Esto fue cuando nos conocimos por primera vez en Argentina, Buenos Aires. Ella vino a trabajar como cocinera al lugar donde yo trabajaba. Era muy simpática y usaba sayas cortitas, tenía un culo grande y unas tetas grandes. Fue ahí que nos conocimos. Salimos a bailar algunas veces y, en dos meses, fue que tuvimos relaciones. Desde ese día fue seguido que tuvimos sexo.

Pasando los meses, vivimos juntos durante un año y en ese tiempo me confesó que tenía sexo desde sus trece años con más de 30 hombres diferentes. Fuimos a Bolivia a vivir y nos casamos. Yo trabajé de taxista y ella se quedaba en la casa y se aburría. Me decía que quería trabajar. Le dije que buscara de lo que le gustaría a ella.

Pasó un año y un día salimos a bailar. Entre copas, mi mujer me dijo que quería probar un trío. Pues yo le dije que estaba de acuerdo y que me dijera con quién. Ese día nos fuimos a descansar y al día siguiente le pregunté si era de verdad lo que me dijo y ella respondió que sí.

Pues ese día le dije que me acompañara a trabajar por la noche y que se pusiera unos tacos altos, desnuda con una chamarra larga, y la llevé a buscar hombres para cumplir su deseo. Fue donde la llevé al casco de la zona Norte de Oruro, Bolivia. Ahí encontramos un grupo de amigos que buscaban una chica para pasarla bien. Fue que mi mujer los llamó y les dijo que si querían hacer orgía. Los subió al taxi y nos fuimos a un motel entre los cinco.

Fue ahí su experiencia entre cinco machos. Empecé a besarla y los demás le sacaron la chamarra y comenzaron a manosearla. Le metían mano por el culo y su vagina. Uno de ellos la agarró y la puso de cuatro y empezó a bombear hasta adentro de su vagina, mientras otro le metía en su boca. Al rato, ya que estábamos excitados, el otro le dijo que montara y ella se montó. Empezó a moverse y pedía duro mientras se la chupaba la verga al otro. Fue ahí que uno de ellos se acercó a su culo y empezó a mojarlo y le metió la verga de una sin piedad. Ella gritaba de dolor y placer.

Fue ahí que empezamos a cogerla toda la noche de dos en dos, mientras ella se movía. Así lo hicimos toda la noche. Luego nos fuimos a mi casa. Ella quedó con el culo abierto y la vagina adolorida; apenas caminaba.

Una semana después me dijo que quería trabajar en el casco de Oruro como prostituta. Pues le dije que ya, y empezamos a sacar su carnet de sanidad. En dos días nos lo entregaron y así empezó a trabajar mi putita esposa. Su primer día me dijo que fue con 30 hombres, ya que era su primer día en ese ambiente y todos la estrenaron. Desde ese día iba todas las noches. Antes de ir, yo me la cogía por el culo y la vagina. Le gustaba que le dijera “mi putita culeadora”. Ahí trabajaba con el nombre de Estrella o Luna.

Ya son cinco años que trabaja ahí. Tenía sus 25 años cuando empezó a trabajar y los fines de semana hacemos orgía con 20 hombres que la culeamos, ya que somos un grupo de amigos.