Hace un tiempo, cuando yo tenía 21 años, mi familia organizó una juntada en casa de mis abuelos. No íbamos a quedar allí 2 meses, por lo que había mucho tiempo para cualquier cosa.
Yo desde hace tiempo estaba necesitado, y además le tenía ganas a mi prima, así que me gustaba la idea de verla en bikini en la piscina.
Cuando llegamos todos, repartieron las 4 habitaciones: mis abuelos por un lado, mi tía, tío y madre por otro, mi hermana y prima en otro, y yo con mi primo en la última. Todo iba bien. Al principio pasó el primer día y ya teníamos que irnos a dormir.
A mitad de la noche yo me despierto. Estaba tan duro que sentía que me iba a romper el pantalón. Me iba a levantar al baño para hacerme una paja hasta que vi, gracias a la luz de la luna, el pantalón corto de mi primo Carlos un poco abajo, lo suficiente para dejar ver un poco su ano. Él estaba dormido como un tronco, así que no se dio cuenta que encendí la linterna de mi teléfono para verlo mejor. Allí mismo lo puse boca abajo y le terminé de bajar el pantalón, dejando su culo al descubierto. Fue una sensación rara el ver un culo masculino así, tan expuesto, vulnerable y suave. Me bajé el pantalón y posé mi miembro duro en sus nalgas frías, y poco a poco fui enterrándolo en su ano, rogando por no despertarlo. Así estuve como una hora, metiéndosela a Carlos, hasta que me vine en él. Lo más rápido que pude, tomé una sábana y le limpié el semen para que no sospechara nada. Luego de eso me fui a dormir pensando en su culo toda la noche.
Al día siguiente Carlos se quejaba de que le dolía el culo y no sabía por qué, así que lo ignoré por el resto del día, aunque pensaba en culiármelo otra vez, porque fue una de las mejores sensaciones del mundo.
A mediodía, mi prima Carla y mi hermana Talia fueron a la pileta mientras los demás terminaban de comer. Allí, por accidente, vi medio pezón de Carla. Era rosadito. Carla tenía los pechos un poco pequeños, pero los pezones siempre muy marcados, no como mi Talia que tiene tetas grandes. Luego de eso Carla se dio cuenta de que la vi y se fue, por lo que estuve en la pileta con Talia un rato hasta que salí y fui al garaje a cambiarme la ropa y volver adentro. Cuando entré, se escuchaban ruidos raros, así que me acerqué y vi a mi tío y tía follando en una máquina de pilates. En ese momento mi instinto apareció y me di una de las mejores pajas del mundo. Ver cómo le rebotaban las tetas a mi tía mientras le rompían su vagina me excita de solo recordarlo.
En la tarde comenzó a llover a cántaros. No se podía hacer nada, ya que la luz estaba cortada y solo se veían las linternas del celular. Mi hermana fue la primera en irse a dormir, luego mis abuelos, mi primo, mis tíos y madre, y al final quedamos hablando solo mi prima y yo en el sillón del piso de abajo. En un momento mi prima fue al baño y yo aproveché para espiarla por la cerradura. Allí no pude ver casi nada, solo podía ver su tanga y una de sus piernas. Con eso me enojé bastante, tanto que cuando Carla regresó me prometí que al menos iba a ver una vez esa panocha. Y así nos fuimos a dormir.
Me volví a despertar a mitad de la noche. Esta vez había puesto una alarma vibradora para despertar yo nada más. Cuando me levanté, caminé hacia la habitación de mi prima y hermana y me asomé por la puerta para ver si se veía algo. Como no se veía nada, me arriesgué a entrar y encender mi teléfono para poder ver algo. Las vi: las dos estaban dormidas, de espaldas la una a la otra en dos camas separadas. Así que esa era mi oportunidad. Me acerqué a mi prima lo más discreto posible y lentamente levanté su musculosa. Y por fin, tenía las tetas de mi prima enfrente. Quería chuparlas, saborearlas, tocarlas y morderlas, pero si lo hacía me iban a descubrir. Por lo que le bajé la musculosa y luego la destapé dejando sus piernas libres. Solo tenía sus tangas largas que son como un bóxer de hombre. Entonces poco a poco lo bajé, y pude ver su concha. Estaba peluda y descuidada. Tomé una foto y me fui enseguida.
Cuando volví a mi habitación miré a Carlos, seguía dormido. Entonces de nuevo me acerqué y le comencé a meter mi miembro hasta el fondo. Y mientras lo hacía, él gemía suavemente. En un momento lo di vuelta y lo puse en pose de misionero. Mientras se la metía veía cómo su pene, que era más chico que el mío, se ponía duro, y la excitación me ganó. Comencé a masturbarlo mientras me lo cogía, hasta que en un momento se despertó y me vio masturbándolo y follándolo. Yo no me di cuenta hasta que me vine en su culo. Lo único que había pasado hasta entonces es que él gemía un poco más, pero pensé que era porque le estaba agarrando la polla. Cuando vi que Carlos estaba despierto casi me tiro por las escaleras. Me habían descubierto, pero Carlos no parecía molesto, parecía excitado. Él se sentó, me besó y luego me dijo “hasta mañana” y se acostó a dormir. Recuerdo que una vez mi tía había dicho que Carlos era un poco gay, pero no esperaba eso. Y en eso se resumió la primer semana entera. En una semana de vacaciones ya no era virgen, había follado con mi primo, le saqué fotos de sus tetas y vagina a mi prima y vi cómo mis tíos follaban en el garaje.
Parte 2?