Saludos, mis amigos. Les compartiré una historia más, ahora con mi nueva pareja: una güerita de 1.64 de estatura, un rico culo, es decir, nalgoncita la hija de la chingada, pechos pequeños pero bien puestos, unas piernas que cualquiera querría ser ahorcado por ellas, y unos pies tan hermosos que más de alguno ya los quisiera tener de aretes.
Disfruto mucho de la belleza de una mujer y, siendo mi güerita mi esposa, pues no voy a permitir ser el único afortunado en disfrutar de ese rico culito que se carga. Por eso mismo, desde que la conocí cuando tenía 22 añitos, me empecé a imaginar cómo se vería ensartada por todos sus hoyitos. Empecé a fantasear con ella en la cama unos años después, ya que la estaba disfrutando al máximo.
Hoy ya llevamos 14 años de casados, pero hace ya 4 años que empecé a decirle cosas sucias mientras me la cogía. Poco a poco la fui convenciendo para que me diera unas mamadas en la calle mientras conducía. Por lo que el día que aceptó, ella ya se imaginaba lo que yo quería hacer.
En casa le decía que se imaginara que me la chupaba y que alguien nos viera. Sentía luego luego cómo se calentaba. Así que el día que accedió, agarré la autopista y me dispuse a manejar hasta encontrar algún tramo solitario, con pocos carros que circularan.
Yo buscaba en especial camiones grandes que, por lo alto, pudieran ver. Así que le pedí que se acomodara a mi gusto para que me la pudiera mamar. Le dije que se pusiera de rodillas en el asiento del copiloto y me la empezara a mamar.
Ya empinada y mamándome la verga, le empecé a dar de nalgadas para que entrara en calor la perrita. Poco a poco le fui bajando el pantalón hasta dejarla encueradita y le empecé a meter dedo mientras ya estaba buscando al surtido que se echaría un taco de ojo con mi güerita empinada.
Y así fue. No tardé mucho en ver un tráiler que circulaba despacio y me le emparejé, pero no le dije nada a ella, aunque sabía que esa era la finalidad: que nos vieran, pero no así, desnuda. Prendí la luz interior y, como cierra los ojitos cuando mama corneta, no se dio cuenta.
Como pude, le quité la blusa hasta dejarla totalmente encueradita, como vino al mundo. Nuestro afortunado y desconocido amigo bajó más la velocidad y así estuvimos una buena distancia, hasta que le pedí a mi mujercita que se incorporara un poco para orillarme y cogérmela. Solo era la intención para que se diera cuenta que sí, efectivamente le vieron su culito empinado.
Al sentarse bien, voltea y se sorprende al ver que a lado nuestro venía un tráiler y el conductor la venía observando. Estoy casi seguro de que cruzaron miradas. Se puso roja, roja, roja de su carita y más que es muy blanca. Se tapó la cara y volteó para abrazarme y pedirme que nos fuéramos.
Sí, efectivamente la abracé y la dirigí a que me la siguiera mamando, pero no me fui. Seguí aún al lado del trailero y ella, al pensar que ya había pasado todo, me la siguió mamando. Estaba en la misma posición, nunca apagué la luz y le abría las nalgas y la panocha, dándole un espectáculo a mi desconocido amigo, hasta que me vine en su boca y la hice que se los tragara.
En eso aceleré y nos perdimos en la oscuridad. Le dije que me gustó esa adrenalina y que lo hiciéramos de nuevo. Respondió que sí, que sintió algo extraño pero que le gustó. Así lo hicimos en otra ocasión, pero ahora me arriesgué un poco más. Esa será otra historia.