El mototaxi

Soy nueva por aquí, este es mi primer relato, netamente fantasioso y ficticio. Tengo unos 35 años, soy morena, cabello medio oscuro, ojos pronunciados, cuerpo normal, nada voluptuoso ni mucha figura pero si unas buenas nalgas y senos talla 38B.

Suelo tomar mototaxis con app para trasladarme al trabajo, casi 3 veces por semana, la historia protagonista de este relato inicia un día en que solicité uno, en la app salía su nombre “Marcelo” quien al llegar además de mostrarse con una pinta bastante masculina, vestía pantalones tallados que dejaban ver unas piernas musculosas, y una chaqueta de cuero que se adhería a sus brazos, se quitó el casco y dejó ver un rostro como tallado por dios, quijada pronunciada y marcada, nariz perfilada, barba de 3 días, cabello negro un poco despeinado, sonrisa perfecta.

-Caro?- dijo, con una voz bastante sensual.

Asentí con la cabeza, no podía hablar, si lo hubiese hecho habría tartamudeado. Me puse el casco, me subí a la moto y arrancamos. Suelo apretar las piernas detrás del piloto para no tener que abrazar al motorizado, y en cuanto él se da cuenta dice:

-Se ve que sabes ser parrillera (así le dicen en Venezuela a las personas que van detrás)

-Si, tomo Mototaxi muy seguido, digo levantando la voz por el viento que nos pegaba.

Tenía una moto linda, una Toro Rex 150 cc, me hacía ver un poco más alta tras de él, ese tipo de moto me gusta mucho, pero era un poco incómodo mantener mis piernas apretadas.

-Puedes abrazarme sin problemas- dice, -si te sientes bien, agárrate como puedas-

Hago lo que me dice después de pensarlo un minuto, y pongo mis manos a la altura de su pecho, a la vez que al acercarme pegué mis senos a su espalda, cuando sentí el contacto, un cosquilleo subió de mi entrepierna hasta mi pecho, y casi de inmediato me retiré hacia atrás, dejando las manos en sus caderas.

-No te preocupes, no pasa nada, asegúrate como te sientas más cómoda, yo no tengo problema.- dijo, al percatarse.

-Seguro?, es que… no se…- solo alcancé a decir eso, cuando él me interrumpió -no me molesta llevar a una mujer tan bonita pegada a mi espalda-

Pude sentir como mi panty se mojaba automáticamente al escuchar esto.

No dijimos más en el camino, aunque yo aproveché para tocar con las yemas de mis dedos su pecho cada que pasábamos por una carretera con baches, y pensar en lo que podía pasar con este hombre si tan solo lo conociera más.

Llegamos al destino y me bajo, sintiendo aún la humedad en mi sexo, asombrándome de esto, hace tiempo que alguien no me ponía así y menos un desconocido.

Me quito el casco y se lo doy, y mientras tomo mi teléfono para hacerle el pago, el se quita el suyo, vuelvo a ver ese rostro con una sonrisa de largo a largo que me dice:

-¿Qué tal tu viaje? dudo que hayas tenido otro viaje tan cómodo en moto como este, ¿o si?

Yo no podía ocultar lo nerviosa que me ponía, me encantan los hombres que se imponen de manera coqueta. Entre tener el teléfono en mi mano y responderle, lo dejé caer, a lo que lo levanto veo que la pantalla se había roto. Él muy apenado se ofreció a buscarme al salir del trabajo para llevarme a repararla a lo que por supuesto acepté, sería la oportunidad perfecta para verlo otra vez y quién sabe lo que podía pasar.

A eso de las 5pm pasó por mi al trabajo, estuvo puntual, esta vez se había cambiado, pero se veía igual de divino, cargaba un jean celeste y una camiseta negra cuello en v, que dejaba ver su pecho marcado, sus clavículas y sus prominentes brazos que de tan solo verlo sentí como me mojaba de nuevo.

Salgo y planta en esa cara su enorme sonrisa de nuevo

-Hola Caro, qué tal tu día hoy? Lista para dar otro paseo?

-hola Marcelo! Paseo? Creo que vamos a cambiar la pantalla de mi teléfono.

-Marcelo! Ah! Si viste mi nombre antes de que se rompiera!

-Claro! Siempre leo los nombres de los choferes

-Bien pues ¡móntate ya! y vamos antes de que cierren, esta vez no tengas miedo, acércate todo lo que necesites.

Ya una vez montada se pone su casco y arrancamos, yo si me acerqué a su cuerpo pero con pena, él lo nota entonces como a propósito pega un frenazo que me hace apretarlo fuerte, pegar mis senos mucho más a su espalda y una de mis manos fue a dar a su pierna pero muy cerca de su sexo, en ese instante me pareció haber sentido algo abultado.

-Hey! Me harás morir de un infarto, no tenemos por qué ir tan rápido- dije.

-Tranquila solo probaba tus reflejos, para saber si te sabes agarrar bien.

-ah entonces estás jugado conmigo.

Y como susurrando dijo: “apenas comienzo”

Yo dije ¡¿qué?!, ya que el sonido de los carros y la moto no me dejaban escuchar bien, y el como ignorándome solo aceleró.

Me sentía sofocada dentro del casco, mi cabeza daba vueltas a lo que había escuchado, ¿qué quiere este hombre? ¿Por qué yo? ¿Lo que sentí fue su pene? Si es así tiene buen tamaño, deliré en el trayecto con eso poco que había sentido.

Llegamos a un mall en donde nos bajamos para llegar a un lugar que él conocía, en donde se ofreció a pagar el servicio de mi teléfono.

-Marcelo aún no te pago la carrera de esta mañana, cómo vas a pagar por mi teléfono- digo nerviosa y asombra a la vez

-tranquila, no es problema para mí, la verdad trabajar de moto taxi es algo que hago por hobbie, no es mi verdadero trabajo.

¿No es su verdadero trabajo? Pensé.

-mi trabajo es este, esta es mi tienda, vendo accesorios y hago servicio técnico a teléfonos celulares, tengo 3 tiendas, está y dos más, ya no las atiendo yo por eso hago Mototaxi para variar.

Yo casi sin poder decir mucho -wao, que interesante todo un hombre responsable y emprendedor-

-Ummm emprendedor si, responsableeee, no lo sé- dice pasando su mano por su cabello como si fuera un niño tratando de escusarse de algo.

Hablamos de mi, de lo que hago, mientras hacían el servicio técnico de mi teléfono. Cuando terminan se lo dan en sus manos, y yo lo miro, le digo gracias y pongo las manos como pidiéndoselo, a lo que él me lo oculta como jugando, todo para decir:

-ahora señorita yo tengo su teléfono en mis manos y no se lo entregaré a menos que me acepte dar un par de vueltas-

Yo boquiabierta, le digo: -¿qué tipo de vuelta?

-Unas vueltas en las que probemos la velocidad- se acerca un poco más de frente a mí casi como si fuera a besarme -unas vueltas en donde podamos probar qué tan fuerte te puedes agarrar de mí cuando acelero-

Me mojaba más con cada palabra

-unas vueltas en las que agarres lo que quieras y ahora sin pena- dijo.

Por supuesto que se refería a lo que sentí cuando lo toqué por el frenazo que hizo anteriormente.

-Entonces ¿vamos?- dijo.

Asentí con la cabeza, y como si el trayecto no hubiese existido lo siguiente era que ya estaba montando la moto junto a él. Pongo las manos en su pecho, recuesto mis senos a su espalda, siento un electrizante corrientazo de mi sexo a mis pechos, y todo se descontroló cuando dijo:

-Aceleraré y vas a vibrar con cada ronquido de la moto-

¿Qué es esto? me dije, ¿cómo es posible que esté tan exitada con solo el vibrar de la moto? tenía mis piernas lo suficientemente abiertas para sentir cada que rugía la moto justo en mi sexo, lo que me hacía mojar más y más.

En carretera el aceleraba cada vez más con fuerza, lo que hacía que yo le apretara, y lo escuchaba decir -toca lo que desees, no te detengas-

Tomé valor y me dejé llevar, total era de noche, andábamos por una carretera bastante solitaria, no había nadie para vernos, empecé a bajar mi mano de su pecho hacia su miembro, ¡Dios mío! ¡Qué sorpresa! Tiene un pene largo, grueso y totalmente duro que amenazaba con romper el pantalón, empecé a acariciarlo por encima, y él solo gemía, decía: -si nena, hazlo así, déja la vergüenza y aduéñate de él-

Esto hizo que algo en mí despertara, hacer esto en un lugar remoto, era algo de otro nivel, ya no sabía en donde estábamos sólo veía que había mas soledad en el camino, todo más rural, mi excitación subía y ya quería tocarlo piel a piel, él lo supo, así que bajo la velocidad, todo para que yo pudiera desde atrás desabrochar su pantalón y dejarlo salir.

Su cabeza ya estaba lubricada y mi mano sintió la gloria de tocar ese gran pene, y masturbarlo de arriba abajo.

Creo que su plan era hacerme sentir desesperada que le pidiera que se detuviese y así lo hice, le dije: -¡por favor para ya!-

Detuvo la moto, me bajé, de inmediato bajó el, los cascos rodaron en el suelo y como imanes solo nos fundimos en un delicioso beso, su pene que salta afuera de su pantalón rozaba mi pelvis, no hizo falta decir más nada, sabíamos lo que pasaba, había demasiado deseo en ambos, levantó mi blusa mis pechos rebotaron, empezó a comerlos, chupando uno primero, luego otro, yo me arrodillo sin el pedirlo, y me meto su pene delicioso en mi boca, era suculento, suave su glande, venoso en el cuerpo y aumento la velocidad, pero el me detuvo.

-no me hagas venir todavía, quiero disfrutarte más-

Me levanto por el cabello, bajó mis pantalones, me dijo que me subiera a la moto pero al revés, abrió mis piernas en ella y comenzó a lamer todo mi chocho, me lo comía de una manera descomunal, como si nunca hubiera comido otro igual, su lengua hacia el trabajo demasiado bien, tanto que logró sacarme mi primer orgasmo, en esto me dice: -ahora móntate al revés-

Él se montó por detrás y empezó a penetrarme en esa posición, pensé ¡dios mío que excitante haciéndolo en una moto! Yo tomaba impulso con los pies posados en los pedales de apoyo, subía y bajaba en ella dejándolo entrar y salir de mi, era una escena de película, tocaba mis senos, lamía mi espalda, halaba mi cabello, y yo gemía gritando en la nada.

-Ah! Siii! Que rico!-

-si te gusta? Ahora si es el mejor viaje en moto de tu vida?

-uff sí qué delicia todo esto-

Tocaba mis senos, bajaba su mano a mi clitoris que estaba duro esperando su tacto, me hacía vibrar con su mano a la vez que me penetraba.

-ah! Por favor no dejes de tocarme!-

-ah sii mami, que rica estás, no me equivoqué al verte esta mañana, inmediatamente te elegí, sabía que serías una cachua (cachonda) de primera-

-uy papi si me tienes súper cachua, dame mas duro por favor-

-ah si? Quieres más duro? Bájate de la moto y arrodíllate en la carretera-

Mi mente quedó en blanco y tal cual una sumisa hice caso, tomó mi pelo me puso en cuatro, aplastó mi rostro contra el pavimento y empezó a darme más duro en la posición de 4, yo me sentía totalmente vulnerable pero asombrosamente más exitada, hasta que llegó el orgasmo para los dos, me hizo voltear antes para que tomara su leche con mi boca.

-Trágala y saboréala, luego recuperas tu teléfono y además te llevo a casa-

Lo hice, la tragué la saboreé, y casi que pedía más. Me levanté empecé a ponerme las piezas de ropa que me faltaban igual él, nuestros cuerpos tenían un olor a sexo delicioso. Me entrega mi teléfono y me da un beso en la frente.

-ahora si Caro, vamos a tu casa, ya ves por qué dije que “responsable” no sabía- íbamos poniéndonos los cascos, y continuó hablándome: -me gusta esto, la velocidad, cojer en cualquier lugar sobre todo en la carretera ¿tú cómo te sentiste?-

-Yo…yo… lo disfruté muchísimo, no sabía que necesitaba esta experiencia-

-y solo si tú quieres puede haber más- me dijo dejando ver esa grandiosa sonrisa que tiene

-está bien, graba tu número en mi teléfono- le dije.

Luego montamos la moto y arrancamos hacia mi casa.