Todo el mundo predica su concepción de vida auténtica. Muchos destacan el hecho inevitable de que sólo tenemos una y que por ello hay que exprimirla a tope. Yo he tenido la fortuna de transitarla de una forma que considero activa y personal. Desde los 14 años me propuse conocerme y dirigir mi destino. Mis grandes pasiones fueron dirigidas a intentar conocer la profundidad de la naturaleza humana.

Un capítulo importante es el referido a las relaciones que entablamos con los demás.

El maravilloso juego del erotismo y la degustación del placer carnal.