Capítulo 3

Un par de días después de lo ocurrido ese sábado, Ana estaba nuevamente caliente, y al volver del trabajo se notaba que tenía algo para contarme… Yo no dije nada hasta la hora de ir a acostarnos.

Ya en la cama, ella salió de la habitación y minutos después vino vestida con unas medias bucaneras, portaligas de raso, un conjunto también diminuto también de raso, y un baby doll de raso y encaje tremendamente sexy, todo en color negro… Parecía una chica playboy. Estaba espectacular.

Parada frente a la cama, mordiéndose el labio inferior y poniendo cara de morbo, me dijo:

– Estoy caliente cornudito… ¿Querés jugar con tu putita?

Yo la miraba y no decía nada… Ella subiendo a la cama y rozándome con esa ropita hot y haciendo algunos mimos en mi cuerpo, se fue sacando el baby doll para quedarse con el conjunto de raso y las medias. Su mirada era la de una hembra en celo… sus manos y ahora su boca ya hacían maravillas en mi cuerpo.

– Hola mi cornudito. ¿Te gusta lo que me compré?

– Si, amor estas hermosa.

– Hoy soy tu putita, papi…. Pero solo hoy…

– ¿Porque solo hoy?

– Porque mañana Mariano me invitó a su casa… y voy a ser la putita de él…

– Con razón estas tan caliente…

– mmmmm y a vos se te pone dura en el acto cornudito. Jajajaja.

– mmmm Siiii.

– ¿Querés saber lo que pasó hoy, cornudito?

– Siiii… contame…

– Mariano me mandó un mensaje y me dijo que me quedara al medio día, para verme un rato… obviamente, me quedé…

– Y qué pasó?

– jajaja pará un poco calentón jajajaja. Apenas entró me quiso besar y no lo dejé… le dije que fuéramos a la cocinita, donde hacemos el café y esas cosas. ¿Te ubicas?

– Siiii, si… y?

– mmmm como te pones papi… que cornudito que sos. Como me excitas.

– Dale, seguí

– Ni bien entramos, cerramos la puerta y me comió la boca… yo ya me había puesto caliente… apenas me tocó una teta, sentí que se le paró la pija… y me empecé a mojar… y no pude aguantar y se la empecé a tocar… Ahí me dijo: – Te extrañé putita… Y veo que vos también… – Lo miré con mucha cara de puta y sin decir nada, bajé el cierre del pantalón, me agaché y me metí esa verga hermosa en la boca… mmmmm me mojo de solo acordarme…

Yo ya volaba de calentura y ella lo sabía… Se corrió la bombachita y se subió encima mío metiéndose mi verga en su concha mojadita.

– Que rico papi… Mmmmm aaahhh…

– Seguíiii.

– Yo quería hacerlo llegar rápidamente, ya que ahí no podíamos hacer nada… Le agarraba la verga con una mano y con la otra me iba tocando yo, ya que había ido con el trajecito y tenía la pollera negra…– Te quiero culiar – Me dijo… – No! Acá no bebé ¿Mira si entra alguien? – Que no putita. Si vos estas más caliente que yo… – Me levantó de un brazo, me dio vuelta, me empujó contra la mesada junto a la bacha, me subió la falda me arrancó la bombachita de un tirón y apoyó su vergota en mi concha… Me excitó tanto esa situación que era yo quien hacia fuerza con mi cadera para que me penetre… Aayy papi… No sabes cómo me daba…

– Aaaahhh. Siiii? ¿Mucho? Aaahhh.

– Siiii… casi me hacía gritar de placer… aaahhh… Como coge ese guacho Aaaahh – en ese momento, ambos tuvimos un orgasmo…

Pero Ana seguía caliente y salió de encima mío… y con cara de putita, me dijo:

– No salgas cornudito que todavía falta…

Y empezó a chupar mi oreja de forma muy sensual y me iba diciendo:

– Estuvimos hablando de vos cornudito… mmmmm… Querés que te cuente??

– Siiii… dale…

– Te amo cornudito…

Sin sacarse mi pija de adentro, que increíblemente o por la calentura, casi ni se ablandó, me fue contando:

– Después de llenarme la concha de leche, Mariano me dio vuelta y metiendo una mano en mi culito, comenzó a jugar con su dedo en mi ano y me preguntó que si habías sospechado algo… y yo le dije que no Él se rio y dijo: – jajaja… Pobre Hugo… Que cornudo que es – y seguía intentando meter su dedo y yo ya me estaba excitando nuevamente… Lo aparté un poco y le dije: – Pará bebé. Eso acá No. Si querés organizamos algo para mañana… – yo no tengo drama… acá la de los problemas sos vos… – Mirá Yo invento algo y mañana después del laburo me llevas a algún lado… – ¿Te olvidás que soy camionero? Yo no tengo un mango mamita Vivo en un departamento prestado de un ambiente en el fondo de una casa de mi tío… vos sos medio cheta, ¿te vas a bancar ir ahí? – Yo te quiero coger bebé… No me importa en donde… – y le comí la boca de un beso… Sentimos algunos ruidos en la oficina, así que nos acomodamos la ropa y salimos como si nada… Al salir, vi que la persona que estaba en el piso era Raúl… Que seguro al vernos algo debió haber sospechado…

-Durante la tarde coordiné por WhatsApp juntarme con Mariano en bar para arreglar lo de mañana, así que pedí salir 30 min antes.

– Y ¿qué es lo que hablaron de mí?

– jajaja pará cornudito… no seas ansioso! Además, todavía tenés la pija media blanda… y yo la quiero bien durita papi.

Y mientras me decía esto, iba moviendo su pelvis como nunca antes lo había hecho…

– Bueno, contame entonces.

– bueno… Cuando me junté con Mariano, fuimos a un bar truchito, casi de trampa. Fuimos a una mesa apartada y nos empezamos a besar… y le dije que pare, porque no teníamos tiempo de hacer nada. – Ok! ¿Como hacemos mañana? – Yo le voy a inventar algo a mi marido y nos vamos a un telo! Yo lo pago bebé – jajaja que puta sos… jajaja pobre cornudito… ¿No era que le ibas a decir? – No bebé. Se me ocurrió algo mejor… Me encanta que mi marido sea un cornudo… pero quiero que lo vaya aceptando de a poco, así no hay problemas… – jajajaja ¿y cómo vas a hacer? – A partir de ahora, voy jugar con mi marido y le voy a pedir que te contrate para hacer cosas… y cuando vos estés en casa, yo me voy a vestir y a portar bien putita, para que él se dé cuenta que vos me gustas… y cada vez que me lo coja lo voy a ir ablandando, hasta que le guste la idea de verme coger… – jajajaja que hija de puta… ¿Y vos decís que entrará? – Si! pero vos también tenés que actuar y no zarparte – jajaja Que guacha… me encanta el jueguito – ya me di cuenta – Le dije, agarrando su poronga que ya estaba durísima… Nos dimos unos besos y tras algunos toqueteos, me levanté y me fui porque estaba muy caliente…

Yo ya tenía la pija dura nuevamente, y mi esposa con carita lujuriosa, movía su pelvis y me seguía quemando la cabeza:

– Como se puso papi… Mmmmm Jajaja… ¿Te gustó mi plan papito?

Yo no podía creer como mi esposa jugaba con nosotros… No entendía porque me excitaba tanto todo esto… Pero no podía evitar seguir con su juego… Ella lo sabía, y hacía que el goce de los dos sea increíble… Yo a esta altura ya gemía, pero seguía sin contestar…

– Aayy papi… Como me calienta que se te ponga así la pija. Aaahhh. ¿Querés que juguemos con Mariano o no? Mmmmm.

– No sé! Creo que sí. aaahhh…!

– Mmmm… a juzgar por cómo te pones, parece que te encanta… Mmmmm.

– Siiii… Me gustaaa… Aaaahhh…

Ana también gemía y seguía con su jueguito:

– Asssiii… aaahhh! Te voy a hacer un verdadero cornudito… aaahhh. Vas a ver cómo te va a gustar… aaaaahh…

Ana tuvo su orgasmo y yo no tardé mucho en llegar…

Al otro día, desperté y vi que Ana se ponía exactamente el mismo conjunto sexy que usó conmigo la noche anterior, solo que sin el baby doll…

– ¿Porque te pones eso de nuevo? -pregunté extrañado… Ella vino sensualmente hasta la cama y comenzó a besarme y tocarme…

– Ay papi. ¿No te acordás que hoy después del trabajo me voy con Mariano?

– Si! lo que no sabía es que te ibas a vestir así.

Ana volvió a poner cara de puta y mientras me tocaba, me decía:

– Acordate que vos me dejaste ser bien putita papi. Y yo quiero que Mariano vea que soy bien puta.

Mi verga se volvió a parar con lo que me decía mi esposa… y ella que lo notaba, aceleraba sus masajes y me seguía diciendo:

– Me encanta ser bien puta para él… ¿me dejas?

– Siiiii… Asiiii…

– Se ve que te excita ser el cornudito de esta puta, papi…… Mmmm

– Siiiii… Aaaahhh… Asiiii… aaahhh… – y llené de semen la mano de Ana… Ella me besó románticamente, se levantó y se fue a terminar de vestirse para irse… Antes de salir, me dio otro hermoso beso, me dijo que me amaba y se fue.

Durante el día le mandé un par de mensajes y me contestó que hoy tenía un día terrible, y que si podía después me llamaba. Un rato antes de su horario de salida, mi esposa me llamó:

– Hola amor… Perdón por no darte bola… tuve un día de mierda.

– Que te pasó?

– Hubo un problema con unas planillas que yo había hecho, y todo indicaba que yo me había equivocado feo… Así que estaba histérica y muy preocupada… pero hace un rato se solucionó todo y el error no había sido mío…

– Menos mal.

– Si! y además parece que Raúl sospecha de lo mío con Mariano y lo quiere transferir a Rosario… Así que preparate porque vamos a tener que acelerar el plan, Hugo.

– eh No sé. Después vemos……

– Dale papi… No seas malito… Vas a ver que lo vas a disfrutar…

– Bueno… lo charlamos en casa…

– Ok! Pero no me esperes despierto que voy a llegar tarde… y me voy a sacar toda la bronca con ese machito hermoso… Jajajaja. Te amo. Te mando un beso…

– Yo también te amo… Cuidate! Beso.

Pasada las 12 de la noche, yo ya estaba en cama y sentí llegar a Ana… Después de lo que me había dicho, opté por hacerme el dormido y no acosarla con mis preguntas… Ella se sacó la ropa, y pude ver que no traía puesta la ropa interior… Solo las medias y el portaligas. Antes de acostarse se acercó a mí, me dio un tierno beso en la frente y se desplomó boca abajo y en segundos se quedó dormida… Yo miraba esa hermosa mujer con ese tremendo culo y no podía evitar tocarme la pija de solo pensar en las cosas que había hecho… mientras me tocaba la verga noté que algo brillaba entre sus glúteos, y al acercarme me di cuenta que era semen que había salido de su ano y se había corrido por sus piernas… Automáticamente recordé como Mariano le había hecho el culo a mi esposa y en pocos segundos brotaban chorros de semen de mi pija… Después de eso abracé a Ana y me quedé profundamente dormido…

A la mañana siguiente, ninguno de los escuchó el despertador. Así que Ana, se arregló en 5 min y salió corriendo para no llegar tarde. Y lógicamente no pudimos hablar de lo ocurrido el día anterior… A media mañana, Ana me llamó y una voz de nena sexy, me dijo que lo llame a Mariano para que trabaje en casa el sábado. De solo escuchar cómo me lo pidió, se me paró la pija y no pude decirle que no… Así que ni bien corté con Ana, llamé al muchacho y arreglé todo para el sábado…

Más tarde, cuando Ana regresó, se la veía contenta. Me dio un estupendo beso y me dijo que fuésemos a la cama… Yo me recosté, así como estaba y noté que Ana se reía y me dijo:

– ya vengo papi… No te empieces a tocar si mi…

Agarró una bolsa y salió de la habitación… En unos minutos, volvió vestida con una mini roja un tanto brillosa de lycra, súper ajustada y una remerita también del mismo material, en blanco con unos detalles rojos en las mangas, que de tan apretada no podía usar corpiño y se le notaban claramente los pezones. También se había pintado los labios al tono… Lucia infartante… Era una potra.

-¿Te gusta papi?

– Siiii… Estas tremenda…

– Así lo voy a recibir a Marianito el sábado. ¿Querés?

Y con movimientos muy sexys, se fue acercando hasta mi… y fue directamente hacia mi verga que ya estaba dura… Ana me sacó el pantalón y empezó a chupármela lentamente…

– Aaaahh! Ana… asiiiii…

– mmmmm el sábado te vas a recibir de cornudito papi…

– aaahhh. ¿Que pensas hacer? Aaaaahh…

– Mientras Mariano trabaja, yo voy a hacerme la sexy. Él sabe que no tiene que hacer nada… Vos cada tanto me haces algún reproche o alguna escenita de celos, y yo me hago la ofendida…

– aaahhh… Asiiii… aaahhh…

– Entonces vos te vas a comprar algo, y yo me pongo a franelear con Mariano… y cuando le esté chupando la pija… mmmmm…

– AAAAHHH… Siiii… Seguíii…!

– Ahí entras vos… pegas unos grititos y yo te empiezo a decir algunas cosas de la verga de Mariano, y que ya habíamos hablado de hacer algo así… y esas cosas… aaaahhh… Que caliente me pone esto papi… Ponemela así… Con el vestidito puesto, dale cornudito, daleeee…

– aaaahh… Si… mamita. Tomá… Aaahhh…

– Entonces te doy unos besos… Te digo que te sientes y que veas como me cojo a este machito… aaaahhh. ¿Te gusta el plan papi? Aaahhh…

– Siiii… aaahhh. – Llené de leche a Ana, que seguía caliente…

Me levanté para ir al baño y sentí como se masturbaba mi esposa… cosa que pocas veces había sentido… Y sin decir más nada, nos levantamos a cenar como si nada hubiese pasado…

Finalmente llegó el sábado. Los dos estábamos ansiosos y calientes, pero ninguno decía nada… Tipo 5 de la tarde llegó Mariano y comenzó el juego…

Después de saludarnos, fuimos a la cocina, donde supuestamente Mariano debería arreglar el mueble de la mesada… cuando le estaba dando algunas indicaciones, apareció Ana… Los ojos de Mariano se clavaron en las tetas de mi mujer. Que por la excitación del momento, tenía los pezones duros y se notaban aún más… Ana saludó a Mariano con un beso y dijo:

– Hugo hace calor. ¿Le ofreciste algo de tomar a este muchacho?

Ana fue hacia la heladera y se agachó para buscar una gaseosa mostrando su hermoso culo de una manera escandalosa…

– No se preocupen. Estoy bien así – Dijo Mariano, sin poder quitar la vista de ese culazo… y yo pude notar como se le abultaba el pantalón.

Era mi momento… y dije: – ¿A qué se debe este cambio, amor? La semana pasada no querías saber nada de que Mariano venga a trabajar a casa…

– No seas pavo Hugo. ¿Que drama puedo tener yo con Mariano? Si somos compañeros de trabajo… – y salió de la cocina moviendo el culo…

Mariano empezó con los arreglos. Yo estaba en el living a pocos metros. Y mi esposa entraba y salía de la cocina a cada rato. Se escuchaba que conversaba con Mariano y cada vez que podía, aprovechaba para mostrarse o rozarlo descaradamente… Fue entonces que llamé a Ana al living y comencé con escenitas tontas de celos… Ana, siguiendo con su plan se hacia la ofendida conmigo y seguía con su jueguito… y cada vez pasaba más tiempo en la cocina, y cada vez se escuchaban más risitas… Yo volví con mi papel de marido celoso… Después de un par de horas, Mariano salió de la cocina ya sin la remera y todo sudado… Mi mujer al verlo, acotó:

– Que lomazo que tenés Marianito… No te hacia así de marcado.

– jajaja! Gracias. A Ud. También se la ve bárbara.

– Gracias bombón. La de minitas que debes tener… jajajaja.

– jajaja Siiii… siempre hay algo por ahí…

Nuevamente era mi turno, y dije:

– ¿No te estarás desubicando Ana?

– Ay! Amor no seas celoso…… A todas las mujeres nos gustan los tipos así, lomudos.

– Bueno basta… Te estas yendo al carajo…

Ana se levantó del sillón, vino hacia mí, y me dio un beso…

– No seas celosito papi.. Y se fue hacia los dormitorios… Unos minutos después apareció y muy amablemente y con carita de morbo, me pidió que le vaya a comprar unos cartuchos para la impresora… Yo nerviosamente dije que si…

No había vuelta atrás… había llegado el momento… Ana me dio un hermoso beso y me dijo al oído:

– Gracias papi… Vas a ver cómo vas a gozar…

Se dirigió de nuevo a la cocina… Antes de salir, pude ver a Mariano de pie sonriéndole a mi esposa y su bulto en el pantalón era tremendo…

Yo había quedado con Ana, que daría una o dos vueltas a la manzana y volvería. Pero el morbo y la curiosidad pudo más y saltando por el patio me metí a la habitación de mi hijo para ver y escuchar lo que Ana le decía al muchacho… Apenas me asomé, ellos ya estaban en el sofá dele franelear. Mariano no paraba de meterle mano a mi mujer, quien ya le sobaba la verga por encima del pantalón… Frenaron un momento y Mariano preguntó:

– ¿Seguro que no va a haber quilombo mamita?

– No te hagas problema… estoy segura que es un cornudito, y cuando me vea haciendo algo se le va a parar… Y ahí yo me encargo de todo bebé…

– jajajaja sos más puta de lo que yo me imaginaba…

Ana sacó del pantalón la pija de Mariano, que parecía más grande que nunca…

– Que hermosa pija bebé…! Creo que hasta el cornudito se va a enamorar cuando la vea…

– jajajaja chupala un ratito putita. Que no das más de ganas…

– Siiii… Bebé… – y mi esposa se metió ese pedazote en la boca, dándole una mamada feroz.

Me hubiese masturbado en ese mismo instante… pero el morbo y la curiosidad de ver como terminaba el plan de mi mujer, pudo más y salí por donde había entrado para seguir con el juego… Demoré unos minutos más para planear que iba a decir… ya en la puerta de casa, se podían escuchar los jadeos de Mariano. Tomé valor y entré.

Al verlos así, como Ana había planeado, intenté hacerme el enojado y empecé a incriminar a Ana:

– Hijos de puta. ¿Qué hacen así? ¿Estás loca Ana??

– Mi esposa se puso de pie y vino hacia mi diciendo:

– Pará papi…. No te pongas así. No me pude resistir… Mirá lo que es esa pija…

Mariano se sobaba la verga y me miraba con una sonrisa burlona…

– No me podes hacer esto Ana.

– ¿Hacer qué? ¿Cuantas veces fantaseamos con que yo me comía una pija así?

– si. pero eran solo fantasías.

Ana comenzó con sus mimos y su voz se iba haciendo cachonda:

– No te enojes papi. Mira esa pija. ¿No es hermosa? Además… te aviso que te hice cornudo hace rato… así que aceptalo.

– No puedo, no puedo…

Ana me agarró la pija, que ya estaba durísima, y dijo:

– Mmmmm tu pijita no parece opinar lo mismo… uuuuhhh. Como la tenés papi… Parece que te gustó ver a tu mujercita comerse ese pijón… vení papi… sentate acá y mirá un ratito… te prometo que te va gustar.

Mi esposa me besaba, me masajeaba la verga y me iba llevando al sillón individual, en frente de ellos… me comió la boca de un beso y me dijo al oído:

– Ahora ya sos un cornudito consiente… – y se fue gateando como una puta profesional y se volvió a apoderar de la pija de Mariano…

Yo estaba mudo. No sabía cómo iba a seguir esto… Casi sin darme cuenta tenía una mano en mi bulto y lo frotaba por encima del pantalón… Mi esposa chupaba ese pijón y me miraba… Mariano tenía la cabeza hacia atrás, los ojos cerrados y gemía… Hasta que Ana se levantó y se sentó al lado del muchacho y sin dejar de acariciar ese miembro, me miraba fijo y me dijo:

– Dale papi… ¿Me vas a dejar que me coma este pijón?

Se paró. Vino hasta mí y me besó. Abrió mi pantalón, sacó mi pija que era visiblemente mucho más chica que la de Mariano, y se la metió en la boca dándole unas hermosas chupadas que me hicieron largar varios gemidos…

– aaahhh. Aassiii…

– mmmm ¿Te gusta cornudito??

– Siiiii… aaaaahh…

– Dejó lo que estaba haciendo y se volvió al sofá junto al muchacho y le estampó un tremendo beso… Mariano metió su mano bajo la minifalda y al tocar la vagina de mi esposa, exclamó:

– Apaaa. ¡Estas empapada! Te encanta que te vea el cornudito, ¿no?

– Siiiiii… y al él también le encanta verme… Mirá como tiene la pijita? Creo que nunca la tuvo tan dura…

– jajajaja. Si se ve que le gusta mirar como coge su mujercita… jajajaja

– Bueno bebé… Vamos a darle el gusto…

Ana volvió a besar a Mariano y este que tenía su mano en la concha de Ana, aprovechó para sacarle la diminuta tanga que tenía mi mujer. Luego se la llevó a la cara, sonrió y me lanzó la prenda…

– Tomá cornudito. Mirá como se moja tu esposa conmigo.

Yo agarré la tanga y luego de olerla la frotaba por mi pene… Mariano levantó a Ana y la sentó encima de él frotando toda su pija por la vulva de mi esposa, y paralelamente le chupaba y mordía las tetas…

– Asiiii bebé… Meteme esa verga de una vez… Aaahhh…

– Pero el cornudito todavía no te dio permiso…

– No importa. Yo sé que le calienta que me cojan. Aaaahhh… Vas a ver como en un ratito se pajea viendo… aaahhhh… Dale guacho… Meteme esa pijaaaa…!

Ana estaba sacada. Y se notaba que Mariano hacia lo que quería con ella… yo me frotaba lentamente con la tanguita de mi mujer, haciendo lo posible por no acabar tan rápido…

Mariano agarró su pija y la apoyó en la entrada de la vagina de mi mujer, esta gemía como loca…

– aaaaahh… Dale hijo de putaaaa metela de una vez. Aaaaahh…

Cuando Ana sintió que la pija comenzaba a entrar, comenzó a moverse y a gritar de placer como nunca la había escuchado…

– Aaahhh… Hijo de putaaaa que pedazo que teneees… Aaahhh… Seguiiiii… ponemela todaaaa…

– Siiiii putitaaa… Es toda para voooos… aaaahh…

Mi esposa subía y bajaba de ese tremendo miembro y deliraba de placer… en pocos minutos ya había tenido al menos dos orgasmos espectaculares… De repente se detuvo. Justo antes de que su amante pudiera llegar…

-Noooo…… Seguíii… aaaahhh… No me dejes asiii… – Ana sacó la pija de su concha y se la agarró y apretándosela le dijo:

– Esperá bebé… Te quiero disfrutar a full y quiero que el cornudito vea lo que es un verdadero macho… aguantá bebé…

y le comió la boca de un beso… Yo estaba mudo y ya no ocultaba que me estaba haciendo un tremendo pajón… Ana me miró con carita perversa y le dijo a Mariano:

– jajaja. Te dije que esto le iba a gustar…… Jajaja. Mirá como se pajea el cornudito??

– Siiii. Se ve que le encanta….

Ana vino hacia mí, sacó mi mano de la pija y se la metió en la boca…

– jajajaja! Que puta sos Ana… No quisiste mi leche y te vas a tragar la del cornudo… jajaja… – y en ese momento le llené la boca de semen a mi esposa, que se la tragó toda. Algo que rara vez hacia conmigo…

Se levantó, me dio un beso y me dijo:

– ¿Te gustó papi? – yo sin decir nada asentía con la cabeza…

– A mí me encanta que mi esposo sea cornudito y se haga la paja mientras me mira coger……

Me dio otro beso y yendo hacia Mariano me dijo:

– Pero todavía falta papi… Vas a ver que dentro de un ratito te vas a hacer otra paja…… – Le agarró la pija a Mariano se la metió en la boca y la chupó un ratito como para asegurarse que siga dura… Se volvió a parar y nos dijo que la esperemos que en unos minutos regresaba…

Mariano se tocaba la verga, y mientras me miraba sonriente me decía:

– ¿Viste lo que se come tu mujercita? La verdad que es un puton bárbaro. Yo siempre lo sospeché. Y cuando vio esto no se pudo resistir… jajajaja…

La verdad que yo tampoco dejaba de mirársela… y él, que se daba cuenta, me decía:

– Por como la miras, se ve que a vos también te gusta. Jajajaja. Lo único que falta es que además de cornudo seas puto Jajaja. Si te portas bien, algún día te voy a dejar que la toques… jajajaja…

En ese momento entró Ana. Vestida solo con el portaligas de raso y las medias bucaneras… Miró a Mariano que se le caía la baba de verla así, y le dijo:

– Ahora si bebé. Estoy bien putita como te gusta a vos…

Yo no sabía que mirar. Si la hermosa pija de Mariano o a mi mujer hecha toda una puta… y me puse rojo de calentura. Ana, algo notó y me preguntó si me pasaba algo. Y Mariano riendo, le dijo:

– Lo que pasa es que lo descubrí mirándome la verga, y me parece que le gusta Jajaja…

Ana vino hacia mí y dándome un tierno beso, me dijo:

– No te avergüences papi… Es lógico que te guste después de ver el placer que me provoca… – Me dio otro tierno beso y se abalanzó sobre Mariano y le comió la boca… Me miró con cara bien de puta y me dijo:

– Ahora, me voy a nuestro cuarto para que Marianito me vuelva a coger. Tengo ganas de ser bien puta. Si querés venir a ver, te sentas en una silla y te pajeas como todo un cornudito… ¿Si papi??

Agarró a su macho de la mano y se fueron para la habitación.

Un rato después ya se escuchaban los gemidos de Ana, y no pude resistir acercarme a mirar… Ya en la puerta veía como Mariano le comía la concha a mi mujer que aullaba como una perra en celo… y luego de unos minutos, se montó sobre ella y le metió ese enorme pedazo de carne de una sola vez… Ana lanzaba gritos mezcla de dolor y de placer rápidamente tuvo un orgasmo… y yo parado en la puerta ya tenía mi verga en la mano y comenzaba a pajearme…

En medio de esa lujuria, mi esposa me vio ahí parado y apartando a Mariano, que otra vez estaba por llegar, se dirigió hacia mí y dándome un rico beso, me dijo:

– Vení cornudito. Sentate ahí, así te pajeas tranquilo que ahora viene lo mejor…

Y me llevó hasta la silla… volvió a la cama y besó a Mariano que estaba medio enojado por las interrupciones que le hacia mi esposa… poniendo la mejor cara de puta, le dijo:

– Dale bebé. Hoy no te voy a decir que NO… Mostrale al cornudito como le rompes la cola a tu puta.

A Mariano se le transformó la mirada y le estampó un beso… Luego giró a Ana, la puso en cuatro, con la cara mirando hacia donde estaba yo… y fue besando su espalda hasta llegar a su culo… Ana me miraba con cara de puta lujuriosa y se pasaba la lengua por los labios y comenzaba a lanzar gemidos de placer por efecto de la lengua de Mariano en su ano… A esta altura yo me pajeaba como loco…

Mariano levantó su cara y reemplazó la lengua por los dedos… Ana gemía y movía el culo al ritmo de los dedos de su macho y en su cara se podía notar las tremendas oleadas de placer que esos masajes le producían… Mariano me miraba como me pajeaba, se reía morbosamente y me dijo:

– Ahora vas a ver como goza la putita de tu esposa… Jajaja. Le voy a romper el culo a esta puta y vos te vas a hacer la paja viendo como esta perra me pide mas…

Yo estaba al borde del orgasmo… y mi esposa comenzaba a gritar de placer y a pedirle a su macho que le meta la pija…

– Aaaahhh… Dale guacho. Dejá de hablar y haceme el orto… Aaaahhh…!

– Tranquila putita…. Sos insaciable…

Mariano se acomodó y lentamente le fue metiendo la cabeza… Ana pasó del placer al dolor en un segundo y los gemidos se transformaron en suplicas para que Mariano se la saque y vi brotar lágrimas de sus ojos…

– Aaaagg… Me dueleee… Sacalaaa. Por favor Sacalaaa…

– Calmate putita! Si sabes que después te gusta…

Y se quedó inmóvil un par de minutos, hasta que mi esposa dejó de gritar… Mariano empezó a pasar sus dedos por la concha de mi mujer, que poco a poco fue recuperando esa cara de lujuria del comienzo… A medida que Ana se iba acostumbrando a esa enorme pija en su culo, lentamente comenzó a mover la cola y Mariano de a poco se la iba enterrando cada vez más… Mi esposa ya gemía nuevamente y me miraba como me masturbaba, y me decía:

– ¿Viste papi como me están rompiendo el culo? Aaaahhh. Siiii… ¿Te gusta que se cojan a tu esposa pajerito?

Yo la miraba, me pajeaba y asentía con la cabeza…

– Me encanta este machito papi… Porque tiene una pija tremenda… aaaahhh… Y me encanta ser su puta, papi… Aaaahhh.

A esta altura Mariano ya tenía a mi mujer agarrada de las caderas y la bombeaba cada vez con más furia… y los alaridos de ambos no tardaron en llegar…

– Asiiii putita asiiii… Como movés ese culo mami… Como me comes la pijaaa… Aaaahhh…

– Aaaahhh… Dale hijo de puta… Rompeme el culoooo aaaahhh… Llenámelo de leche así lo ve el cornudo mi marido… Aaaaahhh.

– Siiii puta. Tomaaa…

Y Mariano le llenó el culo de leche… y mi esposa explotaba en un nuevo orgasmo. Yo había llegado unos segundos antes, mientras mi mujer me hablaba…

Me fui de la habitación cuando vi que después de desplomarse por los recientes orgasmos, ambos se recostaron y se pusieron a descansar… Yo me fui a la habitación de mi hijo y decidí hacer lo mismo…

Durante la noche me levanté para ir al baño. Noté que la puerta de mi habitación estaba cerrada. Me acerqué un poco y escuché que mi mujer gemía y le pedía a su macho que se mueva más despacito que gozar de su pija adentro un buen rato… Me fui de ahí rumbo a la cocina, porque si me quedaba, probablemente hubiese querido entrar a ver para hacerme otra paja…

Después de tomar un café y estar un rato en la cocina, decidí ir a acostarme a la pieza de mi hijo y esta vez me llamó la atención que las voces que venían de mi habitación, ya no eran de índole sexual si no de una charla amena… Volví a acercarme y logré escuchar a Ana que le decía a Mariano que esperara un poco y que ella iba a preparar todo… Me pareció sentir que se levantaban y me volví rápidamente al cuarto de mi hijo.

Pensando en todo lo que había pasado, me fui quedando dormido nuevamente… Al despertar, Mariano ya no estaba en casa. Ana estaba desayunando y me saludó con un profundo beso como era su costumbre. Durante ese día no tocamos el tema de lo que había pasado… Y pasamos un domingo como cualquier otro…

Seguimos así durante un par de días más… Y el miércoles, Ana volvió caliente del trabajo y volvió al ataque…

Ana llegó del trabajo y se notaba que estaba encendida. Ni bien me saludó pasó a la habitación y unos minutos después me llamó para que fuese al cuarto. Ni bien entré vi a mi esposa tendida en la cama solo con un portaligas y unas medias tipo red, todo en color blanco…

Tenía la carita de morbo que ya era habitual en estas ocasiones… se estaba tocando su conchita, que para mi sorpresa, estaba toda depilada… Si bien ella era de arreglarse y mantener sus genitales con poco vello, ahora estaba completamente depilada. Y mientras se tocaba se podía ver claramente el brillo que emanaban sus flujos… De solo verla así, una ola de calor recorrió mi cuerpo y mi miembro empezó a palpitar… Con una voz muy sensual, Ana me pidió que me acerque:

—Vení papi. Acercate. ¿Te gusta cómo estoy?

—Si amor. ¿Cuándo te depilaste así?

—Hoy. No había mucho para hacer en la oficina, así que pedí salir antes y me fui a lo de Valeria (era una ex compañera del cole de Ana, que tiene un centro de belleza y se dedica a estas cosas), ¿te acordás que una vez lo comentó y me dijo que fuese?

—Si. Pero a vos mucho no te cuadraba la idea… ¿Que te hizo cambiar de parecer?

Ana me miró con ojitos pícaros, y mientras me iba desabrochando mi pantalón, me decía:

—Te cuento. ¿Viste que yo ayer vine un poco más tarde?

—Si. ¿Estuviste con Mariano?

—No papi. A Mariano lo mandaron de viaje y vuelve el finde… Pasó que con todo esto, yo también empecé a mirar videítos en mis ratos libres… y hablando con la Vale, me contó los beneficios de la depilación a la hora de tener sexo. Y además me contó que ella también se dedica a vender juguetitos…

—Naaa. ¿En serio?

—Si, papi. Y no me pude aguantar y compré algo…

—jajaja. ¿Que compraste? —pregunté.

Ana con cara de inocente, giró y sacó de una bolsa que tenía al costado de la cama, un enorme pene rosa, que además de ser tremendamente real, también era vibrador, y era de un tamaño similar al de la pija de Mariano…

Yo lancé una carcajada y dije:

—jajajaja. Como estas Ana…

Ella se lo llevó a la boca y puso una tremenda cara de puta y lamia su nuevo juguete… Yo me saqué toda la ropa y me acosté a su lado y comencé a masajear su clítoris…

—mmmm. Estas toda mojadita amor…

—Siii… ¿Te gusta lo que compré? Es para jugar… ¿querés jugar, papi?

—Si amor.

Ana acomodó su cuerpo y metió mi miembro en su boca… y con su juguete nuevo empezó a acariciar su concha… Era increíble cómo había cambiado su forma de manejar mi pija… en unos minutos me hizo acabar de una forma increíble…

Ella estaba excitadísima y me miraba como pidiendo ayuda. Y yo captando el mensaje, automáticamente le pedí que se recostara y agarrando el juguetito nuevo de mi mujer, comencé a masajear su vagina, logrando que Ana empiece a gemir como loca…

—Aaaahh… Asiiii papiii…

Cuando introduje un poco ese pene, mi mujer se sacó y empezó con sus juegos…

—Que rico… Metela más papiii… Parece la de Mariano… ¿Viste papiiii??

—Si… y me parece que te compraste esto para no extrañarla… ¿No?

—Si papi… métemelo todooo…

Y después de un par de minutos de meter y sacar ese tremendo vibrador, mi esposa tuvo un maravilloso orgasmo…

Tras unos minutos de descanso, mi esposa comenzó nuevamente con sus caricias, sus besos y sus comentarios morbosos en mi oído…

— ¿Te gusta el chiche que compré papi??

—Si… realmente parece una pija de verdad…

Ana masajeaba mi miembro, que aún continuaba un poco blando por la reciente acabada en la boca de mi esposa… Ana seguía con sus juegos y deliberadamente, sus masajes se extendían desde mis genitales a mi ano… No sé de dónde sacó un gel que puso en su dedo y lo frotaba en mi ano, haciendo que mi culo se ponga caliente y se vaya dilatando… Yo estaba mudo y me sentía avergonzado al ver como de a poco se me iba poniendo dura la pija… Ana, ya manejaba toda la situación, y jugando con su dedo hasta introducirlo, me iba diciendo:

—mmmm… Parece que esto te gusta… mirá como se te puso la pija papi

Yo solo atiné a lanzar un gemido… —Aaaaahh.

Ana sonrió y se pegó a mi oído para seguir con su morboso juego…

—A mí no me engañas cornudito… Yo vi cómo le mirabas la pija a Mariano… Y se notaba que te gusta… mmmm… ¿Cierto papi?? ¿Cierto que te gusta la verga de Mariano??

Y tras meter y sacar uno, y a veces dos dedos de mi culo, no pude contenerme y exclamé:

—Aaaahhh… Siiii… me gustó ver esa pijaaa… aaaahhh…

Ana agarró el vibrador con una mano y sin dejar sus masajes con la otra, llevó el consolador a mi boca…

—Dale papi. Chupá esto. Hacé de cuenta que es la pija de Mariano… mmmm… Asiiii……

Yo comencé a chupar ese objeto como si fuese una verdadera pija…

Al cabo de unos minutos de hacer esto y tras escuchar las cosas que decía mi mujer, mi pija no pudo evitar lanzar varios chorros de semen… Ana sonrió feliz y sacándome el consolador de la boca, se lo fue introduciendo en la concha lanzando gemidos de placer y acelerando el ritmo tras cada estocada llegó nuevamente al orgasmo…

Luego, sin decirnos nada, nos besamos y nos levantamos a cenar.

A la mañana siguiente, Ana me contó que Mariano le había mandado un mensaje durante la noche, diciendo que la empresa le propuso quedarse un mes en Rosario con un importante sobresueldo, y dadas sus necesidades de dinero, había decidido aceptar la oferta. Yo solo la escuché y no dije nada… Ana me miró como con tristeza, se puso ropa tranqui y se fue a su trabajo…

Durante esa mañana, mi esposa me llamó un par de veces. Como no tenía mucho para hacer, me dijo que no paraba de pensar en todo lo vivido este último tiempo. Me dijo que me amaba y que esta situación serviría para charlar del tema, ya que como Raúl no la acosaba y como Mariano no vendría por un tiempo, ella iba a estar más tranquila y podríamos dedicarnos a nuestra pareja. Y si bien yo me puse contento por sus dichos, ni bien corté con Ana, me dirigí al dormitorio y me hice una tremenda paja pensando en lo vivido la noche anterior.

Pasaron varios días y durante una cesión de sexo, en medio de toqueteos y masajes de parte de ambos, surgieron nuevamente las charlas morbosas. Ana me confesó que, más allá de disfrutar de las sensaciones de probar pijas más grandes, lo que más le excitaba eran los juegos morbosos de sentirse adultera, le gustaba sentirse putita y que yo sea su cornudito, le gustaba seducir a un hombre y que este se sienta el más guacho por la mina que se levantó. Yo le dije que a mí también eso era lo que más disfrutaba y le conté que los tipos disfrutan más pensando que se cogen a una putita que cornea a su marido. Y después de estas charlas, yo empecé a preguntarle a Ana si alguna vez, durante nuestro matrimonio, había tenido alguna aventura. Me dijo que no. Pero más de una vez se había calentado con alguien en especial. Yo intenté varias veces que Ana me diga quién era, pero ella evitaba responder.

Después de mucho insistir, ella me explicó que le daba mucha vergüenza contarme, ya que la persona en cuestión era un conocido. Ella me dijo que solo me lo diría si yo prometía no enojarme. Y obviamente yo contesté que no lo haría. Entonces Ana me confesó que ella se calentaba mucho con Javier.

Javier era mi mejor amigo. Es de mi edad y somos amigos de chicos. Javier es morocho, aunque ahora está muy canoso, pero se ve que eso atrae mucho a las mujeres. Alto de buen lomo (1,90 aprox.), ojos verdes, siempre fue fachero, está divorciado hace años, y aún hoy, de grande, tiene muchísimo levante. Pero además Javier siempre fue tremendamente mujeriego y casi no le quedan amigos porque el muy guacho tuvo historias con casi todas las esposas de sus conocidos. Pero como la relación conmigo es tan cercana y mi esposa siempre fue una mina tranqui, con ella nunca se desubicó. Al menos eso creía yo. Más de una vez, Javier me ha contado que, lo que más disfruta es sacar la puta que todas las minas llevan dentro y hacer que les metan los cuernos a sus maridos. Según mi esposa, hace muchos años, durante un festejo de mi cumpleaños, yo me fui a acostar por efecto del alcohol. Todos habíamos bebido en exceso. Javier y mi esposa se quedaron acomodando luego de que todos se habían ido. Aquella noche Ana se veía muy sexy ya que tenía puesta una mini muy corta y un top que se usaba en esa época y no era común ver a mi mujer así vestida. Ellos habían estado bailando bastante ya que yo no soy de bailar mucho. cuando quedaron solos Javier medio entonado intentó algo. Yo le pedí a Ana que me cuente. Y ella con un poco de vergüenza en su voz, comenzó con su relato:

—Me da cosa Hugo… pero te voy a contar…

—Durante la fiesta yo noté que Javi no me sacaba los ojos de encima… Cuando fui al baño escuché a Mariela comentarle a Carla (dos amigas de Ana) que se había acostado con Javier y que era un demonio en la cama (poco tiempo después Mariela se separó de su esposo y recuerdo que hubo problemas con Javier). Al escuchar esto, no sé porque me puse caliente… y al volver a bailar con Javi, haciéndome la sonsa, varias veces refregué mi cuerpo con el suyo y noté varias veces la dureza de su pija en mi cola… Esto quedó ahí momentáneamente… pero al quedarnos solos, Javier haciéndose el borrachín, me tomó por detrás en la cocina y besándome el cuello y la oreja, me dijo que nunca me había visto tan sexy y atrevida como hoy… Recuerdo que yo solté un leve suspiro y paré la cola para sentir mejor la pija de Javier que estaba durísima… Pero inmediatamente giré y aparté a Javi y le dije que se estaba desubicando… Él me pidió disculpas y me dijo que moría de ganas de hacerme el amor ahí mismo, pero también entendía que eso era una locura y me rogó que no te diga nada…

Con el relato de Ana, yo me había puesto como loco… y mi esposa lo sabía y masajeaba mi pene que estaba duro como una roca… y le pregunté:

—¿y vos que le dijiste después?

—Me dio ternura lo que me dijo y me acerqué a darle un beso en la mejilla y producto de la calentura que tenía no pude evitar dárselo en la boca. Javier no hizo nada, y yo le dije que esto quedaba acá y nadie se iba a enterar… él sí, me dio un beso en la mejilla y se fue…

—¿Y nunca más pasó nada?

—No amor. Nunca más hasta el año pasado que fuimos a su casa de campo, ¿te acordás?

—Si. ¿Qué pasó ahí?

—Durante la tarde mientras vos dormías la siesta, entre birra y birra, le pedí que me ponga bronceador y él con ese pretexto se excedió un poco en la forma de ponerlo y deliberadamente acarició mi cola durante un ratito…

—Y vos ¿no dijiste nada?

—No papi… yo cerré los ojos y lo dejé hacer…

—¿Y qué pasó?

—Nada. Él se levantó con un enorme bulto y se tiró a la pileta… y yo me quedé re caliente… Yo no dije nada, él tampoco, y nunca hablamos del tema…

Ana se incorporó, se sentó encima de mí y se introdujo mi pene totalmente erecto y me decía:

—mmmm papiiii. Estas a mil… Aaaaahh… ¿No te jode que me caliente Javi?

—No… ¿Te lo cogerías?

—Si no fuese tu amigo, si… aaahhh. Me re excita que sea tan hijo de putaaa… aaaaahh…

Ana ya tenía su primer orgasmo y yo volaba de la calentura y decidí seguir con el juego…

—Si me prometes que nadie se va a enterar de esto, me gustaría que te lo cojas…

—¿En serio papi? ¿Me vas a dejar? Aaaahh. Siii… aaaaahh.

—Siiiii… aaaahhh… Quiero que te lo cojaaaas. Aaaahhh…

—Siiii… Mi cornuditooo me lo voy a coger… aaaaahhh… —y explotamos los dos en un orgasmo tremendo…

Luego de esto, varias veces hicimos el amor con Ana, imaginando como seria la historia con Javier… Eran tan espectaculares los orgasmos que teníamos, que decidimos poner en marcha algún plan para hacer realidad nuestra fantasía…

Luego de tener unas tremendas sesiones de sexo con Ana, decidimos buscar la forma de concretar lo que tanto nos excitaba. Era tanta la calentura que esto nos generaba, que prácticamente nos habíamos olvidado hasta del juguetito que había comprado mi esposa…

Nuevamente fue Ana quien tomó la posta de planear algo. Y la idea que se le ocurrió era acorde a lo último que ella había vivido con Javier y, obviamente, cama de por medio, me fue contando:

– Hugo! Ya que empezaron los días de calor. ¿Porque no llamas a Javier y programas un finde en su pileta? ¿Que te parece?

Me decía, mientras comenzaba con sus caricias y sus masajes. Yo al escuchar esto, me fui encendiendo.

– Podría ser…… ¿En qué estás pensando?

– Mirá! Si se da que estemos solos. Se me ocurrió una idea. Cuando estemos allá, llevamos mucha cerveza. Cuando estemos en la pileta, yo saco el tema de Mariela y vos haces que él hable libremente de sexo porque total estamos entre amigos. Yo me hago la boluda y pregunto y pregunto. Y vos cada tanto te vas a buscar algo o al baño para ver que hace Javi cuando está solo conmigo. Y de paso vas buscando un lugar para ver todo en el caso de que pase algo.

Después de contarme esto, lógicamente yo estaba al palo. Ana reía y como era su costumbre en estos casos, se iba acomodando encima mío, y se iba introduciendo mi miembro en su mojada vagina…

-¿Qué te parece papi?

Me decía mientras movía su pelvis, haciéndome gozar como loco.

– Siii. Estaría bueno. Aaahh…

– mmm… Mirá que lo voy coger… Y él no se imagina lo puta que soy…

– Siiiiii…… Daleeeee… Aaaaahhh…

Y en unos minutos, tras decirnos algunas otras cosas, de nuevo acabamos juntos…

Al otro día, cuando Ana se fue al trabajo, llamé a Javier. Le propuse hacer algo en su casa de campo y para no despertar sospechas le dije que íbamos a ir con una amiga de Ana. Arreglamos todo y quedamos que él nos esperaría allá para ir poniendo todo en condiciones. Yo no le dije nada a mi esposa hasta un día antes del encuentro. Ana se puso como loca porque no había preparado nada. Y esa noche mientras arreglaba las cosas me iba consultando:

– ¿Como voy mañana papi? ¿Que me pongo?

– No se! Lleva una tanga chiquita. ¡No se! ¿A vos que se te ocurre?

– Ya se… Voy con el short platinado que te gusta a vos y una remerita semi transparente. Y para la noche, llevo el vestido de lycra negro. ¿Te parece?

– Si! Me encanta…

Esa mañana salimos para el campo y durante el camino íbamos tocándonos y franeleando como dos adolescentes. Ana estaba tremenda… Cuando bajamos en la estación de servicio para cargar combustible, todos se daban vuelta a mirarla. Y ella, sutilmente hacia poses sexys para hacerse ver…

Al llegar a lo de Javier, este nos estaba esperando con una picada y mucha cerveza. Le dijimos que la amiga de Ana, Romina, a último momento no pudo venir por unos problemas familiares y no quisimos decirle nada para no arruinar el día. Noté varias veces como miraba a mi mujer. Ana cada vez que podía le mostraba descaradamente el culo…

Ya en la pileta, Ana se había puesto una bikini muy chiquita que resaltaba su tremendo culo. Y siguiendo con el plan, Ana sacó el tema de Mariela.

– Javi. ¿Que pasó con Mariela?

– Nada. ¿Por?

– Dale! Hace mucho yo escuché que tuvo algo con vos.

– Bueno. Si. Pero no pasó nada serio.

Y ahí aproveché para meter púa.

– Dale Javi… Si vos no dejas pasar una…

– ¿Como es eso? Preguntó Ana.

– Cuenten che…

Y dándose vueltas en la reposera y poniéndose boca abajo, se apoyó en sus antebrazos y paró el culo de una forma espectacular…

-Dale Ana. ¿Me vas a decir que no sabes que Javi es un depredador? Jajajaja!

– A ¿si? No… No sabía. – dijo Ana mirando fijo a Javier.

Mi amigo se puso colorado y no podía dejar de mirar el culo de mi esposa. Yo aproveché para ir a buscar cerveza y seguir con el plan de Ana. Cuando me levanté, escuché que mi mujer le pidió a Javier que le ponga bronceador en la espalda. Y desde la cocina pude ver que algo se decían entre ellos. Y mirando para ver si venia yo, Javier pasó su mano deliberadamente la espalda al culazo de mi mujer. Y esta solo atinó a mover la cabeza y mirar a mi amigo con una sonrisa cómplice…

Javier estuvo unos instantes masajeando ese culo. Hasta que escuchó el ruido de la puerta de la cocina y sacó su mano, se paró y se tiró a la pileta, ya que era evidente el tremendo bulto que se le había formado. Al llegar yo, Ana también se tiró a la pileta y al sacar la cabeza del agua me pidió que sacara del auto la ensalada que había traído y que por favor se la prepara. Cosa que hice sin dudar. Luego de ir al auto y dirigirme a la cocina, me dediqué a buscar un buen sitio para observar, ya que mi esposa había llevado preparada la ensalada como parte de nuestro plan. Después de dar un par de vueltas por la casa, descubrí que la mejor ubicación para ver todo, era el lavadero, y como tenía una buena cortina, desde la pileta no podían notar que yo estaba mirando…

Pude ver que Javier se acercaba a mi esposa dentro de la pileta y algo le dijo al oído. Ana le sonrió y miró hacia donde estaba yo, y le dio un buen beso en la boca a Javi. Luego se apoyó en el borde y Javier, mirando hacia la cocina para ver si yo venía, fue hasta mi esposa y apoyándola desde atrás le volvió a decir algo al oído. Ana giró la cabeza, le dio otro beso en la boca, le dijo algo al oído y salió de la pileta. Yo decidí salir y desde lejos llamé a ambos a comer. Ya que Ana tenía su ensalada y a nosotros todavía nos quedaba picada por comer…

Javier demoró en salir. Calculo que quiso esperar que se le bajase le erección que tenía. Ana se dedicó a preparar la mesa junto conmigo. Yo abiertamente tomaba cerveza como para tener la excusa de la siesta. Ya que así lo habíamos planeado con mi mujer…

Luego de comer, yo le pedí a Javier que me indique donde me podía recostar un rato y este me llevó al cuarto de huéspedes que casualmente estaba frente al lavadero desde donde se podía ver todo…

Al sentir que Javi ya había salido de la casa, volví a ocupar mi lugar en el lavadero. Pude ver a Ana acostada boca arriba en la reposera y a Javier en la de al lado. Pasaron varios minutos en los que nada pasaba. Ellos solo charlaban y reían. Un rato más tarde veo que Ana, con una carita bien sexy, le ofrece nuevamente el bronceador a Javier y este lo toma, se acerca a ella, le dice algo al oído y luego viene directo a la casa. Yo rápidamente me voy hacia el cuarto donde supuestamente iba a dormir la siesta. Siento que Javi se asoma. Y luego de mirarme unos segundos, entorna la puerta y se dirige nuevamente a la pileta. Y yo a mi lugar del lavadero…

Ya en la pileta, Ana tenía los ojos cerrados y Javier se disponía a pasarle el bronceador. Javi no demoró mucho en pasar de aplicarle bronceador a pasar sus manos por sus tetas. Ana gemía suavemente y casi en silencio y sin abrir los ojos. Mi amigo siguió con sus masajes y fue bajando hasta meter sus dedos en el triangulito de debajo del bikini de Ana. Javier llegó con su mano a la entrepierna de mi esposa, que lanzó un gemido más fuerte, abrió los ojos, atrajo a Javi, le dijo algo al oído y le comió la boca de un beso. Rápidamente Ana sacó la pija de Javi del short que éste tenia, lo miró y le hizo una seña de que se mantuviese en silencio y le empezó a comer la verga…

Yo desde donde estaba no podía ver claramente. Pero después de unos cuantos minutos de trabajo de Ana, vi que Javier trató de puta a mi esposa, agarró su cabeza y claramente noté que estaba acabando en su boca. Luego esta sacó su cabeza de la entrepierna de Javi, se relamió todo el semen, puso cara de puta le dijo algo al oído, se paró y se tiró a la pileta…

Mas tarde los vi muy pegados en el agua y que se decían cosas y reían cómplices. Y un rato después decidí aparecer. Ellos estaban cada uno por su lado como si no hubiese pasado nada. Y yo le dije a Ana que, dado que su amiga no había venido, era conveniente irnos, para no molestar a Javier. Y este me dijo:

– Eh Amigo! ¿Me vas a dejar solo? Tengo la carne para el asado y te compré unos vinos de esos caros que te gustan a vos. No me dejes clavado con todo…

– Tiene razón amor… Comemos tomamos un vinito y nos vamos mañana, ¿te parece?

– obviamente dije que sí. Pero me quedé pensando. ¿No estaría arruinando mi relación con mi amigo de toda la vida por una fantasía de sexo que teníamos con mi esposa?

Al anochecer yo me quedé en el quincho con Javier hablando de cosas de la vida. Ana se había ido a caminar y al volver dijo que se iba a bañar. Yo haciéndome el sonso, pregunté:

– Pero amor Si no trajiste ropa. Trajiste ropa para salir, por si íbamos a algún lado.

– Si, ya se… ¿Te jode que me la ponga para cenar? – No, mi vida Todo bien…

Mientras Javi hacia el asado, ya habíamos arrancado con los vinos. Y eso aparece Ana. La cara de Javier se transformó… Ana estaba espectacular… Se había puesto el vestido negro de lycra, y como era tan ajustado, no se puso corpiño. Lo que marcaban increíblemente sus tetas. Al ser tan pegado al cuerpo, también dejaba ver que la tanga de Ana era diminuta y lo remató con unos zapatos casi aguja y un maquillaje muy sexy…

Javier elogió a Ana por su belleza y yo también acoté que estaba lindísima, y ella haciéndose la sexy comentó que la idea era salir los cuatro con Romi, pero como no vino, no quería dejar de vestirse así, ya que esta cena era como una salida a cenar. Javier estaba hipnotizado con lo hermosa que estaba Ana. Yo me hacia el boludo y mi esposa cada vez que podía seducía a Javi haciendo de cuenta que yo no notaba nada…

Durante la cena, Ana se encargó de repetir un par de veces que yo no tenía que tomar tanto vino, ya que después me quedaba dormido enseguida. Y después de varias copas más, yo comencé con mi acting del sueño provocado por el vino. Mi esposa se encargó de llevarme al cuarto que teníamos asignado y tras entrar a la habitación, me empujó sobre la cama y se abalanzó sobre mí, y comenzó con sus juegos de masajes y preguntas con voz sexy en mi oído:

– ¿Te gusta como estoy papi?

– No alcancé a responder que ella agarrando mi pija ya dura, continuó:

– mmmmm. Mirá como estas cornudito! Ahora vas a ver como tu mujercita se convierte en la puta de tu mejor amigo. Mmmm! Y por si no lo viste, tiene una pija hermosa. Como la de Mariano. Mmmm!

– ¿Sí? ¿Y qué te decía en la pile? Aaaaaahh

– mmmm… Me decía que no quiere que vos ni nadie se entere. Y me dijo que quiere que yo sea su puta.

– ¿y vos que le dijiste?

– yo le dije que hacía mucho que él me calentaba y que podía hacer conmigo lo que quiera. – me volvió a besar y me dijo:

– Tu amigo es un tremendo hijo de puta papi! Y yo quiero ser su puta ¿Me dejas?

– Siiii. Andá amor! Aaaahhh!

– quiero que veas como me coge tu amigo.

– Siiii. Daleee andaaa!

Ana salió de la habitación moviendo el culo en busca de su macho. Fue hacia el quincho y yo a espiar desde la cocina, ya que desde allí además podía escuchar todo…

Javier estaba sentado y veía a Ana con cara de saber que esa hembra ya era toda suya. Ana se sentó en su falda y después de darle un buen beso, le dijo:

– Mirá papito Yo ya sé que vos sos un tremendo hijo de puta. Y me tenés caliente desde que te conocí. A partir de ahora yo voy a ser tu hembra Y ni vos, ni el cornudo de mi marido se imagina lo puta que puedo ser. Solo me tenés que jurar que Hugo nunca se va a enterar…

– Quedate tranquila. Nadie lo va a saber

Se comieron la boca a besos. Ana sentada sobre mi amigo, se frotaba contra su pija. Javi manoseaba y masajeaba el culazo de mi esposa y le decía:

– mmmm que culo hermoso mamita! ¿Es cierto lo que me contó Hugo? Que rara vez te hizo la cola

– Si! Pero hace un poco, le metí los cuernos con alguien del laburo y me lo hicieron rico.

– ¿y Hugo no se da cuenta? – No! Hugo cree que no me gustaaaa.

Javier ya tenía la pija afuera. Ana, ya de piernas abiertas, se pasaba ese pedazote por encima de la tanga que ya estaba empapada, seguían besándose lujuriosamente…

-Que querés que te haga putita?

– quiero que me la metas ya guacho!

– Nunca me imaginé que eras tan puta…

Javier corrió la diminuta tanga de mi esposa y comenzó a meterle la pija.

– Papitooo! Que pija que tenés

– Si, ya sé que la de tu marido no es tan grande.

Ana se introdujo todo el pedazo de carne, y entre gemidos le decía:

– mmm papiiii. ¿Así que te gusta hacer cornudos a tus amigos? Aaaahh! Rompeme toda hijo de putaaaa! Aaaahh!

– Siiii. Putita. Me encanta… Tomaaa

Ana tiró la cabeza hacia atrás y comenzó a saltar sobre Javier, disfrutando de esa pija de una forma increíble. Yo desde la cocina, me masturbaba a mil por hora como si fuese un chico de quince años que veía su primera película porno. Y en unos segundos, vi como Ana se retorcía del orgasmo aguantando las ganas de gritar.

Javier la tenia ensartada y haciendo que Ana se quede quieta luego del orgasmo, le dijo:

– Mirá mamita! Yo soy de tiro largo. Duro mucho en llegar y todas se quejan porque al final les duele. ¿Vos qué onda putita?

– mmmmm que bieeenn! Yo con los cuernitos que le metí a Hugo me di cuenta que soy viciosa papito!

– Vení! Vamos a mi habitación mamita Pero tenés que ser calladita, ¿sabes?

– yo soy lo que vos quieras, papito.

Javier agarró de la mano a Ana y la llevó a su dormitorio.

Ya en la habitación, Javier se desnudó por completo y mi esposa todavía vestida, tendida en la cama, exclamó:

– Guaaauuu! Estas fuertísimo guacho

– Sacate la ropa putita!

– Noooo papito! Cogeme así. Si aparece mi marido, me arreglo y salgo rápido, ¿entendés?

– jajaja! Que turrita sos

Javier se tiró encima de Ana y tras unos besos y franelas mi esposa le pidió que se la vuelva a meter.

– Dale papito! Métemela de nuevo que estoy caliente…

– Siii Mamita! Tomaaa! Aaaahh!

– Asiii. Javiii. Aaahhh!

– Te gusta putitaaa? Aaaaah!

– Siiii. ¡Que rica pija guachooo! Aaaahh!

Ana volvió a tener un orgasmo y yo miraba y me pajeaba de lejos escondido tras un mueble, gracias a que dejaron abierta la puerta.

Después del orgasmo de Ana seguía caliente y Javier estaba en su mejor momento. Ana besó a su macho y con voz sensual, le dijo:

– Quiero que me hagas la cola papito! Quiero que me llenes la cola de leche

Y se fue dando vueltas hasta quedar boca abajo y paraba el culo ofreciéndose a su macho. Javier no podía creer lo que estaba pasando. La esposa de su mejor amigo era la más puta de todas las minas que había tenido. Y no iba a dejar pasar la oportunidad.

Javier bajó hasta la cola de mi mujer y empezó a comer ese culo como ningún tipo lo había hecho antes. Ana mordía la almohada para no gritar de placer y paraba más la cola. Yo desde mi lugar veía eso y nuevamente empezaba a masturbarme. Era una escena de una película porno.

Luego de jugar un buen rato con la cola de mi esposa, Javier acercó su enorme pedazo y acariciaba el ano de Ana. Y después de hacer varias veces esto, mi esposa giró la cabeza y le dijo:

– Dale guacho! Dejá de jugar y Meteme la verga de una vez!

Javier se acomodó y metió media pija de un solo empujón y mi esposa mordió la almohada, pero no pudo evitar lanzar un grito de dolor. Javi se quedó quieto unos segundos y mi mujer comenzó a mover el culo y a pedir más.

– Dale hijo de puta! Meteme esa pija hermosa que tenes Aaahhh! Maassss! Dame maaass guacho

– Siii putitaaa Siii…! Aaahhh!

Javier de a poco entraba y sacaba la pija del culo de mi esposa, que volaba de placer. En un momento, Javier, no solo metía y sacaba la pija del culo de Ana. Sino que con una de sus manos frotaba su clítoris y mi esposa deliraba.

– aaaahhh! Que hijo de putaaaa. Aaaaahhh! ¡Dame pijaaa! Te gusta que las esposas de tus amigos sean tus putas ¿guachooo?

– Siii. Me encanta Aaahhh Siempre soñé con este culo. Aaaaahhh!

– aaaahhh! Llenamelo de leche guachooo! Aaaaahh!

Javier comenzó a acabar en el culo de Ana y luego sacó la pija y se la enterró de una sola estocada en la concha y siguió largando su semen. Dejándola llena de leche por todos lados. Y ambos acabaron de forma bestial… Y yo volvía a llenar mi mano de semen por tercera vez.

Después me fui a mi cuarto. Y tirado en la cama, empecé a pensar que lo de hoy había sido distinto. Ana estaba más puta que nunca y su forma de actuar, me hacía darme cuenta que Javier era un macho que iba a hacer de Ana su puta, cada vez que se le ocurra. Y no sabía que iba a pasar de ahora en más.

Un rato después entró Ana. Con la cara plena de satisfacción, se acostó a mi lado. Después de besarme tiernamente me dijo:

– ¿Viste todo papi?

– Si, amor Vi todo

– ¿y te gustó?

– Siii. Mucho

Ana agarró mi mano y la llevó a su entrepierna haciéndome notar que la habían llenado de leche.

– Sentí papi! Estoy llena de leche. A este guacho le encanta hacer cornudos a sus amigos. Pero no sabe que a vos te fascina ser un cornudito.

Y me besaba y metía mi mano en su concha empapada de semen de mi amigo. Yo estaba totalmente entregado a la lujuria de mi esposa, y en unos minutos de masajes y palabras morbosas, logró pararme la pija de nuevo.

– ¿Ves cornudito que te gusta que se cojan a tu mujer? A partir de ahora tu amiguito va a ser mi macho y me va a coger cuando él quiera y vos vas a gozar con eso. ¿Sabés cornudito?

A partir de ese día nada volvió a ser igual. Ana estaba cada día más puta. Javier venia más seguido a casa, pero nuestra relación ya no era igual.

Fin

Enseñándole a mi esposo a ser un buen cornudo

Enseñándole a mi esposo a ser un buen cornudo II