Cuando sucedió lo que voy a contar yo tenia 30 años y llevaba trabajando y viviendo en Alemania desde que terminé mi carrera de Ingeniería Informática.

Había tenido varias parejas, pero no había conseguido estabilidad con ninguno de ellos, la verdad es que me sentía muy agustó cuando estaba sola.

Volvía de vez en cuando a España a pasar algunos días con mis padres, sobretodo en vacaciones de verano, pero también en otras ocasiones aleatorias, porque puedo trabajar a distancia desde mi portátil, desde cualquier lugar, sin ningun problema.

Soy hija única, mis padres son médicos los dos y trabajan cada uno en un hospital distinto de Madrid.

Viven en un precioso chalet en una urbanización a las afueras, con piscina y un terrenito que ambos cuidan con esmero.

Hace tres años compraron un perro, como complemento a las medidas de seguridad del chalet, un Gran Danes.

«Guapo», que así se llama el perro, es muy dócil, pero su sola presencia impone respeto, porque es enorme y debe pesar más que yo, que soy más bien pequeña y peso sobre 60 kg.

Pues bien, ese verano, mi madre, con la que hablo por teléfono diariamente, un día me dijo que mi padre y ella se habían puesto de acuerdo para coger las vacaciones juntos, porque querían hacer un crucero, que llevaban mucho tiempo queriendo hacer y al fin se habían decidido a hacerlo junto con otras dos parejas de amigos.

Como ellos iban a estar ausentes por más de 20 días, me pidió que me viniera para no dejar el chalet tanto tiempo solo y además, para cuidar de «Guapo», porque sino, tendrían que llevarlo a una guardería de animales, pero que con los problemas de casos de ocupación qué se estaba dando en nuestro país, les daba miedo dejar el chalet abandonado todo ese tiempo.

Yo, lógicamente acepté, porque además era verano y lo que haría sería cogerme mi mes de vacaciones y pasarlo allí.

Cuando llegué pasé los primeros días con mis padres, hasta que ellos se marcharon y me quede sola, con «Guapo», al cuidado del chalet.

Desde siempre me había llevado muy bien con el perro, conmigo era muy cariñoso y muy obediente, mis padres le tenían muy bien educado y no daba ningún problema.

El perro nunca entraba dentro de la casa, tenía su propio habitat dentro del garaje, qué era un cobertizo situado el la parte de atrás del chalet qué tenía el frente abierto, para que pudieran entrar dos coches sin problemas.

En el cobertizo tenia mi padre todo tipo de herramientas y maquinaria para el cuidado de la casa, la piscina y el terreno, ya que ese era su hoby.

Al fondo, en un rincón había una colchoneta y el comedero y bebedero para el perro.

Lo habían educado para que hiciera sus necesidades en un rincón al fondo del terreno, libre de césped y Guapo cumplía a rajatabla esa importante norma.

Esto facilitaba la recogida de sus excrementos y luego se regaba el terreno con la manguera para disipar olores desagradables.

Bueno, cuento todo esto para poner de manifiesto que nuestro perro era un animal bien cuidado, pero sin los «privilegios» especiales que tienen otros perros.

Y, bueno, cuando se marcharon mis padres y me quedé sola, como estábamos en verano, usaba mucho la piscina, sobre todo por las tardes.

Despues de comer y hacer un rato de siesta, me salía a tomar el sol y bañarme en la piscina.

Otro tema que había olvidado, respecto al perro, es que, tampoco se metía en la piscina, a el lo bañabamos en una ducha qué teníamos en el lateral del garaje.

Normalmente tomaba el sol en topless, porque no me podía ver nadie y estaba más cómoda, además, yo no tengo unas tetas exageradas y en mi vida normal uso muy poco el sujetador, solo, con determinado tipo de blusas.

Me tumbaba en una de las comodas tumbonas con colchoneta, porque no me gusta hacerlo en una toalla tendida sobre el césped, como hacen muchas personas.

«Guapo» se tumbaba en el césped cerca de mi y de vez en cuando se acercaba, sin decir nada, solo para que lo acariciara.

Yo acariciaba su pelo negro suave y brillante, le decía algunas palabras cariñosas y el volvía a tumbarse cerca de mi, como si me estuviera custodiado.

Cuando llevaba tres días conviviendo con el perro y con la misma rutina, una de las veces que se acercó a mi cuando estaba tomando el sol en la tumbona, para que lo acariara, al volver a tumbarse me fije en algo que hasta entonces me había pasado desapercibido.

Guapo se estaba lamiendo su «pija» como hacía siempre, pero está vez, por lo que fuera, su «pija» debía estar más grande de lo habitual, porque llamó mi atención.

Se le veía un trozo grande, totalmente rojo y esto despertó mi curiosidad.

Lo llamé y cuando se levantó para venir a mi lado, pude ver que tenia toda su pija fuera de la funda qué la cubre.

Yo nunca se la había visto así y cuando se acercó y se la vi más de cerca, me quedé en shock… ¡Era enorme!!

¡Joder!! Guapo tenía un pene más grande que cualquiera de los hombres con los que yo había estado.

No sé porque surgió en mi mente esta comparacion, pero ese pensamiento creó en mi una especie de desasosiego qué no sabría explicar.

Lo acaricie como hacia siempre y luego el se volvió a tumbar y siguió lambiendose aquella enorme cosa roja.

Pasé toda la tarde obsesionada con la pijama de Guapo y por la noche busqué por Internet toda la información al respecto y lo que encontré me impactó aún más.

Resulta que el Gran Danes es uno de los perros más grandes que hay, su pene puede llegar a medir en ereccion entre 20 y 25 cm, la bola que le sirve para quedarse abotonado con la hembra mientras eyacula dentro de ella, tiene el tamaño de una naranja pequeña, sus testiculos son también enormes, como dos pelota de tenis y en cada eyaculacion pueden inyectar dentro de la hembra más de 50 mililitros de semen, mientras permanecen abotonados.

¡Joder! Aquello me produjo una curiosidad aún mayor y la necesidad de comprobar todos aquellos datos por mi misma, viendolo con mis propios ojos.

Así que, a la mañana siguiente, después de desayunar salí fuera, me senté en una tumbona y llamé a Guapo, para que se acercara a mi.

El vino, obediente como siempre, yo empecé a acariciarlo y ha decirle cosas, mientras observaba lo que tenia entre sus patas traseras.

Su pene estaba totalmente escondido dentro de su funda, con lo que eso no lo podría ver a simple vista, me fijé en sus testiculos y esos si eran como había leído… Enormes…

Me sentí decepcionada, porque yo pensaba que podría ver también su pene, pero claro, lo normal es que lo llevará recogido, de hecho yo nunca se lo había visto como lo tenia la tarde anterior.

Pensé que necesitaría algún tipo de estímulo para excitarse y sacar así su pene de la funda.

Sentí que a mi curiosidad inicial se había unido una especie de morbo y guiada por estos sentimientos, decidí hacer algo al respecto.

Comencé a acariciar a Guapo por todas partes, para tomar confianza, pero poco a poco, fui centrando mis caricias en la parte de abajo de su cuerpo.

Acariciaba la funda en la que esconde su pene y también sus testiculos, no sabia si esto excitaria a Guapo, pero, a mi si me estaba excitando.

No era una excitacion normal, era más bien un deseo de seguir haciendo lo que fuera necesario para conseguir mi objetivo, que no era otro, en principio, qué ver el pene de Guapo, al completo, fuera de su funda.

Me centré en sus testiculos, acariciandoselos y dándoles suaves apretones.

A Guapo parecía gustarle lo que le estaba haciendo, porque no se movía, solo jadeaba y se dejaba acariciar.

Mis caricias parece que empezaban a hacer efecto, porque de la funda empezó a asomar el pene de Guapo, de un rojo brillante.

Aquello me animó, agarré su funda y empecé a hacer un movimiento de másturbacion, sin tocar su pene y para mi satisfacción, aquello resultó más efectivo y poco a poco fue apareciendo todo su enorme pene.

Al tenerlo allí a pocos centímetros, pude verlo en todo su esplendor y sentí la necesidad de conseguir que sacara también la bola qué había visto en Internet qué tenía al final de su pene.

Lo empecé a másturbar más rápido y cuando noté que la bola estaba a punto de salir, apreté la funda y finalmente, salió la bola.

Era enorme, mantuve apretada la funda, para que no pudiera metersele para adentro y así poder observar todo el conjunto al completo.

Era tal y como había leído por Internet, más de 20 cm de pene y al final la enorme bola, con la que se abotonaba con la hembra cuando se la metía dentro de su vagina.

Uffff, ahora yo ya si que estaba excitada, tener aquello allí a pocos centímetros de mis ojos, había hecho que sintiera como me mojaba.

No sabía muy bien que hacer, pero mis revolucionadas hormonas me exigían hacer algo y sin pensarmeló mucho acerque mi boca y toqué con la punta de mi lengua la punta del pene de Guapo.

Ese leve primer contacto tuvo efecto en ambos, Guapo se movió inquieto y yo sentí una sensación muy agradable.

Esa sensación me animó a hacer algo más, abrí mi boca, metí un trozo del pene dentro de ella y comencé a chuparlo.

Guapo reaccionó haciendo un ligero movimiento de copulacion, yo cerré mis labios instintivamente, aprisionando su pene, Guapo aceleró sus movimientos, yo sentí como metía más trozo de su pene dentro de mi boca y se movía más rápido.

En ese momento fui consciente de que Guapo me estaba follando por la boca.

En cuestión de segundos sentí como su enorme pene me entraba hasta la garganta y su bola quedaba justo presionando contra mis labios cerrados alrededor del pene.

Me asusté y retiré mi cabeza, sacando todo su pene de mi boca.

Vi como guapo, con todo su pene, incluida la bola, fuera de la funda, seguió haciendo movimientos de copulacion durante unos segundos mas.

Luego se tumbó y empezó a lamerse el pene, hasta que al rato desapareció dentro de su funda.

Para mi, la experiencia tenía un sabor agridulce, por una parte, Guapo dejándose llevar por su instinto animal, podía haberme lastimado, por culpa mía, que no estaba preparada para lo que pasó.

Pero, una vez pasado el susto, seguía presa de una gran excitacion, hasta el punto que me tuve que másturbar para conseguir relajarme.

Despues de lo sucedido, empecé a darle vueltas a mi cabeza, sin ser capaz de salirmedel círculo vicioso en el que mis hormonas me tenían atrapada.

Ya por la tarde, después de comer, tenía claro que volvería a hacerlo de nuevo.

Ahora ya sabía lo que había y estaría preparada para controlar la situación.

Yo había tenido sexo oral con mis parejas, sobretodo con el último, que era un poco bestia y me follaba por la boca sin ningún tipo de contemplaciones y he de reconocer que a mi me gustaba que me metiera todo su pene y se corriera en mi garganta.

Con esa experiencia iba a tratar de hacer lo mismo con Guapo, solo que en este caso tenía que ser yo la que controlara, ya que el animal, una vez que empezara, ya actuaría sin ningún tipo de contemplaciones.

Decidí montarmelo lo más cómodo posible, así que después de darle muchas vueltas, a la mañana siguiente preparé el entorno como lo había pensado.

Coloqué una toalla grande doblada al lado de una tumbona situada a la sombra.

La idea era conseguir que Guapo se subiera en la tumbona y yo me situará de rodillas encima de la toalla, con lo que mi cabeza quedaría a la altura del pene de Guapo, sin tener que hacer el esfuerzo de agacharme como el dia anterior.

Y dicho y hecho, conseguí que Guapo se subiera a la tumbuna sin ningún problema, es muy obediente y hace todo lo que se le dice.

Yo me arrodille en la toalla y comprobé qué mi cabeza quedaba justo a la altura que yo había estimado, con lo que tendría acceso al pene de Guapo con la boca de manera bastante cómoda.

Empecé con mis caricias y en cuanto apareció la punta de su pene por fuera de la funda, lo pillé con mis labios y empecé a chuparsela, manteniendo mis labios cerrados alrededor del tronco mientras lamia la punta con mi lengua.

Esto produjo una excitacion inmediata a Guapo, su pene empezó a crecer y el empezó con los movimientos de copulacion.

Yo agarré con una de mis manos la funda y tiré hacia atrás de ella, haciendo que apareciera su bola, a la vez que sentía como su pene ya había empezado a entrar en mi garganta.

A partir de ese momento ya todo era cuestión de controlar yo mi respiración y dejar que me metiera todo su pene dentro de mi garganta.

Me lo metió hasta que su bola choco contra mis labios, en un gesto de locura abrí mi boca deseando que metiera también su bola en ella, pero era demasiado grande y no podía entrar.

Como yo lo tenia sujeto por detrás de su bola, para mantenerla fuera de la funda, Guapo dejó de moverse, porque para él su bola ya estaba dentro de su hembra y podía empezar a descargar el contenido de sus gordos testiculos dentro de ella.

Su bola empezó a palpitar y empecé a sentir como disparaba su semen directamente en mi garganta… Ufff

Aquello fue demasiado para mi y empecé yo también a correrme como una perra, me puse como loca, abrí mi boca, saqué parte de su pene, lo suficiente para chuparsela, recibiendo los ultimos chorros de semen directamente en mi lengua y lo saboree como si fuera el más exquisito de los manjares….ufff

Llevaba más de un año sin sexo, más allá de alguna másturbacion en solitario, así que la actual situación me produjo un excitacion fuera de lo normal y tuve un orgasmo increíble.

Cuando todo terminó yo me tumbé sobre la tumbonas, totalmente relajada, mientras Guapo se tumbó al lado chupandose su pene como hacia siempre.

Luego ya, más tranquila, pensé en la locura que había hecho y decidí que no lo volvería a hacer, pero mi libido podía más que mi sensatez y en los siguientes días lo volví a hacer y además, cada vez lo hacía mejor y tenía unos orgasmos maravillosos.

Guapo se pegaba a mi en cuanto salía de la casa y yo lo acariciaba y lo masturbaba mientras estaba tumbada en la tumbona.

Así las cosas, empecé a pensar en la posibilidad de dejarme follar por Guapo, pero no sabía como hacerlo.

Guapo pesaba más que yo y no aguantaría su peso encima si me ponía a cuatro.

Probé con el de todas las formas que se me ocurría y Guapo estaba siempre dispuesto, se pasaba el día pegado a mi y con un trozo de su pene fuera de la funda, señal de que estaba excitado.

Probé poniendome de rodillas al lado de la tumbona, apoyando mi cuerpo en ella y dejando mi culo a su disposición, Guapo se me montaba inmediatamente, pero me aplastaba con su cuerpo y no había forma.

Estaba desesperada y me imagino que Guapo también, porque los dos queríamos follar, pero no había manera, hasta que se me ocurrió ser yo la que lo montara a él.

Empecé a jugar con Guapo, haciendo que se tumbara y cuando lo tuve de espaldas me monté sobre el, agarrando sus patas delanteras y quedando mi culo a la altura de su pene.

En esa posición, comencé a frotarme contra su funda, Guapo reaccionó de forma instantánea, noté como su pene salía de su funda y se metía entre los labios de mi húmedo coño.

¡Joder!! Aquello podía funcionar, solo tenía que moverme buscando el ángulo adecuado para que la punta de su pene entrara en mi vagina.

Me empecé a mover de forma desesperada, hasta que, por fin, lo conseguí, la punta de su pene había entrado en mi vagina.

En cuanto la sentí dentro, di un empujón con mi culo y noté como el pene de Guapo se deslizaba sin ningún problema por el lubricando conducto de mi vagina… Ufff

Por fin lo tenia dentro de mi coño, me paré un momento, me coloqué bien, para estar lo más cómoda posible y luego empecé a apretar mi culo contra su pene y me lo fui metiendo hasta que mi coño chocó con algo que imaginé que era su bola… Ufff

Tenía todo el enorme pene de Guapo dentro de mi vagina…

Empecé a moverme hacia adelante y hacia atrás, follandome con su pene.

Guapo solo jadeaba y sacaba su lengua, pero no se movía, supongo que también lo estaba disfrutando.

Yo no tardé mucho en tener un orgasmo.

Me corrí como hacia mucho tiempo que no me corria… Ufff

Con la excitacion del orgasmo, empecé a dar fuertes empujones hacia atrás y con la lubricacion del fluido de mi corrida, noté como la bola del final del pene de Guapo intentaba entrar dentro de mi chorreante coño.

Ahí me volví loca y sin pensar las consecuencias, me paré y empecé a apretar de forma continua, hasta que conseguí que la bola entrara en mi coño… Uffff

Sentí como una punzada de dolor, pero mi calentura era tanta que seguí apretando, hasta que noté que la bola estaba totalmente dentro de mi vagina y que esta se había cerrado con todo el pene y la bola dentro de mi… Ufff

Mi orgasmo se prolongó y sentía una sensación mezcla de dolor y placer, como no había sentido en mi vida.

Lógicamente, con todo eso dentro, ya no me podía mover, así que solté las patas delanteras de Guapo metí mi cuerpo entre ellas, me abracé a el y comencé a besarlo en su húmedo hocico, sin sentir ningún tipo de escrúpulos.

En ese momento comencé su sentir como Guapo empezaba a llenarme de semen, su bola y su pene palpitaban dentro de mi vagina y sentí el calor de su semen en lo más profundo de mi cuerpo… Ufff

Esto ya acabó de volverme loca, empalmé con un nuevo orgasmo aún más fuerte y me lancé a comerme la lengua de Guapo, que la tenía fuera, jadeando… Ufff

Su lengua era áspera pero yo se la chupaba desesperada y me tragaba a toda su baba.

Estaba totalmente descontrolada.

Finalmente, cuando me fui relajando y empecé a recobrar la cordura, me entró el temor de quedarme enganchada, con la bola de Guapo dentro de mi vagina, pero para mi tranquilidad noté como, al dejar yo de apretar hacia atrás, la bola se deslizó suavemente y con un sonido de «flob» salió completamente de mi vagina, permaneciendo todo el resto de su pene, palpitando aún, dentro de ella…

¡Madre mía!! ¡Que locura!! Había follado con mi perro y había tenido dos orgasmos seguidos, se había corrido dentro de mi y yo lo había besado en su boca, había chupao su lengua y me había tragado su saliva como tantas otras veces había hecho con mis parejas cuando follaba con ellos… Ufff

Cuando me levanté de encima de Guapo y me puse en pie, noté como de mi vagina manaba todo el semen qué me había metido dentro y escurría por la parte interior de mis muslos, hasta llegar a mis pies…

¡Madre mía!! La cantidad de semen que me había metido dentro…

En los siguientes dias volví a repetirlo, por la mañana y por la tarde, aquello se había convertido en un vicio para mi.

A Guapo se ve que le gustaba, porque no se despegaba de mi lado y empezó a hacer algo que no había hecho nunca antes.

Cuando me tumbaba en la hamaca, para descansar, después de follar con el, se acercaba a mi y lamia mis muslos.

Yo la primera vez que lo hizo, me asusté, pero enseguida me di cuenta que lo que hacía era lamer el semen qué había escurrido por mis muslos, así que abrí mis piernas y le dejé que siguiera lamiendome con su áspera lengua.

Sus lamidas me hacían cosquillas, pero cuando llegó al final de mis mulos, yo, instintivamente abrí mucho más mis piernas y Guapo empezó a lamerme el coño, como si lo hubiera hecho toda su vida.

Buscaba con su lengua cualquier resto de semen, me la metía dentro de mi vagina enterita y lamia y rozaba mi clitoris constantemente, con lo que, me produjo un orgasmo increíble, sobretodo, por lo inesperado… Ufff

Cuando llevábamos ya varios días follando mañana y tarde y teniendo los orgasmos que conseguía tener con Guapo, yo aun no estaba conforme, necesitaba más, necesitaba que me follara el a mi, en vez de follarlo yo a el.

Tenia que conseguir que me montara y me follara como a una hembra de su especie.

Le di muchas vueltas, pero tenía mucho miedo a que me lastimara, porque una vez puestos a lo, el se comportaria como lo que era, un animal y yo no podría controlarlo.

Pero mi calentura iba en aumento y por fin me decidí a probar con una postura qué se me había ocurrido y que creí que podría funcionar.

Me puse un anorak con capucha, para evitar que Guapo pudiera hacerme daño con sus patas delanteras y totalmente desnuda de cintura para abajo.

Empecé a calentar a Guapo, acariciando sus testiculos como hacía habitualmente cada vez que íbamos a follar, el ya sabia lo que seguía y se excitaba rápidamente.

Luego hice lo que había pensado hacer, me arrodillé sobre una toalla que previamente había estendido junto a una tumbona, me incliné hacia adelante, apoyando mi cuerpo sobre la tumbona, subiendo mi culo todo lo que podía, poniendolo a disposición de Guapo, para que me montara.

Guapo, lógicamente, estaba totalmente desorientado, porque eso no era a lo que el estaba acostumbrado.

Yo lo llamaba, el se acercaba, yo le acariciaba los testiculos y lo másturbaba un poco, para mantener su excitacion.

Así estuvimos un rato, hasta que, se ve que el olor de mi coño, llamó su atención y comenzó a olisquearme.

Yo le animaba dándome palmadas en al culo, llamándole y por fin, parece que comprendió lo que yo quería que hiciera y dejándose llevar por su instinto, se subió encima de mi.

Yo me eché totalmente hacia adelante, apoyando mi dorso sobre la tumbona y Guapo también apoyó su patas delanteras en ella, a ambos lados de mi cabeza.

Inmediatamente noté como su pene punteaba por todo mi culo, buscando un agujero por donde meterse.

Sus punteos eran fuertes, no me hacían daño, pero los sentía perfectamente.

Por el ángulo en el que estábamos, el primer agujero que encontró fue mi ano.

Noté como la punta de su pene se quedó encajada en mi ano y, aunque sentí miedo, mi calentura era tanta que no hice nada para evitar que me metiera su enorme pene por ahí, aunque imaginaba que me iba a doler, porque aunque ya había tenido sexo anal con mis parejas, aquello era muy distinto, se trataba de un animal con un pene enorme.

De todas formas, tampoco me dio tiempo a hacer nada más, porque Guapo, en cuanto sintió que su pene había encontrado una entrada, empezó a moverlo como una taladradora y sentí como en cuestión de segundos había atravesado mi esfinter y me había metido casi todo su pene dentro de mi recto.

Sentí una punzada de dolor muy fuerte, pero como él no paró en ningún momento y siguió con su rápido movimiento de copula, el dolor se neutralizó con el placer que empecé a sentir cuando me metió todo su pene entero.

Me lo metió hasta la bola y esta, lógicamente no podía traspasar mi esfinter, así que, como ya no me podía meter mas, Guapo seguía follandome intentando metermela, pero sin conseguirlo, esto a mi me producía un placer increible y estallé en un intensisimo orgasmo… Uffff

Estuve así mientras disfrutaba de mi orgasmo y cuando empecé a relajarme, opté por dar por finalizado el coito anal y aunque no sin esfuerzo, conseguí que Guapo se me bajara de encima.

A pesar de que no había conseguido meterme la bola guapo me había llenado el culo de semen, no sé si se había corrido totalmente o solo parcialmente, pero por mis muslos empezó a correrme el semen qué salía de mi culo.

Aquello fue nuestra primera vez en esa posición y me sirvió para saber que la postura funcionaba, aunque no había conseguido mi objetivo, que era conseguir que me follara por la vagina metiéndome también la bola y corriendose completamente dentro de mi.

Por la tarde lo volví a intentar y para evitar que me la volviera a meter por el ano, me metí un tampax por ahí, con lo que, el único agujero que tendría disponible sería mi coño.

Guapo era muy inteligente y como además a él le estaba gustando todo lo que hacíamos, en cuanto me coloqué como por la mañana y di las primeras palmadas en mi culo, llamándole, se acercó, me olisqueó y me montó sin ningún problema.

En cuanto me montó empezó a puntearme y al cabo de varios intentos, consiguió encajar la punta de su pene en el único agujero que tenia disponible.

Al igual que la otra vez, en cuanto encontró el agujero, empezó su movimiento de copula y como si fuera un taladro, en pocos segundos me metió todo su enorme pene dentro de mi vagina.

Como había pasado cuando me la metió por el ano, me la metió hasta la bola y esta se quedó encajas a entre mis labios vagina les, pero si lograr entrar en mi vagina.

Cuando me lo follaba yo, llegados a este punto, yo apretaba mi culo contra la bola hasta que conseguía metermela dentro, pero en esta posición, yo no podía apretar, así que tenía que conseguir metermela el.

Guapo lógicamente se dio cuenta de que no conseguía meterme la bola, así que empezó a hacer un movimiento de copula con más fuerza y más rápido.

Se oía el choquetear de la bola contra mis labios vaginales… Plas… Plas… Plas…

A mi me encantaba ese movimiento, porque el resultado era que me estaba follando con su enorme pene dentro de mi vagina y golpeando mi clitoris con su bola.

El resultado fue que tuve un orgasmo y al empezar a correrme, el flujo de mi corrida lubricó aun más mi vajgina y Guapo que seguía con su movimiento de copula, consiguió meter finalmente su bola dentro de mi vagina… Ufff

En cuanto consiguió meterme la bola, se quedó quieto y comencé a sentir el calor de su semen inundando mi útero… Ufff

Esto disparó aún más el orgasmo qué estaba teniendo y casi perdí el conocimiento del placer que estaba sintiendo, con todo su pene, incluida la bola dentro de mi vagina y descargando dentro de mi todo el contenido de sus gordos testiculos… Uffff

Aquello superó todo lo que había sentido hasta ese momento, desde que había empezado a tener sexo con Guapo, fue algo increíble.

Guapo me había follado como si fuera una perra y mi cuerpo había reaccionado como el de una auténtica perra… Ufff

Pensé que me quedaría abotonada, pero no fue así, cuando Guapo se bajó de encima mio, noté un tirón en mi vagina y un sonido como cuando se descorcha una botella.. «Blog» y la bola y todo su pene salió de mi vagina, seguido de un chorro de semen qué botaba de mi coño y escurría por mis muslos…

A partir de ahí, me pasé los siguientes días teniendo todo tipo de sexo con Guapo, nos convertimos en auténticos amantes.

El problema fue cuando volvieron mis padres, porque Guapo se pasaba todo el tiempo detrás de mi y con su pene fuera.

Para evitar problemas, me marché, dejando a mi amante sin saber porque lo abandonaba, pero no podía hacer otra cosa, mis padres no podían saber lo que había pasado entre Guapo y yo durante sus vacaciones.

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