Capítulo 5

Mientras yacía boca abajo con los restos de semen en mis nalgas y espalda, el negro se limpiaba en el baño. Disfrutaba recordando el momento tan excitante que acaba de gozar. Entendí que me fascinaba mamar verga y que me rompieran el culo.

Quería volver a mamar verga y sentir la leche en mi cara. Así que cuando el negro salió del baño y se sentó junto a mí con una cerveza, me incorporé y me arrodillé ante él y comencé a acariciar su vergota. Estaba flácida, así que tenía que ponerla a tono de nuevo.

Mientras lo pajeaba le dije que está vez quería la leche en mi cara.

Asintió. Me la metí en la boca medio flácida, pero pronto se puso dura y comencé a disfrutar cada centímetro de esa verga negra, sobre todo del cabezote que olía tan rico. Tras un buen rato mamando, jugando con mi lengua, se levantó y me la puso en los labios. Le pedí que me follara la boca suavemente. Se movía lentamente introduciendo su verga en mi boca. Estaba excitado. Lo sabía por sus gemidos. Me encantaba cómo me follaba la boca. Lo estaba disfrutando.

Tras un buen rato comenzó a sacudir su polla a gran velocidad con su mano. Abrí la boca para que entendiese donde quería que expulsará su leche. Lo tenía claro.

Continuó masturbándose hasta que echó el primer chorro. Me pilló de sorpresa. Reaccioné con sorpresa y fascinación. Continuó eyaculando. Cuándo terminó metí su verga en mi boca y usé mi lengua para limpiarla. Estaba pringado de semen pero me encantaba el momento. Se la dejé limpia del todo. Apreté bel cabezote para sacarle hasta la última gota.

El sexo como fuente de placer

El sexo como fuente de placer IV