Hola.

Les contaré cómo mi perro Tarzán me hizo su perra sin quererlo ni desearlo.

En ese entonces tenía 18 años, tenía buen físico (todavía lo tengo): 1,72 m de altura, pelo claro y soy de Chile.

Salía los veranos con Tarzán a un pozo que quedaba a 700 metros de distancia del fundo. Este estaba cubierto de vegetación. Al lado de un sauce se podía entrar al agua.

Por supuesto, yo me bañaba sin ropa.

En una ocasión salí del agua y me agaché para recoger mi ropa cuando sentí que Tarzán ponía sus patas en mis hombros. Por su peso quedé en cuatro patas. En seguida sus patas delanteras me apretaron la cintura atrayéndome hacia él.

Yo quedé descolocado, sin reaccionar, ya que pensé que estaba jugando.

De repente sentí dos pinchazos en mi culo. Me asusté, quise salirme, pero el peso, la posición en que estaba y cómo me tenía Tarzán me lo impidieron.

El tercer pinchazo lo sentí en mi ano. De ahí en adelante solo hubo un pequeño dolor y ver cómo Tarzán me metía su verga con violencia. A medida que entraba iba creciendo y engordando. El dolor en mi culo aumentaba a medida que lo metía cada vez más profundo.

De repente se detuvo y en cosa de segundos pasó su pata izquierda por sobre mi cintura, percatándome de que quedamos pegados culo con culo.

Eso sucedió por lo menos unos 10 largos minutos hasta que sentí cómo se despegaba violentamente. Di un gemido de dolor, miré al lado y no podía creer lo que veía.

Su pelota con la que me había abotonado tenía el porte de una bola de tenis y su verga medía por lo menos 24 centímetros. Me paré con mucho dolor y vi en el suelo su semen revuelto con mi sangre. Me había partido el culo.

Tarzán se me acercó y comenzó a lamerme el culo. Cosa que aminoró mi dolor.

Llegamos a casa, me duché, me tiré en la cama y quedé dormido.

Si suben mi relato, les contaré cómo terminó con el tiempo esta experiencia.