Capítulo 1

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  • La venganza del cornudo

Despierto con una firme erección a altas horas de la madrugada, Samantha, mi novia, se encuentra rodeada por mis brazos, con su cuerpo pegado al mío, seguramente mi estímulo se debe a que su culo se encuentra apoyado en mi verga, me siento demasiado excitado y me dejo llevar por la tentación, moviéndome lentamente, haciendo que su cuerpo se acomode de espaldas sobre la cama. Me deslizo bajo las sábanas hasta ubicarme con la cabeza entre sus piernas, las que separo lentamente para tener un mejor acceso a su intimidad, muevo hacia un lado la tela de su tanga, iniciando un suave y lento recorrido con mis labios y lengua. Luego de unos minutos, uso un dedo para penetrarla, deslizándose suave gracias a la humedad que manifestaba su vulva.

-Aah.

Oigo un leve gemido.

Continúo dedeando y chupando sin detenerme.

Siento como levanta sus caderas para sentir más presión en su intimidad. Mi lengua se mueve más firme y agrego un segundo dedo en su interior.

-Aaaah…Alex.

Mis dedos reaparecen y se pierden en su vagina, emitiendo el sonido que causa la humedad, mientras mi lengua se dedica a acariciar su botón del placer con movimientos aleatorios.

-Aaaay sii, asiii.

Durante unos minutos Samantha me tiene sujeto del cabello.

-¡Alex voltéate!

Hice lo que indicó sin cuestionar, sabía lo que se venía a continuación, conozco bien a mi novia, el sexo oral le fascina, y para ella es aún mejor si recibe una buena dosis antes de despertar.

Samantha se quita la tanga y acomoda su entrepierna, sentándose en mi cara.

-Mi amor, ya sabes que hacer- me dice.

Procediendo a aplicarme una fantástica felación, mientras yo hago lo propio. Lamo, chupo y dedeo a mi novia, mientras hacemos el 69.

-Mmmhg, siigh, asiigh-me indica sin quitarse mi verga de la boca.

-Aaaagh…voygh a acabaaagh, aaaagh.

Siento como su cuerpo tiembla sobre mi rostro.

-Bien Samantha, voy a cogerte.

-Ni lo sueñes.

-Pero…

-Este es tu castigo por despertarme a estas horas.

Comenzó a chupar mi miembro como si se le fuera la vida en ello, masturbándome y acariciando mis bolas, todo al mismo tiempo.

-Ooh oooh Samaantha, aaah aaah aaah.

Los disparos de semen fueron inevitables, y ella sin detenerse los recibió en su boca.

-Aaah, aah, aah, aah.

Mi novia no paraba de jalarme la verga, se enfocaba en acariciar la cabeza, que a estas alturas ya se encontraba sensible.

-Ooh ooooh p…por favoor, det..enteee, me voy a volver loco ooooh, aaaah.

Mi cuerpo comenzó a temblar y a retorcerse de placer.

-Esto te ganas por despertarme en la madrugada, sabes que debemos ir a trabajar-dijo en tono pervertido.

-Aaaaah…aaaah…aaaah.

Mi cuerpo temblaba con una sensación eléctrica que me recorría de pies a cabeza, sujeto de las sábanas me retorcía de placer.

Repentinamente se detuvo, se hizo a un lado alejando su entrepierna de mi cara, y volteó para besarme.

-Te aprovechas sabiendo cuanto me gusta que me coman el coñito.

Sonreímos con complicidad y dormimos abrazados mientras pasaban los minutos.

-¡Mierda! llegaré tarde al trabajo.

Samantha se levantó con prisa hacia el baño. Mientras preparaba mis cosas para el trabajo, haciendo tiempo hasta que mi novia saliera de su rápida ducha, oí como llegaban varios mensajes al celular de ella. Fue inevitable mirar de reojo, y también lo fue la sorpresa, al leer lo que aparecía en la visualización de mensajes emergentes de alguien llamado Esteban.

-Uuf las fotos y videos que me…

-Espero verte hoy usando esa…

-No olvides que este viernes nos…

Mi corazón se aceleró y yo no lograba asimilar esos mensajes, oí los pasos de Samantha y sin saber que hacer continué con lo mío.

-Alex ya puedes utilizar el baño.

-Sí. Termino con esto y voy.

Mientras terminaba de preparar las últimas cosas antes de darme la ducha veo a Samantha con su celular, sin gesto alguno y completamente seria.

-Vaya, Alejandra ya está preguntando por mí, ya debería estar tomando la locomoción con ella, debo darme prisa.

Toma una diminuta tanga roja, y una falda de cuero negra muy ajustada, luego el brassier que hace juego con la tanga, y un chalequillo gris.

-Me dirijo al baño confundido, sin lograr procesar lo que ocurría.

Al cabo de unos minutos salimos de la casa y cada uno toma su propio camino como es costumbre, debido a que nuestros trabajos se encuentran en diferentes direcciones. Samantha se veía completamente atractiva, incluso notaba las miradas que le daban los hombres mientras caminaba alejándose de mí.

La tarde transcurrió lenta, mi cabeza no dejaba de pensar en esos mensajes y en el nombre de quién los envió, y como es costumbre con Samantha nos enviamos mensajes de vez en cuando.

Al llegar del trabajo mi novia aún no llegaba, algo común entre los dos, pero mi ansiedad se elevó cuando pasaron mas de treinta minutos. Decidí mensajear.

-Samantha ¿Pasó algo? aún no llegas.

-Perdón por no avisarte, hay problemas de locomoción, estoy esperando en la parada.

-Ok.

Samantha llegó una hora más tarde de lo acostumbrado. Nos saludamos y se dirigió directo a la ducha.

-La locomoción era un caos Alex, los buses estaban repletos, necesito darme un baño para relajarme.

-Está bien mi amor, hazlo, prepararé la cena.

Dejó su bolsa sobre una pequeña mesa, y se marchó. Miré la bolsa por unos minutos mientras tomaba la decisión de revisarla o no, me dirigí a al baño, y aún se escuchaba el agua caer, caminé con velocidad hacia la bolsa de Samantha y la abrí, a simple vista no había nada extrañó, pero al meter mi mano pude notar una suave tela, la extraje con ayuda de mis dedos y con solo notar el color pude ver de que se trataba, era su tanga roja, acompañada de manchas blancas, era evidente lo que significaban. Dejé todo en su lugar, y con la mente fuera mi cabeza, continué preparando la cena.

Ya eran alrededor de las tres de la madrugada, la ansiedad me invadía y no lograba conciliar el sueño, Samantha dormía plácidamente, por lo que decidí hacer algo que jamás había hecho en toda nuestra relación, en completo silencio y con sutileza tome su celular, lo acerqué a uno de sus dedos y logré desbloquearlo.

Fui directo a los mensajes, Esteban se encontraba a la vista, en la lista de contactos con quienes tuvo alguna conversación recientemente. Abrí su conversación para encontrarme únicamente con la conversación de ese mismo día.

Esteban: Uuuf las fotos y videos que me enviaste me encantan, estás buenísima, ¿cuándo compartirás más?

Esteban: Espero verte hoy usando esa tanga roja, la del video donde te acaricias, no hay nada mejor que verte así en vivo.

Esteban: No olvides que este viernes nos reuniremos algunas personas de la oficina en el bar de siempre, podríamos divertirnos.

Samantha: ¿Enserio te gustaron? te podría enviar más pero debes hacer lo mismo, no es justo que solo yo lo haga.

Samantha: La llevo puesta, así que prepárate.

-Samantha: Veamos cómo se dan las cosas el viernes.

A los pocos minutos aparece un video enviado, era Esteban masturbándose.

Samantha: Aaay que riicoo.

Esteban: Te gusta?

Samantha: Sii mucho.

Esteban: Más que la de tu novio?

Samantha: No lo sé, tendría que probarlo primero jiji.

Esteban: Será todo tuyo cuando quieras.

Samantha: Que generoso. Debo bajar del bus nos vemos.

Horas más tarde.

Esteban: Te queda increíble esta tanga con ese cuerpazo.

Samantha: No imaginé que te la quedarías pero me la devuelves hoy.

Esteban: Me la quedé para compensar la interrupción que tuvimos, además no te la ibas a poner en frente de todos jajaja.

Samantha: Sii por poco nos descubren.

Mucho más tarde.

Samantha: Por qué mi tanga está manchada?

Esteban: Porque me motivé durante el día, y necesitaba liberar estrés jajaja.

Samantha: Aaay Esteban jajajaj

Samantha: Tan estresado estás?

Samantha: Tuviste que liberar más estrés conmigo.

Esteban: Sii muy estresado.

Samantha: Se nota pero la próxima vez será con condón, porque se salió y bajo por mis piernas y no alcancé a ponerme la tanga, iba a llegar el conserje.

Samantha: Me están hablando Adiós.

Utilicé mi celular para grabar las conversaciones que leí y dejé todo en su lugar.

Me sentía frustrado, con un torbellino de celos, y con una erección que tuve que calmar, leyendo una vez más esos mensajes, solo así pude dormir un poco más tranquilo.

Al despertar siento mi pija erecta, humeda, y siendo invadida por la boca de Samantha.

Me dejo llevar por el placer y la observo, mientras me chupaba la pija sujetaba su celular para grabarse, a ratos lanzaba besos y continuaba la felación. Desconozco el tiempo que llevaba haciéndolo pero era evidente que ya llevaba varios minutos, porque mi verga estaba durísima y a punto de explotar.

-Aaah Sa…Samantha.

Al oírme aceleró el movimiento de su boca y las manos que me estimulaban.

-Aaaah aaaah ya aaah.

Comencé a invadir su boca con toda mi corrida hasta no dar más, ella se trago gran parte mientras el resto caía por mi tronco hasta llegar a mis bolas.

-Mmmm estuvo delicioso mi amor, de los mejores desayunos que he tenido.

-Que sorpresa me diste, jamás pensé que lo harías.

-A veces hay que sorprender al novio.

Sonrió y se levantó de la cama.

-Vamos mi amor, espero te sirva para que vayas con energía a trabajar.

El resto del día transcurrió con normalidad, Samantha llegó en el horario acostumbrado, nos saludamos con un apasionado beso y se dirigió al dormitorio, a los pocos minutos me llama a la habitación, jamás imaginé verla así.

-Tuve un día agotador mi amor, y necesito liberar tensión.

Samantha se encontraba en posición de perrito, con el vestido subido hasta la cintura y sin ropa interior.

-Como quieras.

Le dije mientras desabotonaba mi pantalón.

-Primero devuélveme el favor de esta mañana, por favor mi amor.

Me dirigí directo a comerle el coño y acariciar sus firmes nalgas.

-Aaaay si, así.

Mi lengua recorría toda su vulva, sus labios y su clítoris, a ratos la penetraba como si fuese un pene.

-Aaaah aaaah si mi amoor ¡cógeme!

Me bajé el pantalón y la ropa interior para darle una firme estocada.

-¡Aaaaaah!

Me sentía completamente excitado y eufórico recordando los mensajes leídos.

-¡Aaah! ¡aaah! ¡aaah! ¡Alex! ¡aaaah! ¡siii!

Las embestidas solo se detuvieron para acabar en su interior, y caer rendido sobre su espalda.

-Mi amor eso fue fantástico, me cogiste como nunca.

Durante la noche no pude evitar despertar, la ansiedad me carcomía, y sentimientos de culpa ya no sentía sabiendo lo que hacía Samantha, volví a repetir el mismo acto de la noche anterior.

-Buenos días, va lo que me pediste, espero que te guste

¡Era el video de la mamada que me dió esta mañana!

Se tardó en responder.

-Así da gusto despertar

-¿Conmigo harías lo mismo?

-Uuy, está difícil, pero sabes que tienes esta boquita cuando trabajamos.

-Y tu coñito también

-Sii jijiji

Horas más tarde.

-No olvides lo que te pedí.

-No te preocupes Esteban.

-Pero esta fue la última vez que me cojes sin protección o no volverá a pasar

-Está bien, pero no acabé dentro de tí, te la tragaste toda

-¡Es que me volviste adicta!

-Apenas llegue lo haré y te enviaré el video

-Lo espero con ansias

¡Besé a Samantha y le comí el coño, después de que este desgraciado la cogió y se descargó en su boca!

Los celos y la frustración me invadían, pero continué leyendo.

Le envió el video de la cogida que le dí esta tarde.

-Pero que cogida te dieron.

-Sii, se descontroló al verme así, nunca había pasado antes.

-Me fascina ver como te cogen

-Enserio?

-Es enserio, tengo un par de amigos que estarían dispuestos a hacerme ese favor

-Cual favor?

-Que te cojan al frente mío

-Ay Esteban no lo sé

-Lo voy a pensar

-Piénsalo, te va a encantar

-Suficiente por ahora, no hablaremos hasta el viernes, adiós

-Adiós

Por alguna razón me sentía demasiado excitado, mi verga no daba más de la erección, pero debía averiguar quien era Esteban, dentifiqué su foto en otras redes sociales, dí con su nombre y lo guardé en mi móvil.

Dejé todo en su lugar y alivié mi ereccion viendo el video de la cogida de esta tarde, Samantha lo había compartido conmigo.