Todo empezó hace mucho tiempo, cuando conocí a esta mujer casada en la página. Ella me contó su situación: no podía concretar cosas seguido por su matrimonio, pero tenía la fantasía de un trío HMH desde hacía rato. Su marido no era lo que ella buscaba sexualmente; aunque siempre intentaba complacerla, era demasiado clásico.
Entre charlas y juegos, ella le había insinuado la idea de estar con él y otro hombre, pero no le gustaba. Entonces, en la página nos encontramos, charlamos un montón antes de vernos en persona y, entre tanta conversación, surgió la idea del trío.
Buscamos hasta dar con Diego, que tenía exactamente los mismos gustos que nosotros. Hasta que un día (ella trabaja todas las mañanas) se comunicó con los dos y coordinamos todo. Yo fui a buscarla cuando salía de laburar, pasamos por Diego —que nos estaba esperando ansioso— y nos fuimos al motel.
Reconozco que estaba re caliente, pero la situación me tenía todavía más excitado. Llegamos, ella se metió a duchar mientras Diego y yo la esperábamos en la pieza. Salió vestida solo con una remera grande, tanga y un corpiño sexy.
Se acercó a nosotros, que todavía estábamos vestidos, y empezó a besarme a mí mientras yo le acariciaba las tetas y Diego le tocaba la cola con un poco de timidez. Después ella bajó la mano, tocó el pantalón de Diego, sintió lo dura que tenía la pija, se agachó, le desabrochó todo y sacó ese pedazo curvo para llevárselo a la boca y empezar a lamerlo mientras yo miraba cómo lo chupaba.
Luego me bajó el pantalón a mí y, mientras le pajeaba a Diego, me chupaba la pija a mí y me lamía la cabeza húmeda y excitada. Cuando nos tuvo un buen rato así, nos llevó a la cama, la tiramos boca arriba y nos desnudamos.
No puedo describir la calentura que tenía cuando le amasamos las tetas los dos al mismo tiempo y le chupamos una cada uno mientras le tocábamos la concha. En sus gemidos se notaba que rogaba que le metiéramos las pijas ya, pero seguimos chupándole la concha, el culo y haciéndole chupar las pijas, babearlas enteras…
Hasta que en un momento corrí la tanga a un lado y empecé a abrirme paso con mi pija dura y cabezona dentro de su concha mientras ella gemía y se atragantaba con la pija de Diego. Ahí empezamos a cogérnosla de verdad y solo paramos para cambiarnos de posición.
Diego la puso en cuatro y la penetró de una que la hizo vibrar entera mientras ella me besaba a mí… así la tuvo un rato hasta que volví yo, pero esta vez a chuparle el culo ya en cuatro, a dilatarlo, a meterle un dedo y… ya se veía por dónde venía la cosa. Mi pija ya estaba empujando para entrar.
Ella solo tomó aire, respiró profundo y sentí cómo ese pedazo le atravesaba el ano. Solo le dolió al principio; después ya pedía más y más. Nos turnamos para romperle el culo en cuatro mientras el otro le hacía chupar la pija y le masajeaba las tetas.
Cuando le sacamos la tanga se la hicimos oler y chupar, y ella lo hizo muerta de calentura. Después de tanto coger, Diego se fue al baño y yo la llevé al jacuzzi. Ahí me chupaba la pija mirándome a los ojos, como leyendo mis intenciones.
Esperé a que Diego volviera a la cama y nos mirara… y en ese momento empecé a mearle en la boca, en las tetas y en la cara. Diego se acercó con cara de “¿esto es real?” y se quedó mirando.
Después de la lluvia dorada la volvimos a culear en cuatro en el borde de la cama y Diego le dejó la cola llena de leche.
Así fue mi primer trío y mi primer relato. Espero que les haya gustado tanto como a nosotros. Y sí, va a haber más para contarles.
P.D.: A la noche ella me contó que tuvo que coger con su marido.