Esta es la continuación de la primera parte... ahora mi esposo ya acepta lo cornudo que es... y hasta piensa en que los demás lo sepan...
Yo tenía la fantasía de ver a mi esposa sometida por un perro... y por suerte una noche de mucho vino, mi fantasía finalmente se hizo realidad... y ahora es ella la que quiere más y más...
Continúa el redescubrimiento de esta pareja, en el camino del sexo... camino con muchos atajos y algunos desvíos.
La tomé con una mano, esta vez ya tenía la cabeza afuera, le besé el glande suavemente y volví a besarle los costados, y fue ahí que me di cuenta… había crecido bastante más, ya no era esa pija de 14 centímetros que yo recordaba hacía apenas un ratito, ahora era una muy buena verga, de entre 20 y 22