Percibí, como mojaba mi cama con mi jugo vaginal. Hazte que ya no puede más, saqué la verga de mi boca con un ruido húmedo y asqueroso.
Lo rocié frenético por todo el cuarto: sobre la cama manchada, incluso bajo la almohada. *Pshhh-psshhh*. El aerosol silbó como una serpiente enojada.
Sentí como en mí entrepierna estaba muy mojada, comencé a caminar pero noté antes una mano agarrando una de mis nalga que le apretaba muy fuerte.