Madre confundida e hijo perseverante I
El “semen como firma”: la madre se queda con la mano “manchada” de leche, la lleva a su cuarto y se masturba “imaginando la polla gorda de mi hijo abriéndose paso en mí”. El acto no es solo sexo; es un contrato tácito: ella lo ordeña, él la nombra, y ambos firman con líquido la nueva relación.