Capítulo 7

Mi mamá se quedó ahí sentada, con las piernas cruzadas al principio, pero al ver cómo ese imbécil no dejaba de correrse encima de sus manos y pies, descruzó las piernas lentamente. La falda se le subió un poco más y ahora sí se le veían claramente las bragas moradas, de encaje fino, pegadas a su coño. Se notaba que ya estaba mojada, porque la tela oscura tenía una mancha más oscura justo en el centro.

Él seguía con la verga tiesa como una barra de hierro, palpitando en el aire, goteando todavía los últimos hilos de semen. Intentaba taparse con las dos manos, pero era imposible: esa cosa era demasiado gruesa y larga. Cada vez que intentaba cubrirla, se le escapaba entre los dedos y volvía a apuntar directo hacia mi mamá.

Ella lo miró fijo a los ojos, con una cara que no supe descifrar al principio: mezcla de rabia, sorpresa… y algo más. Algo que me heló y me calentó al mismo tiempo.

—Así que esto es lo que hacen cuando no estoy… —dijo con voz ALTA casi ronca—. En mi propia habitación… oliendo mis tangas, mirando mis vibradores… y corriéndote como un perro en celo.

Él no contestó. Solo tragó saliva, respirando agitado. Su verga dio otro brinco visible.

Mi mamá se levantó despacio del sofá. Se acercó a él, que seguía sentado, desnudo y vulnerable. Con una mano le agarró la mandíbula con fuerza y le levantó la cara para que la mirara.

—Y tú… —me dijo sin soltarle la cara, pero girando la cabeza hacia mí— …con la cara llena de leche ajena, pidiéndole que te la diera toda. ¿Eso te pone, hijo? ¿Ver cómo se corre pensando en mí?

a lo cual le dije se corre por las cosas que le hago no porque este pensenado en ti

ella solo se rie

No supe qué contestar mas . Tenía el semen de él todavía chorreándome por la mejilla y la barbilla. Sentía vergüenza, pero también una excitación brutal.

Ella soltó la cara de él y, sin decir nada más, se quitó la blusa manchada de semen por encima de la cabeza. Sus tetas enormes, esas que yo ya sabía que eran una 44, saltaron libres. No llevaba sostén. Los pezones estaban hinchados, oscuros y duros como piedras. Se veían perfectos, pesados, con una ligera caída natural que los hacía aún más reales y morbosos.

Él soltó un gemido ahogado al verlas.

—Joder… —susurró sin poder contenerse.

Mi mamá se acercó más, hasta que sus tetas quedaron a pocos centímetros de la cara de él. Luego miró hacia abajo, a esa verga que no bajaba ni un segundo.

—Todo este tiempo… —dijo ella, casi en un susurro— …pensaste que no me daba cuenta de cómo me mirabas el culo cuando venía del trabajo, ¿verdad? De cómo te quedabas viendo mis tetas cuando me agachaba.

Le puso una mano en el pecho y lo empujó contra el respaldo del sofá. Luego, sin prisa, se subió encima de él a horcajadas, pero sin dejar que la penetrara todavía. Solo dejó que su coño, todavía cubierto por las bragas moradas, rozara la cabeza gruesa de su verga.

Él temblaba.

Mi mamá giró la cabeza hacia mí. Tenía los ojos brillantes.

—Ven aquí —me ordenó.

Me acerqué, todavía con la cara llena de semen. Ella me agarró del pelo con suavidad pero firme y me acercó la cara a sus tetas.

—Límpiate la cara con mis tetas —dijo—. Y luego… vas a ver cómo se folla de verdad a tu mamá.

Él soltó un gemido largo y desesperado al escuchar eso. Su verga dio un latigazo y rozó directamente el encaje mojado de las bragas de mi mamá.

Ella sonrió por primera vez, una sonrisa oscura, perversa.

—Hoy no te vas a ir a ningún lado —le dijo a él, bajando la voz—. Y tú… —me miró de nuevo— …vas a aprender lo que pasa cuando traes a alguien a mi cama.

Se bajó un poco las bragas, solo lo suficiente para que la cabeza de la verga rozaba sus labios hinchados y mojados. Luego me miró otra vez.

—¿Quieres ver cómo tu mamá se la mete toda de una vez… o prefieres que te haga lamerla primero mientras yo me siento en su cara?

ese momento fue el más loco ya que de la iré le dije que se fuera que ya era suficiente obvio el dijo que no que él se iba a quedar claro quería follarse a mi mama mientras yo lo veía y lo obligue a irse con esa verga al aire mientras se vestía y corría.

Paja a mi amigo

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