Capítulo
Después de eso pasamos un poco más de una semana sin hablar, lo cual era realmente difícil porque no me podía sacar de la mente todo lo ocurrido. Solo podíamos hablar por celular. Entonces un día le dije que me enviara una foto de la verga, ya que solo tenía una imagen de ella en mis recuerdos.
Al pasar unos días, cuando llegamos de nuevo al cole, lo primero que hice fue intentar meter mi mano en ese pantalón para poder tocar esa verga. Pero para no dar mucho el viste, no pudimos. Aun así, era obvio que en la más mínima oportunidad que teníamos nos comíamos como unos salvajes.
Ese día al salir me dijo que si íbamos a su casa, que iba a estar solo. Entonces le dije que de una. Al terminar el colegio, lo primero que hicimos fue ir a esa casa lo más rápido que pudimos. Fue una locura. Solo porque al llegar, lo primero que hice fue agacharme frente a esa verga en toda la puerta de la casa. Saqué esos 22 cm de pura verga y me la comencé a golpear en toda la cara.
Mientras gemía todo lo que podía porque se sentía increíble. Pero no solo eso, sino que también me agaché lo más que pude y me pasé esas bolas por toda la cara mientras solo nos reíamos por el momento. Al pasar un par de minutos, solo me meto esa verga en la boca. Estaba un poco suave, pero ya la tenía dura. Lo que no me esperaba es que se iba a correr casi de inmediato.
Y solo pude sentir cómo salían esos chorros líquidos completamente aguados que me caían por toda la cara, por las mejillas y por partes del cabello. Eso era algo que siempre me sorprendió: era la cantidad de semen que siempre tiraba, esas grandes corridas como las que se ven en las películas. Entonces me iba a parar para irme a limpiar y solo me abraza por atrás mientras me muerde la oreja. Yo todavía le seguía apretando la verga. Pasaron como 2 minutos cuando alguien toca a la puerta y era uno de sus amigos. Este me ve a la cara y claro se da cuenta de que estaba todo lleno de leche.