Capítulo 1

Capítulos de la serie:
  • Mi vida, de pringado a dueño y señor I

Era un día importante para mí, me encontraba en la Universidad Complutense de Madrid. Solo tenía que dar un paso e intentar olvidar el calvario que desde la ESO había arrastrado, sí, yo era uno más de esos miles de niños que sufría bullying.

Esperaba que alejarme del hijo de puta de Juande me vendría bien para mi salud mental. Gracias a mis conocimientos informáticos, y porque no, a la hermana de mi madre que trabaja de administrativa en la Complutense, había conseguido a pesar de estar en 2º de bachillerato, realizar un curso de computación avanzada. No soy la típica persona que dé el perfil estigmatizado para sufrir ese acoso.

No soy un adonis, pero tampoco feo, más bien del montón, pero tuve la mala suerte que desde pequeño ha existido Juande, mi vecino, “el perfecto”, un cachas de gimnasio, al que le gusta lucir musculitos, el que todo lo hacía bien, el que sacaba unas notas perfectas, el ejemplo perfecto para mis padres.

Con el tiempo se dio cuenta que mis padres, le creían hasta la mentira más gorda, vio como yo era castigado por sus mentiras y acusaciones falsas, y no solo sin salir o sin paga, también como me llevaba más de un bofetón por parte de mis padres, siendo la más dura mi madre.

Todo eso provocó el chantaje, al principio de pequeño, mis juguetes, después tener que hacerle los deberes, gran parte de mi paga semanal, y lo último y más denigrante, o eso pensaba yo, espiar a mi madre y a la estúpida de mi hermana mayor, el ojito derecho de mis padres, cuando es más puta que las gallinas, si ellos supieran… Lo único que no le permití, fue que él se quedara con algún video o foto, solo lo podía ver en mí ordenador, que gracias a mi conocimiento, lo tenía todo bloqueado y no podía copiarlo o enviárselo. Eso sí para mi desgracia para que no pudiese tirar alguna foto, siempre me quedaba junto a él, lo que me llevó a ver al desgraciado masturbarse.

Tuve la precaución y gracias a que era lo más inútil que existía en tema de ordenadores y no se iba a dar cuenta, de grabarlo desde el mismo ordenador donde él contemplaba a mi madre y hermana, en lencería o bikini, jamás desnudas. Yo siempre tomaba la precaución de sepárame lo suficiente para que a mí no se me viera. Mi única satisfacción fue ver la mierda de polla que tenía, no creo que llegara a los 8 centímetros empalmada, cuando la mía sin ser desproporcionada rondaba los 16, eso sí tres o cuatro veces más gorda que la suya.

Desde pequeño me ha gustado y mucho los ordenadores, era mi hobby preferido, por lo que desde que entró el primer ordenador en casa, yo era el que los trasteaba, ya que en mis largos castigos casi me hice autodidacta en temas informáticos, que fue lo que me dio acceso al curso de la Complutense.

Tanto mis padres como mi hermana siempre acudían a mí para solventarles cualquier problema. Eso sí, jamás investigué ni indagué que tenían, es más siempre me apartaba cuando ellos introducían sus claves y siempre trabajaba delante de ellos. Al correrse la voz no solo eran los de mi casa, también los de mis vecinos, entre ellos los padres de Juande…

Y ahí estaba yo, dando el paso para entrar en mi futuro, cuando…

-Juande. -Hombre Pablito, ya veo que vamos a coincidir hasta en el curso. -con el tiempo supe que no fue casualidad, pero eso ya llegara- que bien me va a venir, jajajaja.

En ese momento algo se rompió dentro de mí, se me saltaron las lágrimas, no pasando desapercibido para él, ya que soltó una carcajada aún más fuerte que la anterior a la vez que palmeaba mi espalda. Como un inútil en temas informáticos como él había conseguido plaza…

-Déjame en paz…

Me giré de golpe y eché a correr sin dirección sin sentido, hasta que me encontré frente a la parada del metro. Iba furioso, fuera de mí, por lo que decidí volver a casa. Si pensaba que me iba a tranquilizar me equivocaba y eso que también tenía que subir en el cercanías y luego andar un rato hasta nuestra urbanización. Antes de llegar a mi casa tengo que pasar por el chalet de los padres del cabrón de Juande. Cuando sentí una voz que reconocí al instante…

-Magdalena. -Qué casualidad -la vi apurada, hasta preocupada- ahora iba a llamar a tu madre para ver si estabas en casa, cuando te he visto subir la cuesta…

La verdad es que le contesté mal, arrepintiéndome enseguida, siempre he sido una persona educada de más, y ella no tenía culpa de tener un hijo tan cabrón, y para que mentir, Magda fue la primera protagonista de mis primeras pajas, desde que un día por casualidad la vi casi desnuda en mi casa, probándose un traje que le acababa de prestar mi madre para un evento social. Ella no era mi madre y eso que eran parecidas, pero jamás me había excitado pensar en mi madre y mira que gracias a Juande a ella sí que la había visto hasta desnuda. Magda sí que era algo más alta, una jamona de 50 años, dos menos que mi madre. Unas tetas impresionantes, y que siempre trataba de ocultar, era muy recatada. Su cintura era estrecha, dando paso a un culo perfecto, gordito y deseable. Me extrañó verla muy maquillada, y solo pude distinguir bajo la bata que ella misma con una mano se tapaba hasta el cuello, unas medias negras y unos zapatos de tacón, que grabé en mi memoria para la próxima paja…

-Perdona Magda, es que no tengo un buen día.

-Magda. -Lo siento, pero es que necesito un favor, no sé dónde he tocado pero he bloqueado el ordenador de casa y ya conoces a Jaime…

Jaime es todo lo contrario al calzonazos de mi padre, es igual de chulo o más que su hijo y un machista de cuidado. Realmente la vi preocupada, angustiada diría yo…

-Venga déjame echar un vistazo, a ver si es una tontería.

La seguí, pero no podía dejar de pensar en su hijo, lo que no ayudaba. Dentro del despacho de su marido…

-Magda. -Mira, esta encendido pero la pantalla se ha ido a negro.

Mi mirada no fue al ordenador, fue a una máscara negra muy bonita que había junto al teclado, aunque eso no fue lo que me hizo ponerme en guardia y empezar a sospechar. Fue que seguramente y esperando a que no me hubiese dado cuenta, abrió un cajón y rápidamente la guardó, esto si llamó mi atención.

-Lo más seguro que tenga que entrar en el sistema, tendrías que llamar a Jaime y que te dé la clave -Era mentira, pero quería salir de dudas- si no, no puedo hacer nada.

-Magda. – -Muy nerviosa- ¿No puedes hacerlo sin que se entere? Por favor Pablo, si se entera que he cogido su ordenador me mata. Te pagaré lo que me pidas.

-Está bien Magda lo intentaré, si quieres sigue con lo que estés haciendo, no sé si esto me llevara un rato, o siéntate ahí, pero no molestes.

Hasta yo me sorprendí, creo que era la primera vez que le hablaba así a alguien, no fue una petición, fue toda una orden. Me miró de forma rara, pero se sentó frente a mí. Se sentó, llevando una mano al principio de la bata para taparse y la otra en la parte de arriba para que no se le abriese por sus tetas.

-Magda. -Gracias.

No podía ver lo que hacía, y de eso me aproveché, tardé menos de dos minutos en solucionar el problema, pero quería averiguar el porqué de su nerviosismo. Supongo que ella borraba siempre el historial, porque salvo lo que hubiese estado haciendo hasta ese momento, no existía nada, y lo que vi me dejó a cuadros, la muy guarra estaba chateando con alguien, que según su Nick supuse que era mujer, pero lo mejor de todo, eran las cuatro fotos de Magda con la máscara puesta, a cuál más erótica. Rápidamente copié la conversación y las fotos, mandándomelas a mi correo. Entendí el por qué se tapaba así, su sujetador era negro, de copas abiertas, por lo que sus pezones resaltaban, no llevaba bragas, solo un liguero negro y un coño depilado. A fecha de hoy no se si fue mi excitación o el deseo de venganza, el caso es que de mi boca salieron palabras, que ni yo sabía que en algún momento de mi vida pudiera decirlas…

-¡¡¡Vaya PUTA!!!

Pegó un salto que hasta tiró la silla, sabía perfectamente lo que estaba viendo, rápidamente y dándome un empujón que casi me hace caer, puso su cuerpo entre el ordenador y yo, y con una rapidez que me asombró, ya que es una ama de casa, que jamás le ha dado un palo al agua, borro todo el historial, haciendo lo mismo de la papelera. Sufrió un cambio significativo, se volvió echa una furia y sin que me lo esperaba me soltó un bofetón.

-Magda. -¡¡¡Quién coño te crees niñato de mierda!!!, Y no se te ocurra decir nada, ¿A quién te crees que creerán?

Lo que me faltaba hoy, primero el hijo de puta, porque ahora sí que lo era, de su hijo, y ahora la arpía esta. Sin decir nada y con sus manos cerrándose la bata, que con el salto que dio, se le había abierto, dejándome ver sus preciosos muslazos enfundados en las medias y parte del liguero, y creo que hasta vi un pezón, aunque eso pudo ser fruto de mi calentón, salió del despacho, dejándome solo. Por primera vez supe lo que era un dolor de polla, nunca la había tenido tan dura. La seguí con la mirada, una mirada que fue el inicio de mi nueva vida. Con una tranquilidad que ni yo entendía, cogí mi móvil, y antes de hacer lo que ya tenía más que decidido, y para curarme en salud, me reenvié todo lo que había mandado a mi correo, a mi nube y después escogiendo la foto donde estaba sentada en un sofá de su casa, totalmente abierta de patas, con una mano en su depilado coño y la otra pellizcándose un pezón, y se la envié a su whatsApp, acompañada de un texto…

“Te llamaré PUTA las veces que quiera, y vas a lamentar la bofetada que me has dado, si cuando llegué a la puerta de la calle no te presentas ante mi sin la bata, todos van a ver a la PUTA de la vecina. Para la próxima vez, procura que la foto de comunión de tu hija no se vea.”

Esto último se lo escribí por si aun pensaba que con la máscara no la iban a reconocer. Me puse la mochila y con una aparente tranquilidad, salí del despacho y sin volver ni una sola vez la cabeza, me dirigí a la puerta. Abriéndola…

-Magda. -Espera por favor Pablo, perdóname…

Me giré con una sonrisa, entre superioridad y chulería…

-Así no es como te he dicho, maldita ZORRA.

Bajando la cabeza en señal de derrota y con sus manos temblando, se desabrochó la bata y la dejó caer. Ufffff, casi me corro.

-Magda, por favor, por favor, jamás he engañado a Jaime, es la primera vez que lo he hecho, te lo juro.

-No me tomes por tonto, la forma de hablar no es de conocerse hoy.

-Magda. -No eso no, en eso llevas razón, llevó más de tres meses, pero hoy ha sido la primera vez que he hecho algo así… me refiero a las fotos…

Sin cambiar mi cara de chulería…

-Jajajaja, ¿por eso la máscara?

-Magda. – ¿La has visto? -lo dijo sorprendida.

-Eso ha sido lo que me ha hecho sospechar ZORRA.

Me fui acercando a ella, notando que conforme lo hacía su nerviosismo iba a más. Lo iba a hacer, por primera vez iba a hacer lo que tantas veces había visto en videos, llevé mi mano a su coño.

-Magda. -Por favorrrrrrrr, no he engañado nunca a mi marido…

Casi me corro al separar sus braguitas y tocar un coño, que por otra parte brillaba, estaba mojado.

-Uhmmm, pues mojadito lo tienes, jajajaja.

Creo por su mirada, que levantó por primera vez, no lo estaba conscientemente.

-Magda. -No…

No la dejé hablar, puse en práctica lo que más me excitaba de los videos que veía. Le metí los tres dedos que habían entrado en su coño en la boca.

-Chupa.

Sin apartarme la mirada, ya no veía miedo, tampoco supe en ese momento discernir que era lujuria. Fijé mi mirada en sus pezones, duros como piedras, y riéndome en su cara, porque ya no lamía, ya devoraba mis dedos, sacando la mano de su boca, la cogí con fuerza del pelo, obligándola a echar su cabeza hacia atrás, mientras mi otra mano atrapaba un pezón y mi boca el otro.

-Magda. -Aggggg, para, para, por favorrrrrrrr.

Paré, no por ella, si seguía así me iba a correr en los pantalones. Sorpresivamente para ella como para mí…

-Magda. -Aggggg, ahora noooo.

-Vamos al sofá GUARRA.

Era otra, el cambió fue radical. Me miró y con una perversa sonrisa se giró. Ufffff, que culo, que piernas, las bragas las llevaba metidas entre los cachetes. Sin pensarlo le solté un azote bastante fuerte.

-Magda. -Agggggg, sigue por favor…

Lo dijo sin detenerse, con algo de prisa por llegar al sofá. Su respuesta al azote terminó por sacar eso que tanto me gustaba ver y leer, mi parte dominante, que ni sabía que existía. Conforme entró en el salón vi que no era el mismo de la foto, la cogí de mala manera del pelo y sin darle tiempo a reaccionar y de mala manera la tiré sobre la mesa, hinqué su cara en ella y con la otra mano, le saqué todo lo que pude en esa postura el culo, la solté…

-Ni te muevas PUTA o te muelo a palos.

Le gustaba, a la muy puta le gustaba…

-Magda. -Agggggg, lo que quierassss.

Con mis dos manos libres, las use para rasgarle las braguitas.

-Ufffff, en las fotos no las llevabas ¡¡¡GUARRA!!!

-Magda. -Aggggg, qué más da, hazlo ya ¡¡¡CABRON!!!

Con más prisa que destreza, me desabroché los pantalones y me los bajé junto al bóxer. Era obediente, mantuvo su cabeza pegada a la mesa y sus manos abiertas en forma de u. Iba a ser mi primer coño, pasando por mi mente y excitándome más al saber que la que provocó mi primera paja, iba a desvirgarme. Ante mi inexperiencia me tuve que agarrar la polla y con la otra mano buscar su coño, fácil de ver por otra parte, brillaba, la muy puta no paraba de destilar jugos.

-Magda. -Agggggg, fuerte, fuerte, mándame al infierno.

-Me voy a correr PUTA, no voy a aguantar, ufffff…

-Magda. -Noooo, dentro noooo, aun sigo teniendo la regla, agggggg, voy a correrme.

Paré mis embestidas al sentir que con esa edad aún tenía la regla, pero no pudo evitar…

-Me corroooo, agggggg, las putas no deciden.

-Magda. -Siiiiiiii, aggggg, por fin me corro con una polla de verdad, da igual ya, no pares, sigue, sigue, cabrón.

Aun no sé cómo a pesar de mi corrida y de las dos confesiones que me acababa de hacer mi polla seguía dura…

-Claro que voy a seguir “so” PUTA, mira cómo me tienes GUARRA.

-Magda. -Más, más, siiiii ufffffff que locura, otra, otra vez… agggggg me corrooooooo.

Vaya si se corrió, vi como sus jugos resbalaban por sus muslos, como llegaban a la blonda de las medias. Este segundo orgasmo la dejó casi muerta y yo no quería parar, mi mente me decía, humíllala, humíllala, es la madre del cabrón que te putea… Con fuerza me salí, con la polla aún más dura que cuando se la metí la primera vez. Rudamente la cogí del pelo y sin la más mínima resistencia la llevé al suelo.

-Abre la boca PUTA, chupa…

Volvió a abrir los ojos y con una mirada entregada, derrotada…

-Magda. -No, por favor, eso no lo he hecho nunca…

Respuesta tonta, reacción fuerte, le solté un bofetón con fuerza…

-¡¡¡Al próximo no, empapelo de fotos tuyas la urbanización, con la foto de tu hija ampliada GUARRA!!!

Ni lo pensó, abrió la boca y empezó a chupar y lamer. Si tenía experiencia o no, no lo sabía, era la primera vez que alguien me comía la polla, la verdad que para mí todo era una primera vez. Mi excitación me hizo cogerla del pelo y follármela por la boca, con ganas con rudeza hasta…

-¡¡¡Traga PUTA!!!

Fue abundante, tanto que la tuve que soltar para que no se atragantara, terminando mis últimas lechadas, en su cara… Estaba destrozada, cansada y humillada, de rodillas, no se atrevió a moverse, apoyó las manos en el suelo y sin levantar la mirada…

-Magda. -Vete por favor, ya tienes lo que querías, no me humilles más…

Craso error por su parte, al pedirme que no la humillase más, la primera imagen que me vino a la cabeza fue la del cabrón de su hijo…

-¡¡¡Mírame PUTA!!!

Lo hizo, y cuando noto el primer chorro de mi meada en su cara, intentó separarse, soltando un grito de dolor, ya que yo la tenía fuertemente agarrada del pelo… Me separé y subiéndome los pantalones me senté en el sofá, viendo como lloraba…

-Tráeme una coca cola GUARRA.

-Magda. -Voy —resignada a que no me iba a ir— voy a lavarme antes…

-Ni se te ocurra, lo harás cuando yo diga.

Uffff, solo verla de pie, ver cómo se iba moviendo su precioso culo, con sus medias, su liguero y las bragas rotas, andando sobre esos taconazos, hizo que me empalmara. Cambié de opinión y mientras volvía, me desnudé del todo, volviendo a posar mi culo en el sofá, sin importarme si se manchaba o no. Me acababa de sentar cuando entró con la coca cola…

-Magda. – ¿Qué haces?, por favor vístete, Leti —su hija— está a punto de volver.

– ¿Te crees que soy tonto, o qué?, hoy es lunes, y tu hijita no viene hasta después de comer, y el tonto de tu hijo, como mínimo hasta las dos no viene, si no va antes a doparse al gimnasio —me miró como si no me entendiera— jajajaja, serás la única que no lo sabe, el tonto es tan torpe en el gimnasio que solo sabe meterse anabolizantes y cosas raras. Siéntate a mi lado.

Vencida, no dijo nada del que faltaba, porque por su trabajo de lunes a viernes estaba en Barcelona, era algo esporádico, pero como les gustaba tanto sobresalir, siempre se jactaban del buen trabajo y de los ricos que eran y nos enterábamos cada vez que se iba a una de sus grandes responsabilidades. Fue a sentarse en el sofá junto a mí…

– ¿A dónde vas?, las PERRAS se sientan en el suelo.

Se puso de rodillas…

-Magda. – ¿Qué quieres de mí?, por favor déjame en paz, ya me has humillado…

No se daba cuenta que esas palabras, me enfurecían más…

-¡¡¡Calla PUTA!!! Tú no me has hecho nada, bueno a parte de darme una bofetada, esto es por el cabrón de tu hijo. Lleva años amargándome la vida, riéndose de mí. Ahora me toca a mí, os voy a hundir, a los cuatro.

-Magda. -A nosotros ¿Por qué? Se que mi hijo no es bueno, pero mi niña no, por favor, de verdad haré lo que me pidas, pero no metas en esto a Leti.

Me di cuenta, que ella ya estaba cansada de su hijo, de eso que a ojos de todos, en especial de mis padres, fuese maravilloso, pero lo que más llamó mi atención fue que en ningún momento menciono a su marido, como si le diese igual.

-Lo pensaré, además según tú es la primera vez que te corres con una polla, jajajaja.

Se puso de todos los colores, o no se acordaba de que lo dijo o simplemente pensó que con mi excitación no le había prestado atención. Otra cosa que no podía evitar y mira que lo intentaba era mirar mi polla, que estaba dura y que yo sin cortarme me acariciaba.

-Magda. – ¿Por qué te crees que me has pillado? Un día aburrida, hastiada de no saber lo que es sentir una —hizo una pausa, le costaba— polla en condiciones y no la birria que tiene mi marido, que ni la siento cuando me la mete, si es que me la mete, la mayoría de las veces se corre a los dos minutos, así que me metí en internet, en páginas y foros. A la hora de la verdad no era capaz de nada, me echaba para atrás, hasta que un día fue una mujer…

-Bueno una mujer… su Nick es Becaria necesitada, jajajaja.

-Magda. —Ya veo que te ha dado tiempo -riéndose por primera vez— a leer.

-Jajajaja, tardé dos minutos en restablecer el sistema, pero sigue…

-Magda. -Al ser mujer, me sinceré con ella, las dos primeras veces, ni mencionó para nada el sexo, pero de un día para otro, su trato cambió, lo primero que hizo fue pedirme que me desnudara, y al decirle que ni de coña, que yo no soy lesbiana, se despidió… Algo, como hoy, —lo dijo bajando la cabeza— se activó en mi cuerpo, mis pezones se pusieron duros como nunca los había tenido, ni cuando me masturbo, y sentí como mis braguitas se mojaban, así que le dije que lo haría, y a pesar de que no me veía me desnudé. Ese día se despidió con así me gusta perrita, y dando por hecho que estaba caliente, se despidió con un “hasta mañana a la misma hora perrita, te dejó masturbarte” vaya si me masturbe.

– ¿Y lo de las fotos?

-Magda. -Ni yo la había visto, ni ella a mí, pero mientras yo me describí a la perfección, no sé cómo es ella, ni si quiera sé, si en verdad es una mujer. Ayer me dedicó solo dos minutos, me habló secamente y solo me escribió detallándome como me quería y donde quería que me hiciera las fotos, y que si mañana nada más conectarme no se las enviaba por el correo que me dio, que no me molestara en hacerlo. Te aseguro que no soy una guarra, de verdad, y para nada pensaba hacérmelas, pero no soy yo, conforme se fueron Juande y Leti, me duché, me depilé y me vestí con la lencería que ella me dijo. Me hice las fotos, pensando en que al final no lo haría.

-Y aquí estamos, pero para tu tranquilidad o intranquilidad, jajajaja, te diré que no se han mandado, al ir a enviarlas se ha quedado bloqueado el ordenador.

-Magda. -Ahora me alegro, ni me había fijado en la foto de mi hija.

Su confesión, hizo que me diera cuenta de que la persona tras la pantalla, le indicó donde y como hacerse las fotos, y el que supiera que tenía un conjunto de lencería de ese color, por muy normal que fuese…

-Qué suerte que tuvieses un conjunto…

-Magda. -Y tanto, solo tengo ese conjunto y fue un regalo de Leti en mi cumpleaños hace dos meses, que no pensaba ponerme nunca, si hasta tardé en encontrarlo de lo escondido que lo tenía, jajajaja, y más suerte es que hasta me pidiera unos zapatos muy parecidos por no decir los mismos, que solo usé una vez.

Su respuesta me confirmó mi sospecha, y que era un poco tonta, por no darse cuenta, lo que hizo que mi polla se pusiera otra vez dura, ya que con la conversación estaba volviendo a su estado natural, lo que atrajo su mirada, la muy guarra se había calentado con la conversación… Me recliné en el sofá…

Fóllate GUARRA, que lo estas deseando. No lo pensó, estaba más excitada que yo, fue a sentarse en mi polla dándome la espalda. Lo solucione con un azote fortísimo…

-Mirándome PUTA, quiero comerme esas tetas increíbles…

-Magda. -Por favor no lo hagas dentro…

Me tocó los cojones, cogiendo por los hombros la senté en mi polla y llevé mi boca a uno de sus pezones hasta que le arranqué un grito de dolor, que no tardó en cambiar en placer.

-Haré lo que quiera GUARRA…

-Magda. -Lo quieras, no pares, sigueeee, muerdeeeeeee siiiii, me corrooooo.

Increíble, le gustaba ser usada y golpeada.

-¡¡¡Abre la boca GUARRA!!!

Sonriendo me miró y conforme la abrió sintió mi escupitajo en su boca, lo que la encabrito más…

-Magda. -A la mierda la becaria, mi marido… fuerte, fuerte, córrete, préñame cabrón, agggggg me corrooooooo.

-Agggggg, me corrooooooo GUARRA siiiii.

Se dejó caer sobre mi pecho, buscó con ganas mi boca y por primera vez, si mi primera vez, supe lo que era un beso de una mujer, un morreo asqueroso, lleno de babas y de saliva. Poco a poco fuimos recuperando la tranquilidad…

-Magda. -Tendríamos que lavarnos cariño…

Sus palabras me hicieron reír…

-Qué coño cariño, tu solo eres una PUTA a la que me voy a follar cuando quiera, ¿entendido?

No le sentó mal, simplemente se descabalgó y se puso de pie.

-Magda. -Lo que quieras tú… ¿Nos duchamos?

-Yo no, -me quería quedar solo-ve a ducharte, pero te pones la lencería otra vez, ya iremos a comprar.

Sin hablar, sonriente y sabiendo que la estaba mirando subió las escaleras moviendo exageradamente su culito, mi próximo objetivo. Cuando la perdí de vista me levanté, me vestí, porque si mi sospechas eran ciertas, no era cuestión de que me viera desnudo. Saqué mi móvil y me fijé en la primera foto, sabía que era en un salón grande que tienen y que usan poco, miré la postura de la foto, y si había cumplido en lo que le ordenó “la becaria” la cámara estaba entre unos libros que reposaban en una estantería y… bingo, saqué una minicámara, al principio con cuidado, pero al ver que es de un muy corto alcance, nada baratas, porque era de las que se activan con el movimiento y solo graban en la tarjeta que llevaba. No me moleste en coger las demás, subí las escaleras de dos en dos, viendo la puerta del dormitorio de Magda abierta y sintiendo el agua caer, así que me metí en el dormitorio de Leti. Si la madre estaba buena, Leti lo estaba más, eso sí era tan recatada por lo menos de cara a la gente como su madre. Rubia, unos ojos azules que enamoran, unas tetas más grandes que las de su madre que ya son grandes, 1.60, y un culo tan llamativo como su progenitora. En ese momento caí en que ella estaba haciendo prácticas en un despacho de abogados de un matrimonio sin hijos vecinos nuestros. Por un momento dudé, solo un momento, abrí el portátil y mientras se activaba, registré su cuarto, sin cuidarme de que no se notara, me daba igual. Después de un rato y bajó varias cajas, encontré otra bastante grande, llevándome la sorpresa de mi vida, estaba llena de plug anales, de dildos y de varios conjuntos de lencería.

-Magda. – ¿Qué haces en el cuarto de Leti?

No os lo voy a negar, me asusté…

-También es el de la Becaría necesitada, jajajaja.

Se le quitó la sonrisa, en unos segundos paso por todos los colores…

-Magda. -No te creo…

Le tiré la caja a sus pies, quedándose muda, momento que aproveché para entrar en su portátil, y gracias a mi pericia Informatica y a un programa que llevo en mi móvil, no tardé en deshabilitar todas sus contraseñas. Cogí el portátil y me senté en la cama, indicándole con un gesto a Magda que se sentará a mi lado. Uffff, lo que descubrimos nos excitó, por mucho que quisiera disimularlo, los pezones de Magda se pusieron duros, y su respiración era agitada, lo mismo que mi polla, que tuve que sacar del pantalón. En varias carpetas encontramos cientos de fotos de ella misma, en todas las posturas imaginables, metiéndose dildos y plug anales. En otras, varios videos masturbándose, pero lo que nos llamó la atención en que en esos videos, siempre tenía una foto de su madre vestida de novia. Solté el portátil, conecté la cámara, ante la mirada excitada de Magda.

-A cuatro patas GUARRA.

Ya le daba igual, era toda una PERRA, sabiendo lo que quería, no del todo, se puso a cuatro patas en la cama…

-Magda. -Fóllame, que vea la GUARRA de mi niña, que su madre es igual…

No la dejé terminar, apoyando mi polla…

CONTINUARA…

Nota del autor: Este relato aunque esta escrito en su totalidad por mí, es un encargo de un lector de esta página, por lo que yo me he limitado a plasmar sus ideas…

Soy Amo, me encanta la dominación, me gusta tener, someter y humillar a parejas y a quien se quiera iniciar, necesitar un tutor o conocer este estilo de vida.

Mi correo ra_ul1967@hotmail.com y mi Telegram @Amo_Leo, hablo y respondo a todo el mundo, siempre que lo haga con respeto.

Nota del autor: Soy cómo escribo, soy exigente, dominante y no suelo dar segundas oportunidades, cuando ordeno algo es para ser obedecido, algo que suelo advertir a quien desea ser adiestrada o entregarse a mí. No trato con hombres solos, aunque no me importa hablar con ellos. Ni miento, ni juego, ni sigo ni persigo a nadie por muy buena que este o por muy sumisa o perra que sea.

No entiendo a quien estando advertida o advertidos en caso de parejas sumisas, se enfadan conmigo y hasta me tratan de mentiroso o manipulador si corto con ellos por no cumplen.

Seguro que en la red hay quien los o las acepte, yo no.