Capítulo 1

Capítulos de la serie:
  • Convirtiéndome en cornudo: Primeros pasos

Después de pensarlo un poco y haber leído muchos de los relatos de otras personas, he decidió comenzar a contar mis vivencias desde el inicio hasta las condiciones actuales de mi relación con Paulina. Comenzaré como es debido, con mis primeros acercamientos a este mundo. Espero que lo disfruten.

Conocí a Paulina a través de un amigo en común, ella es una mujer muy bella y tiene un cuerpo que llama la atención, sobre todo por tener un trasero redondo y bien formado. Ella siempre se ha mantenido en buena condición, pues se ejercita constantemente y es bailarina de profesión, mide 1.60 m, es morena clara, tiene una sonrisa hermosa, su rostro es muy expresivo y tierno, cuando nos conocimos ella tenía 26 años y yo 32.

Después de algunas semanas de cortejo, salidas, bailes y copas, por fin nos hicimos pareja. Y como en la mayoría de relaciones al inicio el sexo era frenético y constante, lo disfrutábamos enormemente. Yo vivía solo en una casa que alquilaba, lo que nos daba la oportunidad de pasar gran parte del tiempo ahí, disfrutando.

Yo ya fantaseaba con compartir a mi pareja, pues conocía el tema gracias a internet, lo había descubierto desde que salía con mi pareja anterior pero con ella nunca me atreví a proponerlo.

Una noche en medio de una conversación con Paulina, surgió el tema de los tríos, y yo comente que me gustaría vivir la experiencia en cualquiera de sus modalidades, hmh o mhm. no quería asustarla, pero también sentía algo de culpa o pena en confesar directamente mi fantasía, ella por el contrario me dijo que no soportaría verme con otra mujer. Pero no afirmó ni negó si haría un trió con otro hombre. Comencé a fantasear esporádicamente con esa idea cuando teníamos relaciones, en la calentura ella lo aceptaba, pero cuando se lo preguntaba en una conversación normal, no estaba segura, yo por mi parte le propuse abiertamente hacer un trió con otro hombre.

Al ver que no se decidía a realizar el trió y no queriendo presionarla demasiado, comencé a explorar otras cosas. Le propuse que se vistiera de forma mas provocativa cuando visitábamos algún bar o restaurante, notábamos cómo la miraban algunos hombres. Eso cada vez la hacia sentirse mas segura y atrevida. Y cuando volvíamos a casa o a algún hotel, el sexo era más apasionado.

En una ocasión le propuse que usara un vestido ajustado y corto cuando íbamos a salir al centro comercial, era martes como a medio día, suele no haber mucha gente en ese horario. La idea era que ella caminara sola y yo la observaría a la distancia. Quería ver desde lejos como la miraban y si había suerte que alguien se le acercaba. En el centro comercial, había una zona de comida rápida con mesas comunes, en el lugar había pocas personas, ella pidió un café y se sentó sola, yo me situé justo hasta el otro lado, y desde ahí observaba, con la esperanza de que algún hombre se acercara, no hubo suerte esa ocasión, pero yo no estaba dispuesto a rendirme y en mi mente ya tenia algunos otros planes.

Un fin de semana reserve en un restaurante-bar que está en una terraza en el centro de la ciudad, como ya era costumbre, se vistió muy sexy, una minifalda negra de piel, un top negro y tacones. Cuando entramos al bar pedí a la mesera que nos ubicara en una de las mesas del centro del lugar ya que esas mesas son altas, con sillas periqueras y las mesas de la orilla por el contrario son sillas y mesas de altura normal.

La velada ahí comenzó normal pedimos alguna entrada y bebidas, yo observaba a nuestro alrededor y note una pareja que frente a mi en diagonal, en una de las mesas normales, le pedí a Paulina que cambiáramos de lugar para que ella quedara frente al hombre. Ella no entendió en ese momento porque pero no puso objeción. Paulina no paso desapercibida para el hombre, era inevitable su vista era directamente las piernas de mi novia, aunque el tipo lo disimulaba.

Cuando estábamos en el tercer trago, comenzamos a hablar de la pareja en cuestión y de como el la miraba discretamente, entonces comencé mi jugada, le propuse a Paulina que lo dejara ver un poco más, como accidentalmente, cruzando las piernas o abriéndolas un poco de vez en cuando, ella se giro un poco en dirección a el y comenzó discretamente, mientras seguíamos bebiendo, la saque a bailar un par de veces, para tocarla, sis hombros su espalda, besar un poco su cuello, quería que ella se prendiera mas y se atreviera a más. Esto funcionó, era claro el que chico la miraba, Paulina se tocaba las piernas. Entonces le pedí que fuera al baño y se quitara la tanga, solo recuerdo que me miro unos segundos a los ojos, se levantó y se dirigió al tocador, al regresar puso en mi mano su tanja, podía sentirse un poco la humedad.

Ella siguió un rato más realizando movimientos para que el chico viera, aunque no estábamos seguros si podía notar que no llevaba nada debajo, bailamos un par de veces más, ambos estábamos ya muy calientes y ella me dijo que ya quería que nos fuéramos a casa a terminar esto. Pedimos la cuenta y para mi suerte el chico se levantó al tocador, yo lo pensé apenas un momento y también me dirigí hacia allá, mi corazón latía rápidamente y mi cabeza estaba extasiada de excitación. Cuando el chico se acercó al lavamanos me acerque también, lo salude y al momento que estiraba mi mano le dije “mi novia te manda esto”, él instintivamente recibió la tanga en su mano, yo di media vuelta rápido sin mirarlo mas ni decir nada más. Cuando llegue con Paulina pague la cuenta y nos retiramos. Ya en el auto le conté a mi novia lo que había hecho y solo me dijo “Estás loco” y me planto un beso húmedo y apasionado.

Esa noche tuvimos una larga y placentera sesión de sexo. Y creo que fue el inicio de todo.