Tres divinidades del sexo
Eyacular por una buena mamada me eleva al cielo. Sentir una lengua cálida y húmeda recorriendo cada centímetro de mi verga, succionando mi glande, combinado con un buen trabajo de manos y miradas morbosas es la gloria.
Joe Caro
Vi la luz en altamar, en pleno mar Caribe, una soleada tarde de agosto. Me embriagó la sal y la brisa que antaño alimentaron los deseos y el bregar