Eva domina la situación. La estética del shibari, la lógica de deseo contenido entre cuerda y nudos. Penumbra, placer y entrega.
Sigue la historia del barrio. Volvemos con Adriana y el reencuentro con su marido y Javier se topa con Carla en el bar, con la que descubre lo que es el placer femenino a su costa.
Raquel se despierta con resaca y come con su padre unos macarrones con tomate. El día avanza, sexo con su novio Asier a la tarde. Al final un hallazgo que la desestabiliza.
Siguen las historias de un barrio cualquiera, con calor, sudor y sexo como hilo negro de la historia.
Agosto cae pesado sobre el barrio. El bar de siempre. La terraza. La cerveza fría y el humo lento. Javier mira, desea, paga. No piensa demasiado. Nunca lo hace.
Una camarera joven. Un cuerpo real. Un acuerdo sin palabras.
Luego la casa. El olor a tabaco viejo. El silencio después.
“El inerme” explora la intimidad silenciosa de una pareja que, sin nombrarlo, se desliza hacia una sensual asimetría. Entre rutinas domésticas y deseos susurrados, él aprende a entregarse, ella a guiar. Una historia de eros cotidiano, tenso y profundamente humano. Relato de casi 6000 palabras.
Relato de la metamorfosis de Miguel, de hombre a muñeco, en un ritual donde el látex borra la piel y la voluntad se disuelve en silencio. Valeria no domina desde el castigo, sino desde la frialdad clínica con la que convierte a su compañero en un objeto vivo. Una exploración del deseo negado.
Texto en el que reivindico la literatura erótica e incluso pornográfica, consciente y desligada de ser una mercancía de usar y tirar.
Él esperaba en el sillón, prisionero de un silencio que era su única obligación. Ella se acercó, con el sabor de otro hombre en la piel, para darle de cenar.
Una habitación de atmósfera cargada y sensaciones con aromas y texturas diversas. Piel, fluidos, aromas... Esta es la realidad del goce, no otra. Cuando el arte es puro y crudo fetichismo dibujado en la piel.
Un matrimonio tradicional, conservador que viven con normalidad la devastadora mezcla entre asimetría, poder, religión y depravación. No hay artificios, no hay opciones. Es como es y con eso es suficiente y necesario.
Martina y Miguel se aman. La entrega, la pertenencia; saber el lugar que se ocupa para que la felicidad sea certeza y no promesa. Relato de pegging un día cualquiera.
Amanda es poderosa, bella, sublime y dominante. Su inmortalidad bien vale la sangre con la que pagar su atención.
Una emprendedora que ha encontrado su nicho de mercado. No le va mal.