Capítulo 5

De regreso a casa, en el autobús, Karla y yo no hablamos para nada, no sabía cómo hacer platica sin que saliera lo que pasó el día anterior, quería hablar con ella, platicar sobre el clima, cielo despejado con un sol incandescente, pero no podía ni mirarla a los ojos, me encogía cada vez que trataba de abrir mis labios, ella tampoco la estaba pasando bien, Karla se sentía rara, alterada, diferente por lo ocurrido en días anteriores, tampoco podía sostener la mirada conmigo, en todo el viaje de regreso no pudimos formar una sola palabra.

Después de unas fabulosas vacaciones de fin de curso, llegamos a casa llenos de entusiasmo, nuevas emociones, pero nosotros dos, sabíamos que esto significaba que tendríamos que regresar a la farsa de la familia feliz, en el momento que cruzamos el pórtico de la casa, toda la familia era tan felices por el regreso de nosotros, todos con la sonrisa más bonita tallada sobre sus rostros, yo fingí alegrarme , karla por su parte, estaba feliz de ver a su hermano y mamá, después de unos minutos de alegría y felicidad nos sentamos a platicar.

Mi abuela victoria preguntó, -como les fue en el viaje, se divirtieron, los dos nos quedamos pálidos y congelados, mi abuela victoria insistió de nuevo, -no nos van a platicar como estuvieron las vacaciones?, yo contesté con voz frío y despacio, “nos fue muy bien, nos divertimos mucho”, Karla asintió con la cabeza, mis abuelos y mi tía estaban felices, la armonía estallaba en la casa, pero nosotros dos, por dentro nos estamos muriendo de miedo, me congelaba cada vez que nombraban el viaje, estuvimos alrededor de 2 horas ahí, hasta que dije, “me voy a mi casa, se cuidan, quiero descansar”, me despedí de ellos y salí casi corriendo.

Al llegar a casa y desempacar, le escribí a mi amigo alex, –necesito hablar contigo, es urgente-, el contestó de inmediato -okey, voy para allá- yo tranquilamente aguardaba mis cosas, mi ropa, mis accesorios, pero en mi mente, solo pensaba en aquella tarde, en la tarde llena de pasión, en el minuto en qué se fundía mi alma con la suya, el calor intento, la sensación de pánico al saber que era algo prohibido, pero exactamente lo prohibido era lo que encendía el fuego ardiente entre nosotros, al mismo tiempo que mis pensamientos vagaban en el mar de los recuerdos, las sensaciones volvían a mi cuerpo, navegaba y me sumergía en el mar de las estrellas, de pronto llamó alex a la puerta, lo invite a pasar, necesitaba con quién conversar sobre lo ocurrido y quién más confiable que alex.

-te voy a contar algo, pero por favor no vallas a hablar con nadie de esto- le dije a alex.

-okey, que pasó- contestó.

-te acuerdas que me dijiste que me dejara llevar por la pasión con mi prima, pues lo hice- le respondí con una voz entrecortada.

Alex me observo en silencio, y con una mirada de asombro me respondió.

-enserio te acostaste con tu prima, no lo puedo creer-

Le respondí -pues si, además tu me dijiste que lo hiciera-

Alex rápidamente me interrumpió diciendo -yo no te dije que acostarás con tu prima, maldito asqueroso-

Yo retome la palabra y con el mismo tono con que el me habló yo le respondí, -tu me dijiste que me dejara llevar por lo que sentía, que me dejara llevar por la tentación.-

Respondió riéndose a carcajadas -enserio lo hiciste con ella, y que tal-

Le platique con cada detalle lo que pasó, los mensajes, la habitación, la puerta, la regadera, ella desnuda, cada sensación la describí con exactitud, alex asombrado por lo que estaba escuchando no pudo hablar por unos minutos, después contestó muy serio, -usaron protección- en cuanto escuché quedé pasmado por qué no había puesto atención en eso, me avía acostado con mi prima y sin protección, Alex se dio cuenta y con una preocupación me dijo, – dime qué si te pusiste condón- yo negué con la cabeza, alex comenzó a reclamarme porque no me cuide, que iba a destruir a toda la familia, yo solo escuchaba y pensaba.

-tranquilízate- le grité a alex, no te preocupes, no pasa nada, la conversación siguió con mucha tensión por la plática, la tarde se apagaba y se encendía la noche, Alex se despidió diciéndome -espero que no quede embarazada-, se dio la vuelta y se marchó de mi casa.

Al día siguiente, volví a visitar a mis abuelos, a saludarlos y charlar un poco, en tan solo cinco minutos se juntaron todos, mis abuelos, mi tía, mis primos, mi abuela me preguntó sobre cual quería que fuera el obsequio por terminar la preparatoria , yo les dije a mis abuelos que no era necesario, y que mejor no gastáramos en nada, pero mis abuelos insistían en ello, karla comentó que sería mejor hacer una comida, yo dije que sí , que estaba bien la comida, la tarde seguía su curso, yo quería hablar con Karla a solas pero no encontraba la oportunidad, me impresionó que Karla actuaba con tanta serenidad y sin culpa alguna, como si nada hubiera pasado entre nosotros, tan tranquila y contenta como siempre, concluimos la plática y yo me retire a mi casa, un poco confundido por lo que pasó en el viaje, y preocupado por qué no nos cuidamos, pero sabía que eso era pasado.

Corrieron dos semanas, catorce días, y por fin, la fiesta más esperada llegó, el día de la graduación, las diez de la mañana, todos los alumnos estábamos en la ceremonia de graduación, nerviosos por ese día, el cielo estaba despejado, pensé que nada podía salir mal, llegó el momento en qué unos de mis maestros dio un discurso motivador, estaba de lo más relajado, escuchando con atención cada reflexión que decia, hasta que en un momento hablo sobre la honestidad, decencia e igualdad, en ese segundo sentí una ola de hipocresía absoluta sobre mi, la palabra decencia no la conocía, mucho menos la practicaba, las palabras cayeron como balas sobre mi, me sentí aplastado por el mensaje que dio, pero por fortuna solo duró unos quince minutos, que fueron los más largos minutos que he tenido, termino la ceremonia con aplausos, alegría, y mucho entusiasmó, al salir del instituto, me dirijí a casa a cambiarme de vestimenta, volví a casa de mis abuelos para la camisa que habían preparado.

Llegamos a casa y me encontré con la sorpresa que había llegado más familia de lo que esperaba, la comida, la convivencia, todo perfecto, estando más en confianza, les comente a la familia que yo me iría a vivir a otro lugar, a una ciudad, a tres horas de distancia de ahí, ellos con cara de asombro me preguntaron por qué, yo dije que era hora de que yo buscara camino por otro lado, porque yo no quería quedarme en el pueblo, yo quería otra cosa, la mayoría me apoyó, y dijo que estaba bien que buscara mi propio camino, el convivio siguió de la mejor manera, todos bailando y disfrutando, mi prima me llamó discretamente para hablar sobre lo que dije, nos dirigimos a un espacio más privado, y ella me preguntó, “como que te vas”, contesté “sí , me voy, yo ya lo tenía planeado desde que empezó el año, que yo quería iniciar por otro lado” ella confundida y triste me abrazo me dijo que ella quería que me fuera bien, antes de despedirme le pregunté sobre que pasaría con nosotros, ella intrigada preguntó -pasar de que-, le contesté – pues lo que pasó en Cancún, tu y yo- ella con una cara de ternura me abrazo diciéndome -te quiero-, me despedí de ella con tristeza, volvimos a la fiesta todo estaba bien, todos se divertían.

Al otro día, empaqué mis cosas, mi ropa, me aliste, tomé mi equipaje, subí a la parada del autobús esperando que pasara, cuando llegue a la ciudad, después de 3 horas de viaje, me reuní con mi madre Sofía y mi hermana Isabel,, las cosas comenzaron bien, viajamos mucho, conseguí trabajo en una tienda 24 horas, todo genial, pero seguía pensando en ella, en lo que había pasado en el viaje a Cancún, pero estaba convencido que eso ya no tenía importancia, y que sería fácil dejar atrás.

Mi oscura decisión

Mi oscura decisión IV: La primera vez