Capítulo 4

Al día siguiente, estaba en la habitación acostado en la cama viendo Facebook, recibí un WhatsApp en mi teléfono, era de mi prima, el mensaje decía, “ven a mi cuarto, necesito de tu ayuda”, le contesté de inmediato ,“voy para allá” ,mi habitación estaba de frente a la suya, así que no fue difícil, cuando entre al cuarto ella no estaba, escuché como la regadera del baño estaba abierta y se estaba tirando el agua, pensé que a ella se le olvidó cerrar la llave, no hice ruido y sigilosamente me dirigí al baño, la puerta estaba entre abierta, la abrí cuidadosamente y ahí estaba, era algo que no puedo describir en esta historia, la vi a ella, estaba de espaldas, completamente desnuda en la regadera, su figura tan espectacular, sus curvas tan detalladas, su espalda se desvanecía al empezar sus pequeñas nalgas, morenas, unas piernas delgadas y largas, una completa ricura de mujer, la vi y no pude evitar el éxtasis que recorría mi cuerpo, una ola de calor de arriba abajo, que no podía contener, una erección me inundó, sentía como mi pene se ponía tan duro que hacía presión hacia afuera del maldito pantalón, una presión que pensé que me iba a explotar el pene, no podía contener mis ganas, con solamente verla la calentura me invadía, ella tan tranquila y sonriente se voltió a verme, con una sonrisa en su rostro me dijo ,“entra, solo es sexo casual”, cuando escuché lo que dijo, me palidecí por completo, me congelé, no sabía que hacer, las ganas de cogérmela, las nalgas tan ricas que tenía, un cuerpo tan especial, una diosa en cuerpo y alma.

Yo le respondí, ¿“pero?, ¿qué dices?”, mirándola de arriba abajo, ella me contestó, “vamos, ¿crees que no me doy cuenta como me miras, crees que no me fijé como me miraste cuando llevaba bikini? Me quedé asombrado, pensé que la observaba discretamente, pero me di cuenta que era mentira, que ella sabía lo que yo quería hacerle, ella soltó una risa y me dijo ,“ven”, haciendo una seña con la mano, ella tiró el jabón apropósito al suelo asiendo un pequeño ruido, se dio la vuelta y se agachó a recogerlo, y la vi, unas curvas preciosas que resaltaban sus nalgas, formando un prefecto corazón, en medio, unos labios fantásticamente hermosos, cada línea, cada curva, cada detalle, cada parte, era algo indescriptible, algo tan caliente, tan sensual, las ganas de ella se notaban por los cielos, su pequeño culo moreno tenía la precisión exacta de la silueta de un corazón perfectamente formado, cada detalle lo recuerdo con exactitud.

“Vamos”, me dijo lanzándome una mirada tan provocadora, yo con la calentura a tope, me quité la ropa, la camisa, el pantalón, el bóxer, absolutamente todo, me acerqué junto a ella, con un solo movimiento la levanté de las piernas y haciendo un perfecto sesenta y nueve comencé a probar sus extravagantes jugos afrodisiacos, mi lengua rosaba su piel tersa y cálida, tocaba cada espacio en un área tan delicada y especial, seguí complaciendo mis más bajos oscuros deseos, entre sus piernas saboreaba el néctar de su intimidad, un calor estremecedor azotaba mi cara, mi boca, la sensibilidad de mi lengua la llevaba hasta el límite, ella con voz entre cortada deslizaba susurros , un mormullo de placer que acariciaba el silencio, de sus delgados labios brotaba un gemido lento pero fuerte, como una melodía íntima que envolvía la habitación en una sauna de amor, con cada gemido pausado, era un latido alargado en mi corazón, un eco suave que encendía la llama de la pasión.

Poco a poco, las interacciones con mi lengua aumentaban al igual que la melodía íntima se exaltaba, ya no eran mormullos de placer, de su garganta brotaba un sonido intenso, un clamor de placer que estremecía su cuerpo, cada gemido vibraba con potencia, como un eco salvaje rasgando la piel, en sus gemidos estallaba mi nombre con fuerza, llenándome de un aire cargado de ardiente deseo, una sensación nos sacudió a los dos, ella se dejó llevar por un torrente de placer que se desbordo sobre mi rostro, su éxtasis brotó como un mar indomable mezclando gemidos, suspiros, y la intensidad de nuestra piel.

Nos acogimos a besos intensos en nuestros brazos, envolviéndonos en un mar de sensaciones intensas, golpeamos la cama con nuestros cuerpos, dejando que la lujuria se apoderara de nosotros por completo, ella dejó que entrara en su cuerpo, entregándose a mí en completa conciencia y deseo, yo con las ganas a tope, vi a mi prima como objeto sexual, nuestros cuerpos se encontraron en una tormenta de lujuria incesable , ella entregándose y yo con deseos perversos, de sus labios salían peticiones más intensas y profundas que yo satisfacía sin preocupación alguna.

Mi cuerpo, su cuerpo, la habitación , la cama, fueron cuna de la lujuria con todo esplendor, la sensación de tener algo sumamente prohibido era preocupante e insaciable, ella se agitaba con tanta delicadeza, se jugaba en la cama, sus pequeños encantos de mujer se agitaban con cada movimiento que yo hacía, la introduje en un mundo de perversiones donde no había restricciones, no había amistad, no había familia, no había respeto, no había decencia, cada minuto que pasaba se volvía eterno, cada segundo que pasaba me introducía con ella en un mundo nuevo.

Yo encestaba más rápido cada vez, hasta que los dos nos fundimos en una sola pieza, ella y yo éramos uno solo, ella y yo fuimos de viaje a las estrellas, y volvimos convertidos en una familia nueva, un mar mezclado de sensaciones extrañas brotó de ella por segunda vez, me bañé con cada gota de su sudor, con cada gota de su néctar, saboreé cada milímetro de su cuerpo, de su piel tersa y delicada, segundos después nos despertó el fatal golpe de realidad, la realidad que en la cama ignoramos , el golpe de familia, la familia que se supone que éramos, ella se levantó enrollada por sábanas blancas, se bañó, salió y me dijo tranquilamente, “fue algo muy rico lo que pasó, te lo agradezco, te quité las ganas que me traías, ahora somos de nuevo familia, no se te olvide, estuvo muy rico y todo, pero somos primos, ¿okey?. Ahora sal de la habitación.

Yo asentí con la mirada, pero con el golpe de realidad en la frente, salí, me metí a mi cuarto y me bañé, estaba en la regadera recordando cada segundo con detalle porque sabía que ya no volvería a pasar, los días siguientes pasaron con normalidad, los felices primos que viajaron juntos a Cancún como familia.

Mi oscura decisión

Mi oscura decisión III: Alcohol y playa Mi oscura decisión V: El regreso