Ya hacia bastante tiempo que me vestía de nena, pero nunca había salido a la calle, aunque ya lo había intentado varias veces, pero salir del closet, suele ser difícil, ya que hay que calmar la adrenalina. La adrenalina (o epinefrina) es una hormona y neurotransmisor liberado por las glándulas suprarrenales en situaciones de estrés, peligros o emoción intensa, preparando al cuerpo para «lucha o huida», sobre todo para salir a la calle como una mujer guerrera, fuerte y valiente.

Esto sería mi primera transformación, para poder salir a la calle y saber cómo me iba a ir, yo tenía mucho miedo, pero no sabía que iba a recibir muchos piropos, cosas lindas, también algunos insultos, pero insulsos y sin sentido, por personas con odio y maldad, pero sentirme alagada y sobre todo, deseada por hombre que querían hacerme suya.

Cuando empecé a prepararme y planear, para llevar a la realidad mis deseos de travestirme, transformarme y convertirme en una mujer, para salir a la calle, tenía muchas dudas y miedos, pero ya estaba totalmente decidida en hacerlo, pase lo que pase. Aun si alguien me viera y me conociera o me sacara una foto y se lo mostraran o contaran a mi ex, mi matrimonio se iba a romper. Pero ya no me importaba.

Empecé la tarea de travestirme y transformarme en una mariquita, una Sissy, nunca supe que ponerme, solo revise el placar de mi ex, aunque debería haberme preguntado ¿Cuáles son las prendas de lencería que quería vestir? y que toda persona necesita, para transformarse o travestirse, debería haberlo planificado antes y saber que tendría que hacer para ser, o sentirme una mujer fuerte y valiente.

Es más, no hay nada, ni nadie, que te ayude a planificar y mucho menos si nadie sabe que eres una, transgenero, intentando prepararte, transformarte y salir a la calle, nadie que te enseñe a maquillarte, a vestirte, a comprar la ropa. Seguramente hay muchas personas que te critiquen, pero cuando ya empezaste a vestirte, nada te importa, solo quieres hacerlo, y cuando lo haces, y te hace bien, te da la fuera y el placer de hacerlo, porque tus deseos son más grandes, que las críticas.

Estando sola en casa, comencé a revisar el placar de mi ex, y encontré faldas, busque una que me anduviera o entrara bien, que sea corta y linda, lo mismo hice con la ropa interior, buscaba un conjuntos de un mismo color, que se ajuste a mi cuerpo y me quede bien, elegí el conjunto que más me gustaba, del mismo color de la falda. También busqué un par de medias, encontré unas de color oscuro, eran igual que la ropa interior y la falda, el color que elegí para las medias, era para tapar los vellos de mis piernas, la falda era bastante corta y quedaban mis piernas al descubierto, pero me quedaban bien.

Luego busque una blusa moldeadora, puede disimular mi abdomen y la cintura. Anhelas curvas femeninas y quién no. Mis opciones eran pocas, iban desde levantamiento, ligero hasta modelado completo de cadera y glúteos.

Si bien las mujeres no usan pantimedias con tanta frecuencia como antes, las pantimedias lucen más pulidas que la piel desnuda y mejoran la apariencia de las piernas. Pero yo necesitaba tapar mis vellos de las piernas y que queden lindas.

¡A veces lo simple es lo mejor! Yo prefería tangas, bikinis, muy básicas, hoy me apego más a las colaless, ya que me forman más, y la figura que deja es mucho mejor y más linda. Es más, esa pequeña tela que rodea toda la circunferencia de mi trasero en, la parte de abajo de mi columna vertebral, y va pegada sobre mi piel y tapa, la aureola que tengo debajo del huesito dulce, detrás mío y pegado, la tela me produce un roce en la aureola, ese roce me excita, permanentemente, mientras camino. La cintura y las caderas son más uniforme y dan presentación a la cola. Fue difícil, elegir las prendas y vestirme, tratando de superar miedos y temores, ahora solo me faltaba salir y empezar a disfrutar, de ese placer.

Mientras esperaba que se hagan las 22 horas para salir, me tome mi tiempo y empecé a maquillarme, eso me hizo bien ya que mientras me travestía estaba muy nerviosa, pero al sentarme frente al espejo, me fui relajando, era un día viernes, y no sabía que iba hacer, me puse un poco de crema en la cara, un poco de rubor en los pómulos, me pinte un poco los ojos un color rosadito y me puse un labial rojo bien fuerte, no podía creer pero me quedaba muy bien.

Se hizo las 10 de la noche, antes de salir mire por la ventana si había mucha personas en la calle, pero no había casi nadie, abrí la puerta, sin hacer mucho ruido, Salí hacia la derecha, que había menos persona, me iba a dirigir hacia la plaza, aunque no quería hacer mucho ruido, los tacos de mi zapatos de unos 5 centímetros de alto, sonaban fuerte, eran de color negro, la parte delantera era casi descubierto y permitían los dedos de los pies y se veían las uñas, que las había pintado un color rojo vino, igual que en las uñas de mis manos, pero mis uñas tanto de las manos como la de los pies estaban muy cortitas, sentía la mirada de muy pocas personas eran las que me miraban.

Fui llegando a la plaza y un hombre de unos 25 años, me encaro de una, así que le fui respondiendo todo lo que me preguntaba, supongo que ya sabía que era una mariquita, porque en mis respuestas se notaba mi voz muy masculina, pero no se sorprendió al escuchar mis repuestas, llegamos a la plaza y nos sentamos en un costado cerca de la esquina, me pregunto mi nombre le dije Romyna, pero decime Romy, mucho gusto Romy yo soy Omar, me pregunto si vivía cerca le dije que si a unas cinco cuadras de aquí, eran mentira, vivía un poco más lejos, pero no le di mi dirección, estuvimos charlando como una hora, entonces me dice si iría con él a tomar una cerveza a un bar, que hay a unas dos cuadras de la plaza, acepte y fuimos, en el bar seguimos charlando, otra media hora, y me propuso ir a caminar.

Le dije que sí y salimos a caminar y en la caminata me empezó a decir cosas linda, halagos, como, que linda que eres que nunca me había visto, que le gustaba, y le gustaría ser mi novio, pregunta que no le respondí. En una parte la calle, se puso muy oscura, por eso, seguro que él la eligió, no me molestaba porque quería seguir recibiendo las atenciones y halagos de ese hombre, había un paredón largo y sin vivienda cerca, me abrazo y me puso de espaldas al paredón y empezó a besarme a acariciarme a tocarme por todos lados, los pechos y la cola, yo no me negué, ni le dije nada, dejaba que me manosee, porque me hacía sentir deseada y me estaba gustando, entonces me dice que quería hacerme el amor, me negué y le dije que no, que recién lo conocía, además estábamos en la calle que podían vernos, entonces me dice que cerca de bar hay un hotel, yo no lo sabía, eso me llamo la atención y casi le digo que sí, ya que hacia un tiempo pensaba que si yo era una mujer nunca un hombre me había hecho suya, y eso me gustaba, iba a saber que se siente, pero yo era virgen y le dije a él, que yo soy virgen y tenía miedo, me tranquilizo, me decía, no te va a pasar nada, es lindo y te va a gustar, le digo si pero eso me va a doler, no me dice, no te va a doler nada, como seguí insistiendo, entonces le dije que si él quería ser mi novio yo lo aceptaba, pero el sexo lo dejáramos para más adelante, ahora no, me dijo, bueno me voy, si quieres nos vemos el sábado en la plaza, le dije que bueno, me beso y se fue, yo di media vuelta y regrese a la plaza.

Llegue a la plaza de nuevo, me senté en un banco, saque un espejito me limpie un poco el labial que se había corrido cuando me beso, con un pañuelo descartable y con el mismo labia volví a pintarme. Guarde el labial y el espejito en el bolso que llevaba, era muy chiquito, y un hombre se sienta a mi lado y me dice ¿esta solita, puedo sentarme a tu lado?, si, le dije, siéntate, este era un hombre muy mayor, diría unos 50 años, yo solo tenía un poco más de 30, y empezó a alagarme a decirme cosas linda, yo le agradecí, le dije gracias por los piropos, son muy lindos, también me pregunto mi nombre le respondí y me dijo que él era Rubén y que yo le gustaba mucho, así charlamos un rato largo y me invito a ir a su casa, así tomábamos un café y unos wiskis, le dije que no, que ya era muy tarde, está bien me dijo, pero quiero volver a verte y le pregunte pero como, podemos hacer para vernos de nuevo, él me dijo yo no vivo cerca, pero que venía todos los viernes, y podía pasar siempre, por aquí, en el mismo lugar y horario de hoy 12 de la noche, si me esperas en este asiento te puedo volver a ver me dijo, bueno le digo, cuando pueda un viernes vengo y nos vemos, él me dice me gustaría besarte ahora antes de irme, entonces, le dije que bueno, que me gustaría que me bese, me abrazo y me beso muy apasionado, me comió los labio, me acaricio los pechos. Me tenía muy apretada entre sus brazos, se acercó a mi oído y me dijo cuándo vengas te llevo a mi casa y pasamos un momento muy lindo para los dos, en mi cama te voy hacer vivir como una reina, ven bien preparada y quédate conmigo toda la noche, entonces le di una fecha aproximada, porque yo sabía que iba a estar sola, ya que mi ex tenia cosas para hacer y no iba a estar. Se empezó a despedir, nos paramos me abrazo de la cintura, entonces lo rodé con mis brazo por el cuello, no me di cuenta pero le di la oportunidad, bajo sus brazos de mi cintura y ambas manos fueron a mi cola y me dijo y esto será mío, lleve mis labios a su boca, el metió su lengua en la mía y me beso, me comió la boca, un largo ratos, sus manos siguieron en mi cola, cada una, en cada nalga y cada dedo de sus manos en mi aro, y mi pelvis sobre su pene, dentro del pantalón, pero sentí el tamaño de una herramienta abultada e hinchada, dejo de besarme y me dijo, no quieres venir ahora, le digo no amor, soy virgen, tengo que prepararme, me beso de nuevo, pero ahora me soltó se despidió y se fue.

Espere verlo irse y empecé a irme de vuelta a mi casa, fui pensando que tenía que prepararme para que un hombre, me haga suya y me penetre, era lo único que me faltaba para ser una mujer completa.

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Romyna