Somos un matrimonio normal, como cualquier otro. Llevamos apenas unos pocos años de casados y nos mudamos a una ciudad donde vive poca gente. También tenemos la suerte ambos de poder trabajar remoto desde casa, cuando y donde queremos, eso nos deja tiempo para nosotros, para pasear, o para hacer lo que nos de la gana.
Roxana y yo llevamos viviendo de esta manera varios años. Ella está espléndida a sus 32, la misma edad que yo. Tenemos una vida sexual muy activa y no tenemos niños. Ella es bajita, de 1.55, cerca de 55 k, y un cuerpecito muy bien hecho, con muchas curvas. Tiene pelo rubio no muy largo, y una carita angelical, con una sonrisa que siempre resalta.
Como mucha gente, estaba yo navegando una noche, curioseando por todos esos sitios porno, y por casualidad visité algunos de zoofilia. ¡Nunca había visto algo parecido en toda mi vida! Me puse calentísimo, perros, caballos y burros que se tiraban a mujeres. ¡Y esas mujeres se los mamaban, follaban y bebían de sus calientes corridas! Me excitó demasiado.
Un día, Roxana se acercó al ordenador una noche y mientras yo miraba a una mujer que estaba mamando a un caballo, y se tragaba toda su corrida. Comentó que la chica debía de estar enferma y que yo era un pervertido por mirar esas cosas. Intenté atraer su curiosidad hacia el tema, pero no le interesó. Desde entonces me cuidé de que no me viera navegando por esos lugares.
Después de mucho mirar todas esas escenas de sexo con animales, el tema me ponía tan caliente que empecé a fantasear de ver a Roxana haciéndolo con un perro grande, no sé por qué, solamente pensar en ella con una enorme verga de perro en su coñito me volvía loco.
Debo aclarar en este punto que ella tiene una capacidad interna increíble, ya que algunas veces solemos reemplazar a mi pequeña verguita con un cinturón que tenemos, que tiene un strap on, un dildo de unos 20cm, y para mi sorpresa, a ella le cabe bastante bien, y le entra hasta el fondo.
Pensé que podría hablar con ella de esto de alguna manera. Siempre he deseado compartirla con otros hombres, y no creo que lo vaya a considerar excepto solamente con un gran perro, algo que me ponía loco de lujuria.
Nunca pensé que podría suceder, teniendo en cuenta su primera reacción al ver las fotos por la red.
Entonces ocurrió que un día, varios meses después, se mudaron unos vecinos a una casa de nuestra misma manzana. Vivimos en una vecindad agradable de clase media y quisimos recibirlos con afecto vecinal. Tras darles tiempo a alojarse nos presentamos en su casa para darles la bienvenida.
Ante mi sorpresa, salió de la casa un perro labrador negro y bastante grande, que comenzó a menear su cola como un helicóptero, parecía muy simpático. Su nombre era «Noche» y tenía unos 2 años. Nuestros vecinos, Nuestros nuevos vecinos dijeron de él que era un animal muy sociable. Charlamos un poco y nos despedimos.
Durante un tiempo nos juntábamos para jugar en nuestras casas a juegos de sociedad o para hacer barbacoas. Tenían casi la misma edad que nosotros y eso hizo que nos lleváramos bien. No como amigos de toda la vida, pero nos caíamos bien.
Bueno, unos 3 meses más tarde, ellos necesitaron de salir de la ciudad por algunos días y les fastidiaba mucho tener que llevarse a Noche con ellos, con muchos reparos nos preguntaron si podíamos hacernos cargo de él, a lo que aceptamos como buenos vecinos. Dejaron las instrucciones sobre su comida, cuidados, etc. Era un buen perro y tenía como típica diversión de perros el lanzarle una bola para él perseguirla, etcétera
Se fueron de viaje y nosotros nos quedamos con Noche en casa, lo dejamos en el jardín donde tenía mucha libertad y se divertía jugando él solo.
Esa noche se quedó en el jardín mientras nosotros íbamos «al lío». Después de algunas bebidas, nos empezamos a entonar y comenzamos nuestros «juegos». Roxana se quitó su camiseta y los pantalones, y comprobé que no tenía ropa interior, creo que estaba claro que ella tenía algo diferente en mente. Roxana es muy caliente y sexy, tiene un culito redondito y duro, apretado, una delgada línea de rubio vello púbico y unas tetas grandes para su físico, para lamerlas con ganas.
En un momento, comencé a meter mis dedos en el coñito de mi esposa, aprovechando que ella estaba muy excitada, yo sacaba mis dedos empapados de sus jugos.
Roxana estaba bastante golpeada por el vino, así que en ese momento aproveche para salir y llevarle los jugos de mi mujer (que estaban en mis dedos) a Noche, para ver si le gustaba… se los acerqué y comenzó a lamerme la mano como si no hubiera un mañana.
Se veía que le gustaba el sabor. También vi que se estaba excitando, su pene comenzaba a salir ligeramente de su envoltura. Noche lamió todos los jugos del coñito de entre mis dedos, y mientras lo hacía ideé algo.. Dejé la puerta entreabierta un poco y le dije a Noche que se quedara ahí.
Volví de nuevo al salón, donde Roxana estaba acabando otro vaso de vino, en ese momento ella estaba bastante «contenta», y eso me pareció bien, mientras más cachonda estuviera mejor para poder intentarlo con Noche. Sabía que más pronto a más tarde saldría y podría así conseguir mi deseo.
Roxana estaba sentada en pelotas en el sofá, bebiendo otro vaso de vino y ya estábamos a punto para proseguir cuando Noche se acercó a una esquina del sofá y le puso su negra narizota en su pierna. Ella pegó un repullo y gritó, asustada por la repentina intrusión del perrazo.
– «¡Llévate a esta bestia de aquí, me ha dado un susto de muerte!» dijo ella
Le dije que no pasaba nada, que sólo quería cariño y ella que no le importaba, que lo llevara fuera. En ese instante, Noche se puso a lamerle la mano y ella se calmó un poco, acariciándole su gran cabeza.
«Vaya, perrito, «-dijo ella- «me acabas de dar un susto de muerte, Noche. No lo vuelvas a hacer ¿eh?»
Y Noche que le empieza a lamer la pierna.
«No hagas eso, quieto, eres un perro muy malo» le dijo ella
Pero Noche no paraba; y comenzó a acercar su nariz a la zona de su coñito. Ella intentaba empujarle su cabezota, pero era demasiado insistente y fuerte, debía estar bastante excitado por el aroma de su coño. Le dije, «Parece que le gustas mucho, mira lo excitado que le has puesto». Roxana miró hacia abajo y se le abrieron los ojos al ver un pedazo de carne colgante y roja salida de la envoltura. Parecían unos 18 o 20 cm y se veía que había más dentro. La cara de Roxana era todo un poema, se puso rojísima cuando le vio esa pollaza roja brillante. «Joder, es realmente enorme, vaya rabo» alcanzó a decir.
El vino la tenía muy excitada y el pollón del perro grande la calentó aún más, sobre todo al saber que ella era la causa de que saliese ese enorme trozo de carne. No podía apartar la vista. Le dije entonces de intentar tocárselo.
– «No me atrevo, podría morderme.»
Le dije que seguramente le iba a gustar mucho. Ella se decidió al fin y se agachó un poco y comenzó a frotarle ligeramente la herramienta. A él le debió encantar porque la polla comenzó a crecer y a crecer. Noche sabía de qué iba el tema y metió la nariz en el coñito jugoso de Roxana. Ella pegó un brinco al principio, pero le dije que se echara y que lo disfrutara.
Antes de que ella pudiera decir nada, Noche le estaba lamiendo el coño como poseído. Roxana empezaba a gemir, sus ojos se ponían en blanco. Noche la lamía sin parar con su lengua áspera y ella disfrutaba a cada segundo. Separó las piernas de par en par para permitirle entrar lo más adentro que pudiera, cosa que por un lado me sorprendió, pero por otro lado me hizo darme cuenta de que ya estaba totalmente entregada.
No paraba de mojarse, pero todos los jugos que le salían los lamía el perro, pasándole toda la lengua por el clítoris… ella sabía que se iba a correr en cualquier momento. Noche era incansable, no paraba de lamerle el coño. Ella ya estaba que no podía más, levantó el culo lo más que podía para que también le lamiera su ano. Él le concedió ese deseo; y se puso a lamerle el culo también como loco. Era toda una máquina de lamer.
Lamía con tantas ganas que a ella se le escapaban grititos
– «!Síííí, chupame asíííí´, el coño y el culo asiiiii, mi perritoooo!»
Ella ya se estaba corriendo y le salían más gritos de placer, orgasmos múltiples que la tenían como poseída. Nunca había sentido tanto placer, ¡y de un animal! Hasta me dio un poco de celos. A ella ya no le importaba lo que estaba haciendo, era demasiado tarde para parar. Ella deseaba más de ese perrazo y sólo quería que no parara de lamerle su coño y su culito.
Cuando los orgasmos terminaban, abrió los ojos y me miró, con Noche aun lamiéndole el culo, su cara toda encendida.
– «No me puedo creer que le haya dejado hacer esto» me dijo.
Le dije que no pasaba nada y que estaba contento de que le hubiera gustado la experiencia. En ese instante, Noche estaba echado, lamiéndose el pene. Seguía grueso y muy salido del capuchón.
Roxana lo miró, miró su enorme pene y dijo: «te quiero dentro de mi»
Yo no podía dar crédito a lo que escuchaba salir de los labios de mi esposa. Al rato ella se levantó y se colocó sobre el sofá con su precioso culito para arriba y me pidió que le ayudara a que le folle nuestro amigo. Yo le coloqué una mantita en su espalda, por si Noche la rayaba con las uñas.
Su coño estaba todavía muy mojado y brillante de sus jugos, y ayudé a Noche a entrar dentro de ella. No fue complicado, aunque Noche no paraba de culear, parecía que estaba follando al aire, hasta que finalmente conseguí poner la punta dentro.
Ella estaba muy sorprendida del tamaño:
– «¡¡Jodeeeer!!, ¡¡es muy grandeeeee, y está taaaan caliente!!»
Noche comenzó a follarla como poseído, desde el comienzo, nada de contemplaciones. Sólo follar lo más rápidamente que él podía, empujando su gran palo dentro y fuera de ella. Debía de tener, viendo lo que le salía de ella, más de 20 cm. pero bien gruesa, y a ella le encantaba. Ella comenzó a gritar con cada embestida de ese pollón. Roxana también culeaba para atrás al mismo ritmo del animal, muy fuerte.
Él empezó a gemir por el placer y la lujuria de poseerla, y su saliva goteaba sobre el pelo de Roxana, mientras le clavaba las garras en la manta, aunque a ella no parecía importarle, ella sólo necesitaba toda esa carne dentro de su coño caliente. Estaba llevada por la pasión, no podía creer que estuviera siendo follada por un perro. Sentía vergüenza, pero al mismo tiempo deseaba ser follada por él, dios mío, qué morbo. Quería sentir esa enorme polla caliente tan dentro de ella, entrando y saliendo con tanta fuerza, era tan fuerte.
Noche seguía follándola como si fuera lo único que supiera hacer, sin parar, dentro y fuera, una y otra vez, y así llegó a los 20 o 30 minutos, siempre igual. Roxana sólo podía jadear y aguantar, hacía rato que ya no podía seguir a su ritmo y se mantuvo aguantando las continuas embestidas, tratando de respirar aire puro con cada entrada de él. Estaba empapada de sudor.
No quería que saliera de ella nunca, deseaba ese enorme trozo de carne dentro para siempre. Y llegó un momento en el que dijo, «Está empezando a crecer más, joder, su polla es más grande ahora, ¡¡¡no se si podré soportarlo!!!»
Se estaba refiriendo a la bola que ya la tenía ingresando a su coño. Llegué a pensar que la podría hacer realmente daño, ella estaba asustada. Roxana comenzó a gritar cada vez más fuerte, eran ya aullidos, y la bola realmente le estaba causando cierto dolor. No sabía qué hacer.
Después de un minuto o dos, ella ya parecía estar mejor y ahora empezaba a disfrutarlo de nuevo. Noche estaba nuevamente culeando fuerte, como la bestia salvaje que era, pero sin sacar la polla, moviendo la bola dentro de la vagina estirada de Roxana. El animal empezó a gemir cada vez más y se veía que estaba a punto de correrse.
Roxana estaba igual, gimiendo también de placer, nuevamente sus ojos en blanco, el preludio de sus orgasmos.
» Oh, ooooooohh, oooooooh»- gritó, tras sentir el primer chorro del semen caliente en su vagina torturada.
Noche se corría y se corría dentro de ella, tantos chorros que Roxana pensó que nunca pararía, y así lo deseaba. Se sentía tan rico ese semen caliente dentro de ella. Estaba MUY caliente. Y no quería que él se saliera, para mantener ese semen dentro de ella, tan calentito.
Noche, al acabar de correrse intentó salir, pero al estar bloqueados no pudo, así que se quedó sobre ella. Roxana pasaba su mano por su pancita y sentía esa enorme verga adentro de ella. Eso la calentaba mucho también. Y comenzó a frotarse, sintiéndolo adentro de ella, abotonados, sin poder soltarse… y movía cada vez más rápido su mano, hasta que consiguió llegar al último orgasmo de la noche.
La escena parecía salida de esas páginas que tanto me gustaba ver últimamente… mi esposa arrodillada, y un perro enorme atrás de ella, con su enorme pedazo de carne clavado todavía adentro de ella. Mi pequeña pollita estaba dura… comencé a masturbarme fuertemente, y en escasos segundos estaba acabando mi semen sobre la cara de mi esposa.
Después de un rato, la bola se deshinchó y Noche pudo salir de ella. No podría creer la cantidad de semen de perro que salió de su coño. Salió despedido de su vagina corriendo por sus piernas. Debía tener mucho más dentro de ella aun, Roxana intentaba taparse el coño, no sé si por vergüenza o que… Le comenté que no había problema con eso, siempre que fuera un animal y no otro hombre, para ver que me decía, si realmente estaría con ganas de hacerlo con otro.
Entonces me respondió que no lo haría con otro hombre salvo conmigo, pero que estaba segura de que tenía que repetir con Noche. También dijo de tener un perro de nuestra propiedad, y me pareció bien. Pero esa… esa es otra historia…