Capítulo 4
- Mi primera vez con ella
- La propuesta
- La boda
- Viviendo juntos con mis hijastras y mi mujer IV
Viviendo juntos
Con mis hijastras y mi mujer
Kimberly, sus hijas y yo nos fuimos a vivir juntos a una bonita casa bastante amplia que contaba con diversos cuartos que habíamos comprado entre los 2 en un terreno bastante amplio, era una casa que se encontraba en una exclusiva privada de nuestra ciudad.
Los ingresos que Kimberly y yo teníamos mes tras mes al ser socios del proyecto en los hoteles de la compañía para la que trabajábamos nos permitía tener una clase de vida de un nivel socioeconómico de clase alta…
Por su parte Perla Alexa y Nadia Ariel mis hijastras tenían cada una su propia habitación que eran bastante amplias por cierto.
Mis hijastras estaban fascinadas con la casa, pues nunca habían vivido en una casa tan grande junto a su mamá y como veían que su mamá era muy feliz conmigo, las hijas de mi mujer siempre eran muy alegres y muy optimistas a pesar de la ausencia de su papá biológico en sus vidas, que aunque el hombre si las visitaba de vez en cuando, su papá biológico no estaba tan presente en la vida de mis hijastras como a mi esposa Kimberly le hubiese gustado…
Kimberly me comento una noche…
Sabes algo amor, creo que deberías de ser para mís hijas la figura paterna que hace falta en sus vidas, yo sé que ellas tienen a su propio papá biologico mi ex, sin embargo reconozco que el no les dedica el tiempo necesario a ellas, no les pone la atención necesaria que ellas requieren.
Por mi parte como mamá trato de darles a ellas los mejores consejos que puedo y más que las niñas en un par de años entraran en una etapa dificil y delicada de sus vidas como lo es la adolescencia, esa etapa de rebeldía por la que en algún momento también pasé y quiero saber que podré contar con tú apoyo cuando ese día llegué…
Sabes que siempre estaré para tí mi amor y si tus hijas necesitan algún consejo sobre algo sabes que también pueden contar conmigo, desde que decidiste casarte conmigo sabía que tenías a tus propias hijas y tú y ellas ahora significan todo para mí, pues ahora forman parte de mi vida y son mi familia y yo te amo demasiado y por supuesto que me he encariñado mucho con tus hijas…
Yo también te amo, no sabes lo feliz que me hace escuchar tus palabras amor… (Comento mi esposa y me dio un beso en la boca).
Si de por si, las habitaciones de mis hijastras ya eran bastante amplias, imaginen el tamaño de nuestra habitación matrimonial y de nuestra cama…
¡Es perfecta! Comento mi mujer Kimberly muy emocionada la primera vez que la vió.
Que bueno que la casa te gusto mi amor, al fin podremos formar una bonita familia… Le dije a Kimberly…
Pues yo ya tengo 2 hijas… Comento mi mujer.
Pero en algún momento a mi también me gustaría llegar a tener un hijo o una hija propio contigo mi amor… Le comente a Kimberly
Quizas en algún momento tengamos un bebé, pero por el momento debemos enfocarnos en nuestro trabajo, en disfrutar de nuestra relación de pareja y quizas más adelante pensemos en la posibilidad de ser padres…
Aunque yo ya tengo 2 hijas, pero podría darte el gusto también amor…
Pasaron los días…
Kimberly y yo nos la pasabamos gran parte del día en la oficina trabajando en equipo, pero para que la chispa entre nosotros no se apagara tan pronto decidimos mutuamente tener cada quién su propia oficina en la compañia.
Así que yo tenía mi propia oficina al lado derecho y mi esposa tenía su propia oficina al lado izquierdo y justo a un lado de nuestras oficinas adaptamos una habitación más amplia para hacer nuestras reuniones de negocios, para cuando mi esposa y yo trabajabamos en algún nuevo proyecto para la compañía…
En ocasiones mientras trabajabamos en nuevos modelos de inversión y de expansión Kimberly y yo nos lanzábamos pequeñas miradas con indirectas, lo que sugería que alguno de los 2 estaba caliente y terminabamos fajando adentro de nuestra pequeña sala de juntas.
Otras veces, si la calentura nos ganaba a los 2, Kimberly y yo terminabamos haciendo el amor sobre un pequeño sofa cama que habíamos comprado para las veces que nos tocaba quedarnos hasta tarde trabajando, asi fuera en algún proyecto y usabamos el sofa cama para descansar y relajarnos un poco de nuestras jornadas laborales intensas y en alguna que otra ocasión terminabamos haciendo el amor en la sala de juntas, teniendo sexo salvaje y apasionado sobre el sofa…
Ser tan sexualmente activos como pareja era al parecer la clave del éxito de nuestra relación de pareja y en los negocios también habíamos descubierto mi esposa y yo, que la clave de todo ese éxito era mantener entre nosotros la llama de nuestra pasión sexual encendida y sobre todo caliente.
Era así que cuando estábamos muy calientes teniendo intimidad en la oficina, en ocasiones llegaban a nuestra mente buenas ideas creativas de inversión y nuevos proyectos laborales y empresariales nacían…
Cuando llegábamos a casa de la oficina, por lo regular Kimberly y yo siempre íbamos juntos a casa y mis hijastras salian muy emocionadas a recibirnos después de estar gran parte del día en la escuela, ya que la mayor parte del tiempo fuera de su escuela por las tardes mis hijastras se la pasaban solas en la casa sin vernos.
Cuando entrabamos a la casa, mis hijastras que yo empezaba a ver como mis propias hijas de cierto modo Perla Alexa y Nadia Ariel corrían muy emocionadas a recibirnos a su madre y a mí, las niñas solían jugar carreras entre ellas y la primera en llegar por lo regular brincaba a los brazos de su madre y saltaba abrazándola con sus brazos del cuello y cruzaban sus piernas sobre las piernas de su madre quedando colgada de ella mientras la abrazaba…
Y cuando una de mis hijastras perdía la carrera contra su hermana al abrazar a su madre, la otra solía saltar a mis brazos y hacía exactamente la misma acción de colgarse de mi cuello y cruzaban sus piernas también sobre mis piernas abrazándome contra ellas.
Cuando mis hijastras me abrazaban yo podía sentir sus pequeños senos apretándose contra mi pecho y sus pequeños pezones algo excitados por su edad pre adolescente bajo sus blusas y en ocasiones también podía sentir el calor de sus entrepiernas contra mi cuerpo, ellas abrazando mi cuello, mientras que yo podía sentir ese olor pre adolescente emanar de los cuerpos de mis pequeñas hijastras aún en desarrollo…
Y eso era así casí todas las noches al recibirnos…
Despues de eso mi Kimberly iba a la cocina pues le encantaba prepararnos la cena a sus hijas y a mí.
A veces mis hijastras y yo nos quedábamos platicando en la sala, viendo alguna película o serie de su preferencia.
Perla Alexa la mayor de mis hijastras se sentaba a mi lado derecho y Nadia Ariel la menor se sentaba a mi lado izquierdo, ambas reposaban sus cabezas entre mis brazos y yo pasaba mis brazos por atras de los cuellos de ambas y mientras veíamos algún programa de tv abrazados yo jugueteaba con ellas palmeándolas suavemente, simplemente poniendo mis manos en las piernas de ambas mientras sentados en el sofá de la sala veíamos la televisión.
Con la palma de mis manos yo acariciaba muy lentamente las piernas de ambas y les preguntaba sobre cómo les había ido en la escuela o si ellas tenían alguna duda sobre alguna de sus tareas, en ocasiones también ellas solían preguntarme directamente a mi sus dudas sobre diversos temas…
A veces mientras estabamos en el sofa viendo alguna película o serie en netflix o disney mis hijastras apoyaban su cabeza en mi y se quedaban completamente dormidas entre mis brazos…
Y yo acariciaba su cabello o a veces incluso pasaba o deslizaba mis manos muy suavemente desde sus nalgas por encima de sus pequeños short y recorría con mis manos sus piernas pero muy suavemente o si las tenia abrazadas y se llegaban a dormir entre mis brazos muy suavemente pasaba la yema de mis dedos por encima de sus blusas sintiendo sus pequeñas tetas aún en desarrollo…
Pero de mí parte solo era simple curiosidad y trataba de no pasar cierto límite con ellas o al menos así me justificaba a mi mismo.
Y así pasaban los días, los meses, el tiempo…
Algo que empece a notar era que Kimberly tenía mucha razón con lo que me dijo en algún momento…
Sus hijas Perla Alexa y Nadia Ariel seguian viendo a su papá al menos una vez por semana.
Sin embargo, yo podía notar que las niñas no eran con su papá biológico como eran conmigo, por el simple y sencillo hecho de que su papá biológico solamente se daba el tiempo de verlas 1 vez a la semana debido a su trabajo y a sus ocupaciones.
Por ese simple y sencillo motivo las niñas solían convivir más tiempo conmigo, eran más cariñosas conmigo, eran más amorosas conmigo, solian abrazarme y darme besos en la mejilla, incluso en ocasiones solían competir entre ellas preguntandome a cuál de las 2 yo quería más.
Obviamente yo quería más a su mamá Kimberly, pero al ver a mis 2 hijastras competir por mi atención admito que como hombre empece a ser más cariñoso con ellas.
Y con el tiempo empecé a notar que los senos y las nalgas de mis hijastras empezaban a crecer y a desarrollarse más, sus cortos shorts hacían que sus nalguitas comenzaran a marcarse y más cuando usaban ropa entallada o ajustada o blusas holgadas y escotadas y a veces mis hijastras paseaban por la casa sin usar sujetador o sin sostén bajo sus blusas, lo que a veces me permitía ver sus pezones excitados bajo las mismas y veía como se les marcaban o incluso cuando mis hijastras usaban shorts cortitos veía como se les marcaba de su entrepierna…
También en algunas ocasiones cuando mis hijastras solían subir las escaleras de la casa, estando yo desde abajo volteaba de forma muy discreta hacia arriba perdiendo mi mirada por completo entre la ropa interior que usaban en ocasiones, cuando solían usar mini faldas cortas y cómodas para andar en casa, su mamá era muy permisiva con ellas y no les decía nada a mis hijastras y yo quién era para prohibirles algo a ellas…
Esos momentos de tentación y de debilidad como hombre en que empece a morbosear y a fantasear con mis hijastras fue cuando mi mente empezo a cruzar una línea muy delgada y delicada que reconozco que yo no quería cruzar, que era el amor de padre que de cierta forma yo sentía por ellas, aunque yo sabía perfectamente al igual que ellas que yo no era su padre y que ellas no eran mis hijas biológicas.
Lo que a veces me hacía sentir que en casa yo era un hombre muy afortunado por tener a tres hermosas mujeres en mi hogar, mi esposa y sus 2 hijas…
Yo me sentía un hombre muy afortunado por tener el cariño y el amor de mi mujer, mi esposa y mi socia y de sus 2 pequeñas hijas que me veían como la figura paterna que hacía falta en sus vidas la mayor parte del tiempo…
A veces cuando su mamá y yo ya estabamos acostados en nuestra cama matrimonial entraban Perla Alexa y Nadia Ariel y se acostaban en la cama junto con nosotros, mientras su mamá y yo veíamos alguna película mis hijastras se acomodaban en nuestra cama para verla junto con nosotros…
En ocasiones mientras veiamos alguna película o alguna serie mis hijastras se quedaban dormidas en nuestra cama matrimonial en el medio entre su mamá y yo.
Y cuando se dormían a veces les hablabamos para llevarlas a dormir a su cuarto, cuando lograbamos despertarlas soliamos llevarlas caminando de la mano para que no se tropezaran o se cayeran si se iban solas semi dormidas.
Pero cuando no se despertaban, mi mujer me pedía que sí no era mucha molestía y que si por favor podía llevar a mis hijastras cargandolas hasta su habitación cuando se quedaban profundamente dormidas en nuestra cama matrimonial…
Y yo me levantaba de la cama y tomaba entre mis brazos a la más grande de mis hijastras Perla Alexa y la llevaba cargando dormida hasta su habítación, a veces llevandola entre mis brazos cargandola con mi mano derecha por debajo de su espalda podía sentir con la punta de mis dedos la redondes de su suave y pequeña teta y la acostaba sobre su cama y solia taparla con su colcha, le daba un tierno beso en su frente y salía de su habitación cerrando la puerta de su cuarto.
Posteriormente regresaba a la habitación matrimonial y tomaba entre mis brazos a Nadia Ariel y hacia exactamente lo mismo, llevandola a su habitación la acostaba sobre su cama, la tapaba con su colcha y regresaba a mi habitación matrimonial con mi mujer que si bien me iba al regresar y la encontraba despierta y con ganas soliamos tener relaciones sexuales antes de dormir…
Y esa era otra faceta de nuestras vidas en nuestro día a día…
Había noches en que al estar viendo alguna película los cuatro acostados en la cama matrimonial con mi mujer y sus hijas en medio solíamos quedarnos todos dormidos, a veces con Perla Alexa en el medio de mi lado y Nadia Ariel en el medio del lado de su mamá…
A veces mientras dormia me despertaba por la madrugada con erecciones involuntarias con Perla Alexa abrazandome con sus brazos y apoyandome su pierna derecha por encima de mi entre pierna y sintiendo sus pequeños senos aun en desarrollo a la altura de mi hombro derecho, a veces yo me volteaba hacia ella y podía sentir el calor de su respiración combinada con el olor a fresas del dulce perfume que solía usar…
Una parte de mí no deseaba cruzar la raya del cariño y el respeto que sentía por mís hijastras, porque en verdad amo a mí mujer y no me gustaría llegar a lastimarla y mucho menos lastimar a una de sus hijas a las que también solia respetar y a las que les guardaba un gran cariño…
Pero por otro lado, otra parte de mí sabía que las hijas de mi mujer no eran biológicamente mis hijas y mis instintos de hombre a veces jugaban suciamente en mi contra con mi mente, imaginando y fantaseando cosas sucias, como si mis fantasías y deseos jugaran con fuego, haciendo que aparecieran deseos lujuriosos y fantasías indecentes y eróticas con mis hijastras.
O al menos con mi hijastra mayor que era la que a veces solía dormir a mi lado, la mayor parte del tiempo, casi siempre Perla Alexa la mayor solía abrazarme dormida encimándome una pierna y pegando sus pequeños pechos a mi brazo derecho, o a veces ella me subía una pierna dormida y rozaba mi pene por encima de mi ropa, lo que admito hacia que yo me excitara involuntariamente al sentirla tan cerca de mí…
A veces al estar dormido me volteaba hacia ella inconsciente y podia sentir el pequeño calor de su cuerpo, el olor de su delicado perfume y el olor de mujercita aún en desarrollo, era un aroma muy suave y a la vez tierno…
Pero yo intentaba de no cruzar la línea delgada de la fantasía y el morbo que a veces sentía por ella, más por el hecho de que aún la veía como una pequeña…
Otras veces al dormir Perla Alexa me daba la espalda y mientras me encontraba dormido la abrazaba durante las noches sin darme cuenta y a veces yo despertaba con mi pene caliente sobre sus cortos shorts entre sus pequeñas nalgas y trataba de separarme de ella y me levantaba al baño y hubo momentos en que prefería mejor irme a dormir al sillón de la sala…
Cuando mi mujer se llegaba a despertar en la madrugada y no me veía acostado en la cama, salía del cuarto a buscarme y cuando me miraba acostado en el sofa de la sala mi esposa me preguntaba…
¿Te bajaste a dormir al sillon?
Y yo le decía…
Es que me dio hambre durante la madrugada y baje a comer algo a la cocina y me sente por un momento y me quede dormido en el sofa.
Entonces ella me decía…
Sube a dormir al cuarto, pero antes lleva a las niñas a su habitación para que podamos dormir y tengas más espacio sobre la cama.
Esta bien amor, te amo Kimberly…
Y yo a tí cariño… Contesto mi esposa…
Yo subi esa noche junto con mi esposa a mi habitación y tome a mi hijastra Perla Alexa entre mis brazos y la llevé cargando hasta su cuarto, esa noche sentí el olor a mujercita que emanaba de mi hijastra y al llevarla a su cuarto mientras me agachaba para recostarla sobre su cama no me pude contener.
Sentí un fuerte impulso y deseo por besar su boca al acostarla y muy lentamente me agache y me acerque a Perla Alexa y mientras la tomaba de su cintura me acoste a su lado sobre su colchon de su cama individual y bese sus labios y su boca muy suavemente solo por unos segundos, solo por un pequeño y breve momento, mientras la tomaba con mi mano derecha de su cintura.
Cuando me dí cuenta de lo que había hecho me separe de ella de inmediato, me levante con mucha adrenalina recorriendo todo mi cuerpo y salí de su habitación sintiéndome muy culpable por lo que acababa de hacer.
Regrese a mi recamara y tome a la más pequeña Nadia Ariel entre mis brazos y la lleve rápidamente a su habitación, la acosté sobre su cama y salí de su cuarto enseguida…
Al acostarme con mi mujer la abrace por detrás y yo me sentía muy excitado, ella traía un vestido de dormir algo ligero color tinto, yo me desvesti por completo y la abrace por detrás manoseandola con mis manos sus grandes pechos y con mi pene caliente empecé a penetrarla por detras buscando con desesperación su cálida vagina…
¿Qué te pasa amor?, ¿qué tienes?
Me pregunto mi mujer sorprendida…
Tenía muchas ganas de hacerte el amor, pero con las niñas aquí no podía…
Esta bién, te entiendo, también me siento así en ocasiones amor, pero es parte de ser papás. Comento mi mujer…
Ven aquí, le dije a mi esposa. Le quite la tanga que llevaba puesta, baje los tirantes de su vestido para descubrir sus tetas y comencé a hacerle el amor acostados de lado sobre la cama matrimonial…
Si que estas muy caliente amor, no esperaba que lo hiciéramos esta noche, comento mi mujer…
Mientras que con mi pene humedecido con líquido preseminal penetraba la húmeda vagina de Kimberly así sin condón, mientras manoseaba con mis manos sus grandes pechos y comencé a poner sus pezones erectos, metiendo mis manos por el lateral derecho del tirante de su vestido de dormir tinto y corto de noche…
¡Espera amor, espera que estoy indispuesta!
Comento mi mujer, pero a mi poco me importo y me la segui cogiendo.
Me aparte de su cuerpo y saque mi pene de su cálida vagina y la gire hacia mí, baje más los tirantes de su vestido y deje sus grandes tetas al descubierto, sus pezones se veían excitados, me acerque a su seno izquierdo y con mi boca me prendí de él y comencé a succionarlo, lo chupaba y lo lamia con mucha desesperación como si quisiera extraer leche materna del mismo.
Mi esposa Kimberly empezaba a gritar y a gemir del placer…
Mientras que con mi mano izquierda empecé a manosear la vagina de mi mujer y le empecé a meter mis dedos…
Mientras que Kimberly me decía…
Esperate amor, que ahorita traigo la regla…
Pero en vez de incomodarme con sus palabras, más me calentó…
No importa, le dije, que mejor si traes la regla para que me midas como me pones de caliente la verga…
Comencé a besar su boca y empece a penetrar su vagina con mi pene super excitado…
Que hermoso par de tetas tenia a mi vista esa noche, grandotas, se veían muy jugosas y apetitosas, parecían un par de toronjas, los grandes senos de mi mujer estaban frente a mí y me encantaba saber que eran solo míos.
Los lamia con mi lengua y luego los chupaba con mi boca succionandolos a presión.
Mientras que mi Kim gemía con la respiración agitada y luego yo subía hasta su boca y me la comia a besos hasta perder el aliento, mientras que mi pene penetraba su vagina caliente, llenándola de mis fluidos y con mis manos manoseaba su cuerpo entero y apretaba sus nalgas de mi mujer, manoseaba sus piernas de arriba hacia abajo y volvía a subir a sus nalgas jalando a Kimberly hacia mi, como si quisiera fusionarme o fundirme con ella de lo caliente que estaban nuestros cuerpos, mientras besaba su boca y nuestras lenguas se cruzaban y nuestra baba se mezclaba, entre besos calientes y muy apasionados…
Y mi esposa gemía y gritaba, mientras que mi pene seguía penetrando su caliente pero humedecida vagina, yo sentía su estomago contra el mío junto a su calor corporal, la respiración de los 2 comenzaba a agitarse con el calor de la noche sobre nuestra cama…
Con mis manos la tome de la cintura y la pegue más a mí, dejando a mi alcance sus grandes tetas que volví a llevar a mi boca y sus pezones estaban tiesos de la excitación, pero aún así los seguí succionando, lamiendo y chupando no solo su pezón, sino gran parte de sus tetas, mojandolas con mi saliva, como lubricándolas o más bien puliendolas, para que brillaran por la humedad…
Mientras que con mi boca y mi lengua disfrutaba de la humedad de sus senos, con mi pene todo excitado disfrutaba de la humedad de su vagina toda caliente y mojada…
Nuestra respiración se aceleraba cada vez más, mientras que escuchaba los jadeos de mi mujer de la excitación que provocaba en ella…
Yo me encontraba tan pero tan caliente en ese momento que no me pude contener y repentinamente me corrí en el interior de su vagina, pero la eyaculación y el placer sexual que llegue a sentir fue tanta esta noche, que la vagina de mi mujer no se dio a vasto para contener la cantidad de semen que esparci en el interior de su vagina en ese momento.
Esa noche le hice el amor como nunca antes se lo había hecho a mí mujer y también de parte de ella sentí que su entrega para conmigo fue total.
Pero en mi mente empecé a cruzar esa delgada línea que yo no quería llegar a cruzar, porque al hacerle el amor a mi esposa Kimberly esa noche, aunque obviamente yo no se lo dije a ella, yo empecé a fantasear con mi hijastra mayor…
Continuara…