Sigue la historia del barrio. Volvemos con Adriana y el reencuentro con su marido y Javier se topa con Carla en el bar, con la que descubre lo que es el placer femenino a su costa.
Raquel se despierta con resaca y come con su padre unos macarrones con tomate. El día avanza, sexo con su novio Asier a la tarde. Al final un hallazgo que la desestabiliza.
Siguen las historias de un barrio cualquiera, con calor, sudor y sexo como hilo negro de la historia.
Agosto cae pesado sobre el barrio. El bar de siempre. La terraza. La cerveza fría y el humo lento. Javier mira, desea, paga. No piensa demasiado. Nunca lo hace.
Una camarera joven. Un cuerpo real. Un acuerdo sin palabras.
Luego la casa. El olor a tabaco viejo. El silencio después.