Mientras llevaba a mi hija a la escuela, la lujuria nos dominó. En un estacionamiento abandonado, la follé sin piedad sobre el capó… y fue ahí, entre gemidos y lágrimas de vergüenza, que Sabrina me confesó su fantasía más retorcida…
Melissa, mi novia, obligando a su mejor amiga Jackie a chuparme la verga mientras llora de celos. Camila, la nerd tetona, gimiendo como loca mientras la destrozo. Y Andrea, la inocente del salón, convertida en nuestra perrita: gateando, lamiendo coños llenos de semen y tragando todo.
Camila, la callada y tetona nerd del salón, resulta ser una pervertida reprimida que devora hentai y se toca pensando en ser usada. Alex la lleva a su casa, la folla sin condón, llenándola completamente mientras ella suplica que la preñe como en sus mangas más sucios.
La historia de como mi madre y yo nos convertimos en eso, Las Putitas de la Casa, en la fiesta de cumpleaños de mi hermano.
Salí a comprar un bombillo, un hombre me abordo haciéndome la conversación y en cuestión de tres días, me tenía en cuatro follandome.
Tras ver a mi primo coger con su novia, en nuestro viaje navideño anual me volví toda suya.