Una tarde de un fin de semana estaba en mi habitación aburrido. Había terminado de trabajar y decidí entrar un rato a Skype. Me empecé a calentar viendo unas fotos de mis amigas muy provocativas. Me desvestí y noté que mi verga ya estaba dura. No está muy grande, pero sí mide 17 cm y es gruesa. Estaba muy dura, como una piedra.

Noté que mi amiga Noemí se conecta.

Le escribo: «Hola». Me contesta rápido.

Estuvimos charlando un rato. Le pregunté que hacía cuánto que no tenía sexo. Me dijo que hacía meses. En momentos sentía muchas ganas, pero que no tenía con quién. Me dijo: «¿Y tú?».

Yo: Tampoco, ya tengo semanas que nada, pero a veces me masturbo y ahorita ya se me quiere salir la leche sola.

Ella: Jaja, eso me gustaría ver.

Yo: Llama y verás.

Ella me marcó. Me sorprendió cuando la vi: llevaba solo el brasier y vaya tetas grandes tenía. Yo solo tenía el bóxer, pero se me puso duro y más grande cuando la vi. Sentía que iba a estallar mi verga. Estaba sentado de frente en la computadora. Ella solo veía el bulto en el bóxer.

Ella: Wao, se mira grande. ¿Podría verlo?

Tocándose lentamente sus tetas por encima de la blusa. Vaya que estaban grandes. Me bajé el bóxer y salió mi verga parada y dura, ya saliendo líquido.

Yo: Muéstrame tus tetas, Noemí.

Se quita el brasier y joder, qué ricas tetas. Me la empecé a jalar suave. Sentía como salía líquido de mi pene.

Yo: ¿Te gusta mi verga, Noemí?

Ella: Me encanta, me pusiste muy mojada.

Mientras se aprieta sus tetas.

Me la empecé a jalar más duro.

Ella: Sí, dale papi, así duro. Qué rica verga tienes, mmm.

Yo: Muestra tu panocha, bb.

Me la muestra. Tenía una tanga que ya estaba empapada.

Yo: Qué rico, mami. Haz tu tanga a un lado que te la voy a meter de golpe.

Ella: Sí, cógeme duro. Quiero que me hagas tu puta.

Se metía dos dedos hasta el fondo y veía cómo escurría mucho líquido de su panocha. Sus dedos estaban súper mojados. No duramos mucho y nos corrimos los dos.

Ella: Papi, dame tu lechita que me voy a correr. Ya no aguanto. Tienes una verga muy rica.

Yo: Ahaha, sí bb, toda la leche te la dejaré adentro.

Me vine. Saqué chorros de leche. Me cayó en mi abdomen, manos, laptop y algunas sábanas.

Ella: Sí, papi. Ahaha, síiii. Qué rico, mmmmm.

Escuché cómo gemía más fuerte cuando salía la leche. Terminé empapada de su panocha.

Quedamos los dos satisfechos y lo seguimos haciendo un par de veces.