Diosa de las sombras de plata
Hacía poco que lo nuestro se había terminado y ella siempre que nos veíamos me decía que me deseaba y que sería suyo...
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Hacía poco que lo nuestro se había terminado y ella siempre que nos veíamos me decía que me deseaba y que sería suyo...
Ella gemía y apretaba mi cabeza contra sus pechos. Pero lo mejor estaba por llegar. Me deslice mas abajo aun, mientras apretaba sus duros pechos y le quite la maya que cubría su pequeño tanga.
Candi, no era guapa, ni fea, pero tenía un encanto muy especial aparte de un cuerpo precioso y unos grandes ojos marrones y tristes.
Ella insistió en que mientras yo la amara y la quisiera a mi lado, ahí estaría. Reiteración que yo necesitaba desesperadamente, pero también reconoció, que no se había esperado que Lalo fuera tan buen amante.
Me piden que me desnude detrás del biombo, dejándome solo las braguitas blancas... Lo hago y al salir siempre mirando al suelo noto que me sonrojo no soy capaz de volver a mirar los negros y brillantes zapatos de los caballeros ni los de la chica miro sólo los míos.
El día empezó temprano, pues mis cuñados y esposa se irían de paseo a la isla de Ixtapa, volverían casi con la puesta del sol, nos quedaríamos mi suegra y yo, mis planes eran de pasar el día en una tumbona, bebiendo lo que los meseros me ofrecieran y comer del bufet del hotel.
Una aristocrática dama recibe de su familia el regalo más adecuado a su sensualidad el día de su cuumpleaños.
Llegamos hasta el lugar, con una breve pero inquisitiva mirada me di cuenta que éramos los únicos en aquella sección del cuarto piso de la biblioteca. Y teníamos dos horas antes que la cerraran.
Sentí tu orgasmo y me bebí a hasta la última gota de tu néctar, seguí saboreando tu vagina por unos minutos, parecías gozar y yo no quería dejar de hacerlo.
Y Sylvia decia, no me extraña ya que con esas tetazas se la debe poner muy dura al guarrindongo de mi marido (y lo decia sonriente una tía que es una celosa de cuidado, pero se estaba calentando). Sylvia me miraba el rabo de una forma muy caliente.
Cuando conocí a Oscar no imaginé que también conocería a Raúl, que como los buenos vinos me demostró que lo añejo puede ser exquisito.
Mi esposa tendría la última palabra en lo referente al sexo, se haría lo que ella aceptara o rechazara, no podría Lalo forzarla ni yo impedir ninguna acción. Yo sería meramente figura decorativa, mi función se limitaría a cubrir las apariencias y transportar a mi esposa.
Dios, que pedazo de polla tenía el niñato, tenía una polla más grande que la mía, joder y que cara de lascivia tenía. Sin dudarlo toqué la puerta, viendo con sorpresa que esta no estaba cerrada, por lo que empujé la puerta viendo como el chaval estaba esperando a que yo entrara.
Yo había agarrado la costumbre de masturbarme en las noches también, en una ocasión que no recuerdo porque mi hermano no estaba, mi mamá paso al cuarto como de costumbre para ver si estaba dormido, yo tuve que dejar de hacer lo que estaba haciendo, por temor a que ella me viera así, ella se sentó a los pies de mi cama y esta vez hizo algo totalmente diferente, ella me empezó a acariciar las piernas y los pies y a decirme palabras cariñosas, como es de suponerse, yo fingía que estaba dormido,
Elisa era bastante atractiva, tenia una muy lindas piernas y unos pechos no muy grandes pero se notaban que eran bastante duros, lo que si tenia grande eran los pezones ya que se los había visto cuando se agachaba y se le veía los pecho o cuando hacia mucho calor y sus pezones se endurecían.
La verdad es que a mi me han criado de una forma muy conservadora, pero un día me canse de ser recatada, es cierto que había tenido experiencias sexuales pero hasta ahora habían sido de manera muy convencional, así que decidí aventurarme.
Lamentablemente era lesbiana, digo lamentablemente desde mi punto de vista de macho simplemente, ya que esa había sido su decisión y como era feliz con ella, todo estaba bien para el resto del mundo.
Pues así pasaron los días, yo miraba a mi padre y empezaba a sentir atracción por él, y el ya sabiendo que te había visto con el se portaba muy amable conmigo y me daba regalos, platicaba mas y me invitaba a sus entrenamientos de fútbol. Yo me portaba a veces medio grosero.
Un hombre tiene una relación con su hijo convertido en una transexual.
Mi suegra de siempre me impacto su forma de ser alegre despreocupada y sus grandes tetas, sobre todo cuando se pegaba a mi cuando estábamos cerca, me rozaba y eso me ponía a cien, yo desde ese momento tenia unas ganas locas de tocarlas, me sinceramente no me atrevía.