🅷oy, me he dado cuenta de una de las razones por las que el género del relato erótico ha decaído tanto, y es la misma razón por la que, la calidad de otras tantas cosas se ha desintegrado (la música comercial, la televisión, la literatura… etc). En todo lo que llevo escribiendo y publicando («publicando», suena a como si yo fuera una eminencia en Penguin Random House, pero solo soy un relator erótico, LOL), he podido ver lo que podría llamarse La evolución del relato erótico. Cuando era muy joven, con poco menos de 18 años, y cuando La Internet también era muy joven; leí mi primer relato erótico. Era de una colegiala que estaba que le picaba la… se le llorosió esa breva, mejor dicho. Anduvo toda la mañana esperando a que uno de sus profesores pudiera cogérsela, pero la espera estuvo tan larga que ella estuvo cerca de: a) dárselo a sus compañeros, b) dárselo al vigilante y c), ir a darse dedo al baño. Al final logró aguantarse y estar con su profe. Quedé demasiado impresionado y excitado, y me enamoré para siempre del género «Relato porno» y el «Relato erótico», y me puse a escribir. Al sol de hoy, no he parado, y voy a contarles mi no pedida perspectiva sobre este género, como ha evolucionado y ahora, casi desaparecido.
Ese primer relato, tenía algo que paulatinamente ha ido avaneciendo y que conservan muy pocos relatos, pero no se trata del talento en literatura o la cultura del autor. Hoy en día, hasta se puede ‘encargar’ un relato a un bot AI escritor y obtener un relato erótico en segundos, sin un solo error de ortografía ni gramatical, e incluso sí con un magistral uso de figuras literarias, jerga y expresiones culturales. Pero, un relato hecho por un bot AI, es el que más carece de «eso» que le sobraba a ese, el primer relato que leí. Por lo pronto, llamemos a tal cualidad: «humanidad». Ya lo desglosaré, y no me van a creer de qué va.
Durante estos casi 25 años escribiendo (y no solo porno), vi el fenómeno sin explicármelo bien. Había una página que se llamaba «sexo sin tabúes», y era como el paraíso. No censura, sí foro abierto, sí contactos… Correspondía a una época de Internet que ya está muerta y enterrada, un tema que toco mucho en mis publicaciones. Leer relatos allí era un deleite. Además, los trabajos tenían visitas a raudales y cascadas de comentarios.
La página cerró y su herencia fue tomada por varias otras páginas, una segunda versión de Sexo Sin Tabúes, que no duró mucho y ahora hay una tercera. Pero justo ayer me di cuenta de que llevaba yo años sin leer relatos eróticos. Me dio por buscar y tardé casi una hora en encontrar uno decente. ¡No me tachen de engreído, esperen! ¿Por qué llevaba tanto sin leer relatos? Porque había perdido el entusiasmo, por leerlos, jamás por escribirlos. ¿Qué me llevó a desistir de leerlos? Que, de cada cien relatos que intentaba leer, 98 empezaban igual: «Hola, me llamo [un nombre], y tengo [características físicas].». Y a continuación, el autor se despachaba a narrar porno, directo a las palabras de grueso calibre y mención a todos los fluidos involucrados. Y aparte, no usaban el idioma sino que lo destruían. Y más encima, como si fuera poco y para aumentar el dolor, los relatos más pobres literariamente y más hartos de gazapos, eran los más aclamados. El género ya no era el mismo. ¿Dónde estaban los relatos que lo cautivaban a uno? Quizá por eso me empeciné a escribir y hacerlo lo mejor posible, y sabrá Mandraque si me habré siquiera acercado a mi objetivo.
Recuerdo un artículo que alguien escribió y que fue usado como bandera en los sitios dedicados al relato erótico. Se llamaba «cómo escribir un relato erótico». Lo leí y me disgustó hasta el tuétano. Era una receta de corrección política. De hecho, comenté, muy molesto, que el uso del erotismo por los más grandes autores, era lo que los hacía grandes. Por ejemplo, imaginad a un García Márquez que nunca use la palabra «puta» ni aluda, solo aluda, a las costumbres zoofílicas de su pueblo, por temor a ofender a los lectores. Sus obras serían basura políticamente correcta. La combinación de La Cultura y la Sexualidad, producen El Erotismo. Y El Erotismo consignado en La Literatura, no puede ser correcto o no, toda vez que La Literatura es un registro de La Realidad, más no de la Actualidad. ¿Quieren un registro de la Actualidad? Ahí están los noticieros de TV, la propaganda institucional y la prensa escrita. A La Literatura le importa un cuerno lo que sea correcto o no, sino que refleje La Realidad.
No obstante, el género del relato erótico y porno siguió decayendo. ¿Qué fue lo que ocurrió en esos 25 años? Se los diré ya sin más anestesia: Un inmenso porcentaje de lo que leemos hoy en día (escribo estas palabras a febrero de 2026), no es hecho por seres humanos de verdad. Y no solo lo que leemos, sino lo que vemos y oímos en internet, radio y TV.
Resulta y pasa, que cualquier contenido transmite más de lo que son sus imágenes, sonidos y palabras. Siempre y cuando dicho contenido sea hecho por un humano, dotado de un alma, de sentimientos, de un lado ‘oscuro’, de creatividad, imaginación, intenciones, compasión, intuición y empatía. Tan escaso es el contenido disponible hoy en día, que haya sido creado por humanos de verdad, que al encontrarme uno, mi corazón lo identifica al instante y salta de alegría. En cambio, un contenido hecho por un bot o por un NPC (un programa que habita en un cuerpo humano, y los hay por miles de millones), carece completamente de dicho componente. Son palabras, sonidos e imágenes VACÍAS. Sabes que solo es un loro repitiendo. Es como oír propagandas institucionales, un funcionario público hablar de un programa social o un periodista hablando de una nueva normatividad: No cuestiona, no analiza, solo obedece y repite.
Al ojear un relato nuevo, yo antes solo intuía si este (o su autor) tenía alma o no, con indicios sencillos, como la linealidad o no de los hechos que narra. Ahora, no solo lo intuyo sino que aprendí a analizarlo de manera consciente. Los relatos hechos por humanos de verdad suelen tener comentarios que inserta el mismo autor entre su propia narración, que no resiste poner allí porque edulcoran o acidulan su prosa y acercan al lector a percibir lo que el autor quiere invitarlo a sentir. Por ejemplo, si va a mencionar el aroma de la piel de su amante, puede comentar que le recordaba algo que vivió de chico, quizá cuando su padre o madre lo alzaba en brazos y puede que mencione el conflicto que ello le produce. ¿Ven? Es mucho más que un estéril mensaje escrito. Es un ser humano de verdad (el autor), profundo y complejo, el que quiere comunicarse con otro ser humano profundo y complejo (su lector). Esto es algo ya casi inexistente en el género.
Puede mucho que la AI use este y otros posts similares para seguir aprendiendo cómo ser como nosotros. Los NPCs llevan siglos y siglos haciendo lo propio, y hoy nos superan en número de forma aplastante. Pero, lo más que han logrado es desarrollar lo que conocemos como trastornos de personalidad. Por ejemplo, de tanto imitar emociones humanas, salió el Trastorno de Personalidad Histriónica. Y, la AI puede desarrollar los mecanismos más complejos para imitarnos, y seguirá haciendo solo eso, imitarnos. Su contenido es y será, me temo, estéril por siempre. Basta con tener alma y consciencia para saber cuándo un contenido transmite el alma y consciencia de su autor. Si no las tiene, no las tiene, aunque tenga decenas de bots que comenten, cientos de bots que den like, miles que se suscriban y cientos de miles que hagan visitas.
Otra ingrata característica del relato erótico contemporáneo, es que se suele despreciar el relato ficticio. Existe la creencia absurda de que el género del relato erótico es exclusivo para contar vivencias verdaderas. Duré años sin entenderlo, pero ya sé qué ocurre: Se desprecia la imaginación y la creatividad. Claro, los bots y NPCs carecen de ellas. Arriba exalté el valor de La Literatura: Solo le importa si una obra es un reflejo de La Realidad. Parte indiscutible de La Realidad y la experiencia humanas, son la creatividad, los deseos y la imaginación.
Al inscribirme aquí en relatos.cam, he visto gran cantidad de relatos con alma, creí que ya no encontraría tantos. En otros sitios hay relatos semanales por cientos sino miles, y ni será culpa del sitio ni sus administradores, pero son sitios de bots y NPCs y es como estar en una casa sin gente ni muebles, ni siquiera fantasmas.
Bueno, ahí los dejo y espero que haber leído esto les sirva de algo.
Como corolario, les cuento que he sido baneado en decenas de sitios y que a principios de 2025 me amenazaron de muerte por mi obra escrita. Me enorgullezco. Es la prueba fehaciente de que no estoy limitándome a repetir lo que El Sistema espera que repita.
El arte de un relator es inverso al de un fotógrafo. Mil palabras hacen a la imagen.
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