Capítulo 2
«¿Y a ti, Belén, te gusta nadar?» preguntó Alma, dirigiendo su atención a la prima de Sofi.
«Sí, me encanta,» respondió Belén, sonrojándose bajo la intensa mirada de Alma.
«¿Por qué no se dan un chapuzón, entonces?» sugirió Alma, levantándose y dejando caer la bata al suelo. Su bikini, apenas visible, dejaba poco a la imaginación, y sus pechos parecían a punto de salirse.
Sofi y Belén se miraron, sorprendidas por la audacia de Alma. «Vamos, no sean tímidas,» las animó Alma, caminando hacia la piscina y sumergiéndose en el agua con un movimiento fluido.
Sofi, con una sonrisa pícara, se levantó y se quitó la ropa, revelando un bikini azul que destacaba su figura. «Vamos, Belén,» dijo, tomando la mano de su prima y guiándola hacia la piscina.
Belén, aún tímida, se quitó la ropa y se unió a ellas, con el corazón acelerado por la cercanía de Alma y la excitación del momento. Alma nadó hacia ellas, sus pechos moviéndose con cada brazada.
«¿Les gustaría jugar a algo?» preguntó Alma, con una sonrisa maliciosa.
«¿A qué tienes en mente?» respondió Sofi, con un brillo en los ojos.
«Podríamos jugar a ‘verdad o reto’,» sugirió Alma, acercándose más a las chicas.
«Suena divertido,» dijo Sofi, sonriendo.
«Vale, empiezo yo,» dijo Alma. «Sofi, verdad o reto.»
Sofi dudó un momento antes de responder: «Reto.»
Alma sonrió y se acercó aún más, sus pechos rozando ligeramente el brazo de Sofi. «Te reto a que me toques los pechos,» susurró, con una voz seductora.
Sofi, con las mejillas sonrojadas, extendió la mano y tocó los pechos de Alma, sintiendo su firmeza y calidez. Alma cerró los ojos, disfrutando del contacto.
«Tu turno, Sofi,» dijo Alma, abriendo los ojos y mirando a Sofi con deseo.
sofi le dice a alma verdad o reto, reto, te reto a que le des un beso a mi prima , jaajaja belen quedo estas loca sofi ajaja toda colorada, alma sin dudar ok, y le dio un beso en la boca a belen, que quedo toda soprendida, pero le encanto ahora es el turno de belen, verdad o reto le dice a su prima , verdad, es verdad que te gustan los pechos de alma, verdad dice sofi jaajaj, alma eso la calentaba aun mas y asi siguieron jugando, segui vos jugando asi
Belén, aún sorprendida por el beso de Alma, se quedó sin palabras, pero su rostro sonrojado delataba su excitación. Sofi, con una sonrisa traviesa, se dirigió a su prima: «Verdad o reto, Belén.»
Belén, nerviosa pero intrigada, respondió: «Verdad.»
«Es verdad que te gustan los pechos de Alma,» dijo Sofi, riendo.
Alma, al escuchar esto, se acercó más a Belén, sus pechos rozando ligeramente el brazo de la joven. «¿Te gustan, Belén?» preguntó Alma, con una voz suave y seductora.
Belén, incapaz de mentir, asintió con la cabeza, sus mejillas ardiendo de vergüenza y deseo. «Sí, me gustan,» susurró, casi inaudible.
Alma sonrió, satisfecha, y se volvió hacia Sofi. «Mi turno. Sofi, verdad o reto.»
Sofi, con una mirada desafiante, respondió: «Reto.»
Alma, con una sonrisa maliciosa, dijo: «Te reto a que te quites el bikini y te quedes en ropa interior.»
Sofi, sin dudar, se quitó el bikini, revelando un conjunto de ropa interior de encaje negro que destacaba su figura. Alma y Belén la miraron, impresionadas.
«Tu turno, Belén,» dijo Sofi, con una sonrisa pícara.
Belén, nerviosa, respondió: «Verdad.»
«Es verdad que te gustaría tocar los pechos de Alma,» dijo Sofi, riendo.
Belén, con las mejillas aún más rojas, asintió. «Sí, me gustaría.»
Alma, encantada, se acercó a Belén y le tomó la mano, guiándola hacia sus pechos. «Adelante, Belén. Tócalos,» susurró, con una voz llena de deseo.
Belén, con manos temblorosas, tocó los pechos de Alma, sintiendo su firmeza y calidez. Alma cerró los ojos, disfrutando del contacto. Sofi, excitada por la escena, se acercó a Alma y comenzó a besar su cuello, mientras Belén continuaba tocando sus pechos.
Alma, disfrutando de la atención de ambas, se volvió hacia Sofi y la besó en los labios, un beso profundo y apasionado. Belén, observando, se sintió aún más excitada y se unió al beso, creando un trío de pasión y deseo.
«Vamos adentro,» sugirió Alma, con una voz llena de promesas. «Quiero mostrarles mi habitación.»
Las tres salieron de la piscina, dejando un rastro de agua y deseo a su paso. Alma las guió a su habitación, una habitación grande y lujosa, con una cama king size en el centro.
«¿Qué les gustaría hacer?» preguntó Alma, con una sonrisa seductora.
Sofi y Belén se miraron, excitadas y nerviosas. «Quiero tocarte, Alma,» dijo Sofi, acercándose a ella.
«Y yo quiero besarte,» añadió Belén, uniéndose a ellas.
Alma, encantada, se deshizo de su bikini, revelando su cuerpo desnudo y perfecto. Sofi y Belén, impresionadas, comenzaron a explorar su cuerpo, tocando y besando cada rincón.
Alma, disfrutando de la atención, se tumbó en la cama y abrió las piernas, invitándolas a explorar más. Sofi, sin dudar, se colocó entre las piernas de Alma y comenzó a besar su sexo, mientras Belén se unía a ella, besando y lamiendo sus pechos.
Alma, perdida en el placer, cerró los ojos y se dejó llevar por las sensaciones. Las chicas, excitadas y deseosas, continuaron explorando su cuerpo, llevándola al límite d
Alma, aún excitada pero consciente de la situación, decidió tomar un descanso y se dirigió al baño. «Chicas, vuelvo en un momento,» dijo, con una sonrisa pícara. «Voy a refrescarme un poco.»
Sofi y Belén se quedaron solas en la piscina, disfrutando del sol y de la intimidad del momento. Belén, aún sonrojada, miró a Sofi con una mezcla de timidez y deseo. «Oye, prima, Alma tiene unas tetas re duras, ¿viste? Están hermosas,» susurró, con una voz apenas audible.
«Sí, me di cuenta,» respondió Sofi, con una sonrisa. «Me dan ganas de chuparlas.»
«A mí también,» admitió Belén, sonrojándose aún más. «Pero no me animo.»
«Yo tampoco,» dijo Sofi, con un suspiro. «Pero me puse re caliente.»
En ese momento, Alma regresó, con una expresión de satisfacción en su rostro. «Chicas, ¿qué les parece si vamos adentro a ver la tele?» sugirió, con una voz suave y seductora. «Vengan.»
Sofi y Belén, aún excitadas por su conversación, siguieron a Alma al interior de la casa. Alma las guió al salón, donde un gran televisor colgaba de la pared. «Siéntense, pónganse cómodas,» dijo, señalando el sofá.
Las chicas se sentaron, con Alma en el medio. Alma encendió la tele y puso una película romántica, pero su atención estaba más en las chicas que en la pantalla. «¿Les gusta esta película?» preguntó, con una sonrisa.
«Sí, está bien,» respondió Sofi, intentando concentrarse en la pantalla, pero sus pensamientos estaban en otra parte.