Capítulo

Capítulos de la serie:
  • Provocando a un amigo I

Dos amigos, Alex y Marco, cada uno con 18 años de edad, una tarde después de la escula habían invitado a su mejor amigo, Diego, a pasar la noche en el departamento que compartían. Era una de esas noches calurosas de verano en la ciudad, donde el aire acondicionado apenas funcionaba y las sodas frías no eran suficientes para bajar la temperatura.

Estaban los tres sentados en el sofá grande, viendo una película que nadie prestaba atención real. Diego, el más tímido de los tres, estaba en el medio. Alex, a su izquierda, era alto, de piel morena y sonrisa peligrosa. Marco, a la derecha, tenía el cuerpo atlético de quien va al gimnasio todos los días y una mirada que siempre parecía estar tramando algo.

Todo empezó como una broma inocente.

—Oye, Diego, ¿nunca te has dado cuenta de lo caliente que te ves cuando estás nervioso? —dijo Alex de repente, con voz baja y ronca, mientras su mano se posaba casualmente en en la pierna de diego

Diego se rió, incómodo, pensando que era una de sus típicas bromas.

—Qué idiota eres —respondió, intentando apartar la mano.

Pero Marco se inclinó desde el otro lado, su aliento cálido rozando la oreja de Diego.

—No está bromeando, bro. Llevamos meses hablando de lo rico que te verías si nos tuvieras a los dos en medio tuyo

Diego sintió que el corazón se aceleraba. Intentó levantarse, pero Alex lo sujetó suavemente por la cintura, manteniéndolo en su lugar.

—Relájate… solo estamos jugando —murmuró Alex, mientras sus dedos subían lentamente por el interior de la pierna de Diego, rozando la tela del short fino que llevaba.

Marco, sin decir nada más, se acercó y besó el cuello de Diego con labios suaves pero decididos. Diego soltó un jadeo involuntario, el cuerpo traicionándolo. La boca de Marco era caliente, y su lengua trazaba pequeños círculos que enviaban descargas directas a su entrepierna.

—Miren cómo se está poniendo duro ya —susurró Marcó contra su piel, riendo bajito se nota como esa verga comienza a moverse de poco queriendo salir

a lo cual reímos de forma breve.

Alex no perdió tiempo. Su mano llegó hasta el bulto que ya se marcaba claramente en el short de Diego y lo apretó con firmeza, masajeandolo por encima de la tela.

diego no dijo nada solo estaba gimiendo de forma muy leve

—Joder… sí que estás sensible —dijo Alex, mordiéndose el labio mientras sentía cómo Diego se endurecía bajo su palma.

Diego respiraba agitado, la cabeza le daba vueltas. Quería decir que pararan, pero las palabras no salían. En cambio, un gemido bajo escapó de su garganta cuando Marco le levantó la camiseta.

Tenía un cuerpo increíble completamente marcado por el ejercicio y empezó a lamerle un pezón, succionando con hambre mientras su mano bajaba a unirse a la de Alex, acariciando el paquete de Diego entre los dos.

—Estás temblando, Diego… ¿te gusta que tus amigos te provoquen así? —preguntó Marco, con la voz cargada de deseo.

Alex se arrodilló frente a él en el sofá, bajándole el short y el bóxer de un solo movimiento. El miembro de Diego saltó libre, duro y palpitante, con una gota de líquido preseminal brillando en la punta.

Ambos quedamos sorprendidos, nunca imaginamos que esa verga era tan grande como 20 cm o más.

en ese momento nos miramos y alex dijo yo tengo una regla en la mochila espera la traigo entonces se lejano y fue corriendo por ella cuando llegó la puso al lado de esa verga la cual medía nada menos que 26 cm de largo

—Míralo… qué verga tan linda —murmuró Alex, antes de pasar la lengua lentamente desde la base hasta la cabeza, saboreándolo.

Diego echó la cabeza hacia atrás, gimiendo más fuerte ahora. Marco lo besó en la boca, profundo y posesivo, mientras su mano jugaba con los huevos de Diego y Alex empezaba a chuparlo con ritmo lento pero firme, metiéndose casi todo en la boca.

Entre los dos lo tenían completamente a su merced. Alex succionaba con ganas, las mejillas hundidas, mientras Marco le mordía el labio inferior y le susurraba cosas sucias al oído:

—Te vamos a volver loco esta noche… te vamos a hacer que te corras tantas veces que no vas a poder caminar mañana.

Diego solo pudo gemir en respuesta, las caderas moviéndose solas hacia la boca caliente de Alex. Las manos de sus amigos lo tocaban por todas partes: pezones, muslos, culo… explorando, apretando, provocándose sin piedad.

– después de unos 5 minutos diego grito haaaaaa

y dijo no puedo más no puedo más ya no puedo más

así que se levantó y puso nuestras cabezas pegadas lo más posible y solo se jalo la verga 1 vez antes de que el show empezara

solo comenzo a gritar haaa haaaa haaaaa

salió el primer chorro de semen completamente líquido el cual nos cayó en la cara y luego uno tras otro tras otro tras otro tras otro tras otro

sentíamos como caían esos chorros en nuestra cabeza y en la ropa

12 chorros de semen y el olor en el aire era pesado nosotros solo comenzamos a reír y le dijimos diego míranos abre los ojos y mira nuestras caras

pero diego no hacia nada solo estaba sentado en ese sofá gimiendo como loco con los ojos cerrados a lo cual seguíamos inistiendo

entonces diego abrió los ojos y nos miró como su leche caía por toda nuestra cara

mientras decía mierda que rico

no me había corrido así en mucho tiempo mientras le seguiamos sobando la verga