Yo y mi esposa no sabíamos qué hacer el 14 de febrero. Si iríamos a cenar o al club nudista swingers. Al último optamos por hacer las dos cosas: cenamos primero y luego nos dirigimos al club. Pagamos las entradas y, al llegar, estaba súper lleno. Nos sentamos en la barra y pedimos unas cervezas para tomar y meternos en el ambiente.

Vale mencionar que era la tercera vez que visitábamos ese club y nunca habíamos hecho nada con nadie, pero este día sería la excepción.

Volviendo al relato: había personas desnudas, otras haciendo sexo en público y nosotros seguimos tomando y disfrutando de la noche. Como a la 1 de la mañana decidimos ir al área de piscinas. Nos metimos al jacuzzi; ya había 2 parejas teniendo sexo. Nos sentamos cerca y comenzamos a besarnos. Mi esposa me comenzó a mamar mi picha como por 10 minutos y después yo le mamé sus ricas y deliciosas tetas. Las otras parejas nos veían y nosotros a ellos.

En ese momento comencé a mamarle la panochita a mi mujer hasta que tuvo su primer orgasmo. Decidí penetrarla dentro del jacuzzi. Por un rato estuve penetrándola bien rico. La estábamos pasando súper bien cuando vimos que un hombre desconocido se metió al jacuzzi. Se quedaba viendo a nosotros y a las otras 2 parejas que estábamos teniendo sexo.

Dejé a mi esposa un minuto sola en el jacuzzi y fui por unos condones. Volví al jacuzzi. Mi esposa no sabía que yo fui por los condones. Llegué donde ella y me dijo: —¿Para qué quieres condones? Y yo le respondí: —Para usarlos.

En ese momento ella no comprendía mi plan. La volví a penetrar y al tipo que estaba mirando le hice señas de que se acercara a nosotros. Y así pasó: se acercó y le propuse que si quería cogerse a mi esposa. Él de una aceptó. Le di un condón, se lo puso y la comenzó a penetrar mientras se comía sus deliciosas tetas.

En ese momento tenía cara a cara la primera vez que prestaba a mi esposa. Eso me hizo explotar en una excitación que nunca había sentido. Me acerqué y también le comencé a mamarle las tetas mientras él la penetraba. Mi esposa explotaba de la excitación; su cara de perra lo decía todo. Mientras él la penetraba y le mamaba una teta, yo le mamaba la otra teta. Ella, súper excitada, nos comenzó a mamar la picha a los dos.

Luego él pidió mamarle la panocha a mi mujer y se pegó duro a su panocha por un buen rato mientras yo le mamaba sus tetas. Ella gemía como nunca. Después yo la penetré y él mamaba sus tetas y la besaba. Yo no aguanté más y me corrí dentro de mi esposa al ver la zorra de mi mujer cómo disfrutaba el momento.

Luego él siguió mamándola sin saber que yo me había regado dentro. Después él la siguió penetrando un rato más y luego metió la verga en su rica vagina mientras los dos le mamábamos sus tetas. En ese momento se estremeció y se regó a chorros súper rico. Le agarró la picha y se la comenzó a mamar hasta que mi mujer le sacó la leche y le dejó toda su mano llena de semen. Se despidió y me dio las gracias por prestarle a mi mujer.

Luego nos marchamos del club y nos fuimos a tener sexo apenas llegamos a nuestra casa hasta quedar cansados. Fue el mejor sexo que hemos tenido; mi mujer se tuvo 4 orgasmos más. Quedamos en volver de nuevo al club, pero eso será otro relato.