Suegro malicioso y nuera hipócrita
El uso del sonambulismo como máscara de consentimiento: don Raúl no necesita amenazar ni atar; basta con la ilusión de “no despertar al sonámbulo” para que Valeria acceda. El beso final en la cocina, con la nalgada y la promesa de “guiarte despacio”, convierte la infidelidad en pacto erótico y casi