Cruzar la pantalla. Mi primera vez como chica travesti
Cruzar la pantalla empezó como un juego íntimo y terminó convirtiéndose en un umbral sin regreso: yo, un chico de 19 años, descubrí que al vestirme y nombrarme como mujer algo en mí despertaba con una intensidad imposible de ignorar, de cómo el placer puede abrirte a existir sin permiso.