Capítulo 5

Los tres subieron las escaleras del instituto casi corriendo, con el corazón latiendo fuerte. El pasillo del tercer piso estaba todavía medio vacío; la mayoría de los alumnos estaban entrando a sus aulas. Diego iba delante, con paso decidido. Alex y Marco lo seguían, las piernas todavía temblorosas por la noche anterior y por lo que acababa de pasar en el taxi.

Entraron al baño de chicos del fondo, el más apartado y menos usado a esa hora. Diego cerró la puerta con un pestillo y comprobó rápidamente que no había nadie dentro.

—Perfecto. Nadie —dijo con voz baja y ronca.

Se giró hacia ellos. Su mirada era la misma de anoche: oscura, hambrienta.

asi que digo procede a quitarse el pantalón y sale esa verga volando y lo cual dice de forma firme que se la chupemos

en ese momento digo saca su celular y comenzamos a comenzamos chupar lo que podíamos de verga era tan grande y el la movia tanto que nos pegaba con ella en las mejillas en la frente en la nariz en la boca por todos lados

asi estuvimos un poco más de 4 minutos donde desde abajo podíamos ver la locura en la cara de diego

—Ahora. Los dos contra la pared del fondo. Pantalones abajo hasta las rodillas. Culos levantados y juntos. Ya.

Alex y Marco no protestaron. Se colocaron uno al lado del otro, frente a la pared de azulejos blancos. Bajaron los pantalones grises del uniforme y las tangas moradas empapadas. Sus culos quedaron completamente expuestos: redondos, firmes, todavía marcados con leves huellas de manos de la noche anterior.

Diego se acercó por detrás, admirando la vista. y sacó su verga de 26 cm

—Joder… miren cómo están. Dos culos de puta perfectos para mí.

Primero escupió en su mano y frotó la saliva sobre su verga. Luego separó las nalgas de Marco con una mano y empujó la cabeza gruesa contra su agujero.

—Relájate… —susurró.

Entró de una sola embestida profunda, metiéndose casi hasta la mitad. Marco soltó un gemido ahogado y apoyó la frente contra los azulejos.

—Ahhh… Diego… está muy grande todavía…

Diego no le dio tiempo. Empezó a follarlo con embestidas rápidas y fuertes, el sonido húmedo de piel contra piel resonando en el baño vacío. Con la mano libre metió dos dedos en el culo de Alex, follándolo al mismo ritmo.

—Los dos van a estar calladitos —ordenó entre dientes—. Si alguien entra, se quedan quietos y yo sigo.

Follaba a Marco con fuerza, sacando casi todo y volviendo a meterse hasta el fondo. El culo de Marco se abría más con cada embestida, tragándose esa verga enorme.

y con la fuerza levanto a marco el cual se trataba de sostener como podía y sus manos se podían ver por la parte de arriba de la puerta mientras sonaba a todo volumen los golpes en las puertas metálicas

Después de un par de minutos, sacó la verga brillante de saliva y semen y la metió directamente en Alex. Alex mordió su propio antebrazo para no gritar.

—Hostia… sí… —gimió bajito.

Diego alternaba otra vez: unos segundos follando fuerte a uno, luego al otro. Sus caderas chocaban contra los culos con golpes secos. El baño se llenaba del olor a sexo y del sonido obsceno de la carne.

En un momento, Diego los puso en una posición más arriesgada. Hizo que Alex se sentará en el inodoro cerrado, con las piernas abiertas. Marco se puso de rodillas entre las piernas de Alex y empezó a chuparle la verga mientras Diego lo follaba por detrás. Así, Diego podía follar a Marco mientras Marco le comía la verga a Alex.

Los gemidos eran cada vez más difíciles de contener.

—Más rápido… me voy a correr… —susurró Marco con la boca llena.

Diego aceleró, sujetando las caderas de Marco con fuerza. De repente se oyó ruido en el pasillo: voces de alumnos pasando cerca del baño.

Los tres se quedaron congelados un segundo. Diego sonrió con malicia y siguió follándolo más lento pero más profundo, sin sacar la verga.

—Ni un ruido —susurró.

Las voces se alejaron. Diego volvió a embestir con fuerza.

—Ahora sí… voy a llenarlos.

Sacó la verga del culo de Marco y la metió de golpe en el de Alex, corriéndose con un gruñido bajo y animal. Chorros calientes y espesos inundaron el interior de Alex, tanto que el semen empezó a salir alrededor de la verga y a chorrear por sus muslos.

y dio tiempo para correrse en nuestras caras mientras no paraba de gritar tenia los ojos cerrados y salia chorros de semen de esa verga

Cuando terminó, sacó y dirigió la verga aún goteando hacia la boca de Marco.

—Límpiala.

Marco obedeció, chupando con hambre los restos de semen y jugos.

Diego se subió los pantalones, todavía con la verga semi-dura.

—Ahora los dos se van a quedar así un rato. Con mi semen chorreando. No se limpien. Quiero que sientan cómo les gotea durante la primera clase.

Alex y Marco se subieron los pantalones con dificultad, la ropa interior mojada y los culos llenos. Caminaban raro, con las piernas un poco abiertas.

Diego les dio una palmada en el culo a cada uno antes de abrir la puerta.

—Buena suerte en clase, chicos. Nos vemos en el recreo… porque esto no ha terminado.

Salieron del baño justo cuando sonaba el timbre para entrar a primera hora.

pero cuando llegamos al lavado entro un chico y nos vio

la cara llena de semen escurriendo pero este salió y no dijo nada

Durante toda la clase, Alex y Marco solo podían pensar en una cosa: el semen caliente de Diego goteando lentamente dentro de sus tangas, recordándoles que seguían siendo suyos.

Provocando a un amigo

Provocando a un amigo IV