Capítulo 2
- Provocando a un amigo I
- Provocando a un amigo II
- Provocando a un amigo III
Diego seguía sentado en el sofá, con la respiración entrecortada y el cuerpo temblando todavía por el orgasmo más intenso que había tenido en su vida. Su verga de 26 cm aún estaba semi-dura, palpitando entre los dedos de Alex y Marco, que la acariciaban con lentitud, exprimiendo las últimas gotas que caían sobre sus manos.
Alex y Marco se miraron, sus caras completamente cubiertas de gruesos hilos de semen blanco. Gotas espesas les corrían por las mejillas, la frente, los labios y hasta el cuello. El olor fuerte y masculino inundaba toda la sala.
—Joder, Diego… —dijo Marco riendo mientras se pasaba la lengua por los labios, probando el sabor—. Esto es demasiado. Nunca había visto a nadie correrse tanto.
Alex, con una sonrisa peligrosa y la cara brillante de semen, se acercó más a Diego y le tomó la barbilla para que lo mirara directo a los ojos.
—Míranos bien, bro. Mira lo que le hiciste a tus amigos.
Diego abrió los ojos por completo. Ver a los dos chicos que conocía de toda la vida con la cara bañada en su leche lo hizo gemir de nuevo. Su verga dio un salto entre las manos de ellos.
—Qué rico se ve… —susurró Diego, casi sin voz.
Marco no esperó más. Se inclinó hacia Alex y, sin decir nada, empezó a lamerle la mejilla lentamente, recogiendo el semen de Diego con la lengua. Alex cerró los ojos un segundo, disfrutando, antes de girar la cara y besar a Marco con fuerza. Sus lenguas se enredaron, compartiendo el semen de Diego entre los dos en un beso húmedo y sucio.
Diego los miraba hipnotizado, su verga empezando a endurecerse otra vez en la mano de Alex.
Cuando se separaron, Marco miró a Diego con los labios brillantes.
—Ahora te toca a ti probarte, ¿no crees?
Antes de que Diego pudiera responder, Alex se acercó a él y lo besó profundamente. Diego pudo saborear su propio semen en la boca de Alex: salado, caliente, espeso. Gimió dentro del beso mientras Marco aprovechaba para bajar la cabeza y meterse de nuevo la verga de Diego en la boca, chupándola con ganas aunque todavía estaba sensible.
—Mmm… todavía está dura —murmuró Marco con la boca llena—. Creo que nuestro amigo tiene mucho más para darnos esta noche.
Alex rompió el beso y le susurró contra los labios a Diego:
—Esta vez no te vamos a dejar correrte tan rápido. Te vamos a a llevar al limite solo espera un rato y veras…
Se levantó del sofá y tomó a Diego de la mano, tirando de él hacia la habitación. Marco los siguió, quitándose la camiseta por el camino y dejando ver su torso marcado y sudado.
Una vez dentro del cuarto, la luz tenue de la lámpara de noche apenas iluminaba la cama grande que compartían Alex y Marco.
—Quítate todo —ordenó Alex con voz ronca.
Diego obedeció sin protestar. Cuando estuvo completamente desnudo, los dos lo empujaron suavemente sobre la cama, boca arriba.
Alex se subió encima de él, sentándose a horcajadas sobre su pecho, mientras Marco se colocaba entre las piernas abiertas de Diego. La verga enorme de Diego apuntaba hacia arriba, dura de nuevo y brillando por la saliva de Marco.
—Vamos a jugar un poco más… —dijo Marco, bajando la cabeza y empezando a lamer lentamente los huevos de Diego, subiendo por toda la longitud de su verga con la lengua plana.
Alex, mientras tanto, se inclinó hacia adelante y empezó a frotar su propia verga (dura y gruesa) contra las manos de Diego.
—Abre las manos, Diego… quiero que la pruebes mientras Marco te chupa.
Diego, con el corazón latiéndole a mil, abrió las manos . Alex no tardó en meter la cabeza de su verga dentro, gimiendo cuando sintió los dedos calientes de su amigo.
—Así… jalala despacio —gruñó Alex, moviendo las caderas con cuidado.
Marco, abajo, se metió casi toda la verga de Diego en la boca de un solo movimiento, haciendo que este arqueara la espalda y gimiera alrededor de la verga de Alex.
Durante varios minutos solo se escuchaban los sonidos húmedos de las mamadas, los gemidos ahogados y la respiración agitada de los tres.
Marco sacó la verga de Diego de su boca con un sonido obsceno y miró hacia arriba.
—Alex… creo que ya está listo para más.
Alex sonrió con malicia y se bajó del pecho de Diego. Los dos se miraron un segundo, como si ya tuvieran todo planeado.
—Dense la vuelta, dijo Diego — a Marco con voz grave—. Ponete en cuatro. me los voy a follar a los 2 ahora mismo
ambos tragaron saliva, pero obedecieron. Se pusieron de rodillas y apoyó las manos en la cama, quedando completamente expuesto.
diego se colocó detrás de él, acariciándole las nalgas con ambas manos y separándolas lentamente.
—Mira qué culo más lindo tienes… —murmuró, antes de inclinarse y pasar la lengua directamente por su agujero apretado.
y si ambos teníamos el culo enfermo y bastante redondo pero no solo teníamos unos jean ajustados así que en el momento en que digo bajo nuestros pantalones dejo expuesto todo.
nuestros culos teníamos una tanga morada la cual no se podía ni ver de lo grueso que era nuestros culos y redondo en ese momento digo procede a meternos la verga.
Diego soltó un gemido fuerte y tembloroso.
Marco se arrodilló frente a él, levantándose la cara por el cabello.
—Y mientras Alex mira te come el culo… tú vas a seguir chupando.
así que hice que me agachaba mientras diego se lo metia a marco con la mano sostenía mi cabeza la cual chupaba su verga mientras penetraba a alex
en la habitacion solo se podia escuchar nuestras 3 voces gimiendo y digo gritando a todo pulmon joder si joder si haaaaaa dios que rico sin temor a que nadie lo escuchara
Los dos amigos lo tenían completamente atrapado entre ellos: uno dejándose follar todo ese culo mientras el otro le comía la polla y los huevos sentado mientras escuchaba a su amigo ser devorado por diego
Diego solo podía gemir y temblar, completamente perdido en el placer.
Alex se separó un momento y dijo con voz cargada de deseo:
—Esta noche todavía no ha terminado, Diego…
entendiste diego falta mucho para que termine puedo seguir cogiendo mientras solo soltaba los gemidos uno tras otro
Vamos a follarte hasta que no puedas ni recordar tu nombre.
Marco sonrió desde abajo, empujando su verga más profundo en el culo de alex.
—¿Estás listo para que nos abras de verdad, bro?
Diego solo pudo responder con un gemido ahogado y desesperado, mientras su verga goteaba sin parar sobre las sábanas.
pero antes de venirse diego comenzó a gemir como un loco solo podía ver desde abajo como de la boca salían chorros de saliva era claro que diego estaba sumergido en la perversión
así que antes de correrse grito marco sigue chupando mas duro
en ese momento la verga de diego exploto y salio del culo de alex a toda presión chorros de semen que me cayeron en toda la mejilla
yo solo podía gritar cuando sentí en toda la cara la leche de diego y miraba
alex tirado en la cama sin una gota de fuerza para poderse levantar
mientras la espalda de Alex estaba llena de leche y de su culo salia a contaros el semen de Diego.