Me mudé a mi nuevo apartamento en el centro de Málaga, a un estudio de un edificio de obra nueva, donde había por cada planta 2 estudios y las paredes eran demasiado finas, se escuchaba todo. En estos 4 meses me he encontrado casi a diario con mi vecina de enfrente, una chica que parece gótica vestía casi siempre de negro, con sudadera y vaqueros anchos, pelo por los hombros, negro, uñas pintadas en negro, y los ojos con rímel, blanca leche de piel, con una cara muy tierna de niña. Prácticamente no me ha hablado en estos meses que llevamos coincidiendo en la entrada a nuestros pisos al llegar del trabajo, siempre le decía buenas noches y ella solo me sonreía y asentía con la cabeza en señal de desearme lo mismo. Me causaba mucha curiosidad mi vecina, ya que además de ser muy linda de cara, por las noches escuchaba un perrito ladrando, pero nunca lo vi y a veces escuchaba golpes suaves, acompañados de gemidos agudos, no sé si le pegaba a su pobre perro, pero no me cuadraba su perfil con ser una maltratadora…
Ese día coincidimos desde el portal, abriendo yo la puerta del edificio…
«¡Buenas noches!» le dije como siempre a lo que como siempre, ella asintió con una sonrisa, «Oye siempre nos vemos y aún no sé tu nombre, ¿Como voy a gritarlo si necesito urgente azúcar?» Le dije intentando hacerla reír y que cogiera más confianza conmigo.
«Me llamo Misa de Misande» Me dijo con una sonrisa más amplia de la que me tenía acostumbrado, mirándome brevemente, para apartar la mirada al suelo de nuevo.
«Que nombre tan bonito y tu perrito como se llama, lo digo porque por las noches ladra un poco» Intente abordar el tema del perro a lo que ella inmediatamente se enrojeció muchísimo hasta las orejas mirando al suelo me dijo:
«¿Te molesta? lo siento mucho» Se metió las dos manos en el bolsillo de la chaqueta avergonzada.
«No, no te lo decía por eso, es que las paredes son finísimas, por eso se escucha casi todo y lo escucho casi cada noche, imagino que te echa de menos el pobre»
«Si… total… intentaré que no ladre más» me decía sin mirarme ni por un segundo mientras estábamos subiendo en ascensor, que era bastante lento.
«Tranquila Misa, por cierto, me llamo Guille, encantado» le extendí la mano, sacó la mano del bolsillo y me dio la mano mirándome por un segundo con esos ojos verdosos lindos y apartando la mirada de nuevo enrojecida
«Podríamos un día salir a pasear con tu perro» Le dije para finalizar la charla ya en frente de nuestros pisos, a lo que me respondió con una sonrisa asintiendo como de costumbre…
Esa noche no escuché nada en su piso, cosa que me pareció raro, que de repente su perro no ladrara, pensé que le puso un bozal.
Esa misma noche sobre la 00.00, yo estaba en mi cama imaginándome a una chica del trabajo haciéndome una mamada, mientras me tocaba antes de dormir, hasta que me interrumpieron 2 golpes en mi puerta, lo que me asustó, me puse los calzoncillos y miro por el visor de la puerta, era mi vecina, Misa, en pijama de camisa de mangas largas y pantalón suelto.
«Hola Misa, ¿qué pasó? ¿Necesitas azúcar?» Le digo de bromas.
Me mira seria con el flequillo por el medio de los ojos «La verdad es que no tengo perro, pero me gustaría mucho salir contigo a dar un paseo o ver una peli en casa, ¿cómo lo tienes mañana?»
Yo estaba sorprendido por la confesión de que no tenía perro y con curiosidad de entonces que son esos ladridos, quería preguntarle, pero creo que no era el momento, mi vecina introvertida que hasta hoy solo me había sonreído me estaba invitando a ver una película a su casa mañana y yo estaba solo en la ciudad sin nadie, me parecía perfecto, además era muy linda… «Bueno mañana llego a la misma hora de siempre si quieres sobre las 20.00 ¿y pongo palomitas y cervezas?»
«¿Te gustan las palomitas con sirope de fresa? ¡Son mis favoritas!» Me dijo ella con emoción.
«Traeré 2 paquetes de esas entonces jajaja» Le dije feliz de que por fin se esté abriendo conmigo.
«¡Me encanta! Vale pues nos vemos mañana, buenas noches» me dijo dulcemente.
Tras despedirnos me fui a mi cama contento, por tener una cita mañana con la vecina. Al día siguiente tenía las palomitas y las cervezas ya preparadas tras llegar del trabajo, ese día no coincidí con ella en el rellano y ya cuando eran las 20.00 en punto, toqué en su puerta, escuché como se acercaba, se paró un segundo, imagino que para mirar por el visor y me abrió… No estaba preparado para ver lo que estaba viendo… Misa no estaba como de costumbre, con su ropa ancha… llevaba unos calcetines tipo medias hasta medio muslo, blancas como con patas de perro en la zona de los pies, un tanga blanco de tiro alto, con una camisa de tiros blanca que se le trasparentaba el pecho pequeñito pero bien puesto y una diadema con orejas de perro, tenía la piel de todo el cuerpo blanca como la nieve y flaquita con cinturita marcada y caderas, se dio cuenta de que me impactó diciéndome.
«¿Quieres sacar una foto?» sacando la lengua y picándome un ojo.
Me disculpé y entré a su piso, me puse a pensar que si me recibió así es por algo, no puede ser que me reciba así con solo la intención de ver una película si fuera así estaría con su pijama normal, que debía de hacer, estaba buenísima, no me lo había imaginado, pensé que era gordita debajo de toda esa ropa XL que llevaba siempre…
«Voy poniendo las roscas al micro, ¿Ya sabes que peli quieres ver?» Le pregunté, ella fue al baño por un momento y aproveché a echar un vistazo a su piso rápido, era un piso muy moderno, todo el suelo de moqueta blanca, tenía muchas luces de neón, y leds de ambiente, figuras de anime grandes con muchos detalles, un pc gamer, un trípode con el aro de luz, un simulador completo de carreras con el asiento, volante, pedales, freno de mano y cambios de levas… todo eso era mucho dinero, además del alquiler del piso y lo que debía de consumir en luz, se me vino a la cabeza que era gamer profesional o youtuber o programadora. mientras estaba mirando su estantería de figuras de coleccionista, escuché que salió del baño y se acercaba a mí.
«¿Eres gamer profesional? Es increíble todo lo que tienes, sería el paraíso de casi cualquier tío que se haya pasado su infancia jugando a la play» le decía de espaldas.
«Gracias, no soy gamer profesional, pero sí me grabo haciendo cosas… »
«¿Qué cosas?» Pregunté haciéndome el tonto y dejando un margen de error a mis pensamientos obscenos mientras seguía mirando la estantería…
«¡Guau!» Escuché el mismo ladrido que escuchaba por las noches… me di la vuelta lentamente…al mirarla se había pintado bigotes en la cara, se había puesto un collar de cuero negro en el cuello con la correa en una mano y unas esposas en la otra ya puestas en la muñeca, estaba con la lengua fuera como jadeando, seguí bajando la mirada y se había quitado la camisa de tiros, quedando libres sus pechitos pequeños, de pezones rosados, tenía un rabo puesto con un lazo alrededor de sus caderas y se había quitado el tanga, quedando un monte de venus planito con una fina capa de pelo que se había teñido en blanco… ¿Era un Therian?
«GUAU…» Le contesté más grave después de unos segundos de silencio para observar semejante belleza de mujer, las palomitas explotando en el microondas, a la vez que le quité la correa de la mano y la atraía hacia mí, ya pegaditos, le olí el cuello perfume a channel, le di media vuelta haciéndoselo entender con un tirón de la correa y le enganché las esposas detrás de la espalda a la muñeca que faltaba, no tenía ni un solo tatuaje en su cuerpo, era solo nieve caliente y tan suave como la propia crema chantillí, tenía un culo bien trabajado respingón que le azoté, ¡PLAASS! a la vez que le dije «a cuatro patas» y ella obedeció, sin mediar palabras éramos amo y sumisa, un juego que ya había jugado antes y me encantaba, no podía ni imaginar que esa chica tan tímida, fuera así, pero tenía la polla durísima ya dentro de los calzoncillos. Ella gateaba mientras yo tiraba de la correa suave hasta la cama, «Sube» a lo que ella obedeció poniéndose a cuatro patas en la cama, las tetas le colgaban y ese culo no dejaba de ponerlo bien en pompa, desde atrás le veía los labios rosas perfectos cerrados y ese culito rosadito también que invitaba a pasarle la lengua hasta quitarle ese color fresita claro.
«Boca arriba, con la cabeza apoyada en la esquina de la cama y la boca abierta con la lengua fuera» ella obedeció poniéndose con las piernas abiertas y boca arriba como le había ordenado, me saqué la polla y se la puse por la cara, rozándola con ella por sus mofletes, «lámela perra» comenzó a lamerla con lengüetazos largos, me iba moviendo para que me pasara la lengua desde la base hasta la punta y por los huevos, la tenía ya completamente empapada, antes de metérsela en la boquita y follarme lentamente esa garganta, mientras le acariciaba los pechos y le agarraba la garganta, escuchaba sus arcadas tragándosela entera, le saqué la polla de la boca y la besé del revés para volver a meterle la polla en la boca, me hacía succión en cada metida, me tenía con los ojos en blanco del gusto, cada vez que se la sacaba, me decía «Quiero más amo» y sacaba la lengua y abría la lengua para que la volviera a meter, así estuvimos 10 deliciosos minutos por lo menos, pero no me quería correr aún, me iba a follar a Misa por todas partes.
«Incorpórate, ponte a cuatro patas sobre la cama» tenía en frente mía ese chochito perfecto, con el culo en pompa y la cabeza apoyada en la cama, «Tienes prohibido gemir o emitir cualquier ruido hasta que yo te dé permiso, si lo entendiste, di, sí amo» a lo que respondió con la misma afirmativa, le caía una gota de flujo por los muslos de habérmela chupado, estaba empapada, le pasé la lengua desde el final de la gota por el muslo hasta el coñito rosado perfecto, a lo que ella se notaba que se estaba reprimiendo los gemidos, comencé a pasarle la lengua por los labios externos suave, con la lengua empapada en babas y ardiendo, se la pasé por el medio de los labios exteriores a lo que ella tuvo un espasmo y comencé a comérselo con gusto, de arriba abajo, ella estaba respirando fuerte apretando los labios para no emitir sonido alguno como le había ordenado, me chupé el dedo y se lo fui pasando por el culito mientras le seguía lamiendo todito, hasta que le metí el dedo por el culito y le dije que ya podía gemir sin parar de comérselo, pegó un grito de placer que llevaba reprimiendo todo este tiempo, que me la puso como una piedra » sigue con tus dedos tocándote el culito» a lo que ella siguió metiéndose los deditos por ahí y yo me saqué la polla para pasársela por entre los labios sin meterla, y se la ponía al alcance de las manos para que me la tocara, escupí sobre mi polla y con sus delicadas manos me extendía por la saliva y me la pajeaba, se la arrastré de nuevo entre los labios y se la metí lentamente centímetro a centímetro hasta el fondo de su coñito, donde di un empujón para asegurarme de llegar al fondo y ella pegó un grito de placer, me hizo nacer el animal, dentro mía, la agarré por las caderas y me la follé al ruido del PLAS PLAS PLAS viendo como ondeaban sus carnes de blanca piel y gemía con cada empujón que le daba con esa carita mordiéndose el labio de gusto mientras sonreía.
«Joder me pones demasiado cachondo… » Le solté las esposas y la giré boca arriba, poniéndome sus piernas en mis hombros, le coloqué la polla en la entrada de su coñito y se la enterré entera notando el fondo de su vagina, pegó un chillido del gusto, al notarme entero dentro suya, mientras me la follaba duro y le agarraba por la correa para besarla sin parar de follármela… «Hmmmm aaah ahh ahh ahh ahh ¿me puedo correr amo?» me excitó demasiado esa pregunta, le dije que sí y le agarré el cuello por los lados para cotarle un poco el paso del aire, «córrete para tu amo perrita» de pronto se hizo el silencio en sus gemidos y se mordió tan fuerte el labio que se hizo sangre, agarrándome fuertemente la espalda y clavándome las uñas hasta que soltó un largo «Aaaahh amoooo graciaaaas» me dijo temblorosa como un flan, a lo que le respondí «de gracias nada perra, ahora me corro yo, abre esa boquita de puta y trágate toda la lechita de tu amo» Se la saqué le abrí las piernas y se la metí en la boca, ella ya me estaba esperando con la boca abierta para recibir la polla de su amo y en cuanto se la metí comenzó a jugar con su lengua en mi glande, corriéndome enseguida, llegando al cielo, con cada disparo de leche, ella no dejó escapar nada de su boca, se lo tragó todo y me sacó la lengua para verificarlo «Así me gusta, perra buena…» Alcancé a decir completamente satisfecho, cayendo rendido al lado de ella en la cama… resultó que desde entonces éramos, vecinos, follamigos y socios en OnlyFans jajajaja