Soy una chica alegre, cero drama, me gusta disfrutar la vida, buen cuerpo o al menos eso creo, tetona, nalgas normales, bajita de estatura y delgada. A mis 18 años conseguí empleo en el centro de mi ciudad para ayudar a mi mamá con los gastos de la casa y de mi hermano pequeño.

Llevaba unos meses regresando a casa noche en el bus del transporte público, casi siempre me tocaba súper lleno el bus lo cual hacía que mi cuerpo se pegará al de otros pasajeros, varias veces sentí toqueteos de más en mis nalgas incluso dos veces en mis tetas, hasta ese momento por mi mente no pasaba el deseo sexual, pues entre mi nuevo empleo y el trabajo en casa no tenía tiempo de pensar en esas cosas.

Una noche de regreso a casa iba sentada en el bus y para variar comenzó a llenarse de gente, traía una blusa la cual por mis tetas quedaba abierta de los botones de arriba (38d para aclarar mi tamaño de tetas), tres asientos delante noté la mirada de un señor ya grande, entre 40 y 50 pienso yo, al principio me dió risa, al irse bajando la gente se acercaba más a mi hasta que quedó justo a mi lado, cada vez que alguien pasaba atrás de él sentía su miembro tocar mi hombro, después de un rato lo sentí ya super duro, era el primer pene que sentía en mi vida. El se presionaba más contra mi y poco a poco yo también me acercaba más a él, creo que se dió cuenta por qué en una que se acercó a mi ya no se despegó de mi hombro. Una calle antes de mi bajada, lo mire y le dije que si me daba permiso de pararme, yo le sonreía y el me devolvió la sonrisa, cuando me pare le di la espalda y sentí como me rozaba mis nalgas con su miembro duro, mi falda era delgada así que se sintió todo. Esa noche me toqué pensando en él.

A los dos días volvimos a coincidir, está vez yo iba hasta la parte trasera de pie, hasta que poco a poco fue llegando a mi lado, era más alto que yo, mi metro cincuenta y seis contra su metro ochenta casi casi, era alto y flacucho, lo mire y sonreí saludando con la cabeza, «no te había visto» me dijo, platicamos un poco de mi trabajo y donde vivíamos, era casado, veía como no quitaba su vista de mis tetas pues como siempre la blusa iba abierta de arriba, se quedó un asiento vacío y me lo ofreció quedando a mi lado otra vez, está vez se acercó totalmente a mi hombro y yo lo movía un poco sobando su verga hasta ponerla dura, no sabía si nos miraban otros pasajeros o no y la verdad no le di importancia, llegó mi parada y me baje, no fue hasta que lo ví bajar también que me dice «te acompaño», solo asentí y comenzamos a caminar a mi casa, vivía en una zona de fábricas y entre algunas había baldíos con hierba crecida, me dice «me dejaste bien duro como la vez pasada bonita», pues usted para que se pega tanto le respondí, entonces me abraza y me dice, «Cres que no me doy cuenta como mueves tu hombro», me da un beso y me mete a un baldío, la verdad yo no oponía resistencia pues me estaba gustando, «la quieres ver» me dijo, sacándose la verga del pantalón, se recargo en la barda de la fábrica y yo parada frente a él, «chupala» me dijo, no sé cómo le respondí y me agarra de mi cabeza y solo abrí la boca, con sus dos manos sostenía mi cabeza y sus caderas pegaban contra mi en cada embestida, yo lo abracé apretándolo también contra mi cabeza, no quería que parara, «que putita me saliste» me dijo, sentía como me ahogaba cada que la metía, mis ojos empezaban a lagrimear, pero no quería detenerlo aún así, casi a la media hora si aviso terminó en mi boca, sabía amarga pero me dió la orden de tragar todo, «limpia mi verga con tu lengua putita» me dijo, sin decir nada mi lengua lo lamía todo y tragaba lo que escurría. Intercambiamos número de teléfono, me dió un beso y se fué. Mi colonia es de mala fama aquí en mi ciudad y es muy sola de noche, uno que otro malviviente, lo bueno que me conocen.

Era mi sábado de descanso y mi mamá y mi hermano se fueron a visitar a una tía, yo decidí quedarme en casa, pensaba en lo que había pasado y realmente quería más. Así que le mandé un msj saludando, «estoy con mi esposa putita espérame poquito», no se por que me prendía que me hablara así, a la media hora me manda msj, «quieres verga otra vez puta», siii papi le contesté, «enséñame tus tetotas perrita» me dijo, se la mandé y me respondió con una foto de su verga, «ven a mi casa y dices que vienes por el anuncio del aseo’, su esposa ya no podía hacerlo y ocupaban a alguien solo los sábados, me puse unos leggins negros sin nada abajo, y una sudadera sin bra, para no ir provocativa pues con la sudadera tapaba mucho de mí, el ya le había hablado a su esposa de mi y ya solo me dijo que empezará por los cuartos de arriba, a la media hora subió el señor y fue a dónde estaba, «Hola perrita» me dijo, traía un shorts y rápido saco su verga, sin decirme nada solo sujeto mi cabeza y yo abrí mi boca, con una mano me acercaba y alejaba a su ritmo, casi a la media hora me dice «quiero echarte mis mecos en tus tetas», levanté mi sudadera y vio que no traía bra, «así me gusta perrita» y termino en mis tetas, con sus manos me embarró todo en ellas, «estás bien tetona perrita» me decía mientras las sobaba, escuchamos que su esposa subía y se fue a otro cuarto, la señora me decía cómo limpiar y así estuve una hora limpiando la parte de arriba.

Cuando estaba limpiando las escaleras para irme a la plata de abajo, la señora salió para ir a traer para la comida, el señor sentado en su sofá me dijo » ven putita», se saca su verga y me gira de espaldas a él, baja mis leggins hasta mis rodillas, «te daré por tu culo por qué no te quiero empanzonar», me dijo, «tu solita bajate perrita», el sostenía su verga con su mano y yo abrí mis nalgas con mis manos, era la primera vez que sería penetrada, no como lo pensé pero sería penetrada al fin, con su otra mano me puso su saliva en mi ano y metía un dedo, poco a poco me fui sentando sobre su verga metiéndola en mi culito, gemía y gemía mientras sentía cómo me iba abriendo por dentro, era la primera verga que entraba en mí, la metí lento hasta que llegó al tope con sus piernas, sentía como me ardía así que me detuve pero el empezó a mover sus caderas contra mi, «ufff perrita que rico aprietas» me dijo, me abrazo contra el y con una mano apretaba mis tetas y con la otra sobaba mi clítoris, después de un rato me dice «tu solita clavate mi verga putita», me subí en el sofá y quedé sentada sobre él y así empecé a bajar y subir sobre su verga, sintiendo como en cada metida su verga me abría, así estuve casi media hora hasta que sentí su esperma salir dentro de mi culito, me pare y fui a su baño a limpiar lo que me escurría, mi culito me ardía pero sentía rico.

Comimos, terminé mi aseo, y su esposa estaba revisando todo y me decía como hacerle la próxima vez, ya me iba cuando su esposa le dice que me llamara en la moto a mi casa para no pagar pasajes, llegamos a mi casa y lo invite a pasar, aún no llegaba mi mamá y mi hermano, deja me cambio le dije, pero ahí mismo en la sala me quitó la sudadera y los leggins, y comenzó a besarme, y chupaba mis tetas, cuando me acuesta sobre el sofá y empieza a hacerme oral, se tía tan rico mi vagina, mi primer oral, mientras dos de sus dedos entraban en mi ano mojado por mis jugos y saliva que escurría, no tardé en tener un orgasmo, me voltea y pone en cuatro, y empieza a cogerme analmente otra vez, «así papi así» le gritaba yo, «aquí si grita perra» y me daba más fuerte y nalgueaba rico, casi una hora estuvo cogiendome por mi culito.

Espero les guste mi primera experiencia sexual, a partir de ahí mi vida cambió, descubrí que soy algo sumisa en lo sexual. Y que los mayores son los mejores sexualmente.