Trio perfecto I

Experiencia totalmente real, en la que el matrimonio protagonista (Rosa y Ángel) hacen al fin realidad sus fantasías más perversas…

Cumpleaños adelantado I

Pongo las dos palmas abiertas sobre su estómago todavía tapado por el picardías y están van acariciando su cuerpo sobre la tela. Encuentran un pequeño lazo de tela que cierra el picardías y con los dientes consigo desatarlo.

Mi primera vez con una señora llamada Amelia I

Me desaflojó la correa, bajo el cierre de mi pantalón y eso me comenzó a gustar, al sentir sus cálidas manos en mi pene me hizo sentir más rico todavía. Lo tenía bien erecto y ella se puso a mirar, me tocaba con sus dedos el glande y quiso remangarlo hasta abajo, pero la mitad de mi prepucio estaba pegado todavía a la piel, la parte del frenillo la tenía intacta y pegada al glande.

A por ella III

Un hombre posee por entero a sus esclavas. Es su Amo y ellas lo saben y lo aceptan, intentando satisfacer todos sus deseos. Los más refinados castigos son su placer. Y en la obediencia y la sumisión encuentran su delirio…

Solo basta con mirar bien I

En ese instante agarro mi pene y sin vacilar lo metió en la vagina, al principio se sentía algo apretado, sensación que cambió cuando empezó a moverse de arriba a abajo y francamente era sensacional percibir esa humedad deslizándose por mi miembro que no soportaba más padecimiento

La fantasía, la traslado a una realidad, el tiempo perdido, la lleva a una dominación buscada, por ella pero no deseada por su amante.

Desde los quince años siempre tuve fantasías con un hombre, hoy de cincuenta años, que siempre quiso acercarse , siempre nos ayudó, y siempre vi su mirada, ante mi presencia, pero siempre estuvo a un paso, un día subí a su auto, me llevo a mi casa y no intento nada, me sentí frustrada, porque ese día yo estaba con ganas

Negro, mi primer amante animal

Así que allí estaba yo, con mis 15 años, un impresionante bagaje teórico y poca práctica; un par de revistas porno que eran difíciles de conseguir y una en especial que había visto -cuyas fotos encuentro ahora dando vueltas en la Internet- en la que un negro y una mujer lo hacen con un ovejero alemán.