En una playa de Brasil
Llevaba un tanga. En su piel estaba todo el mestizaje de aquella tierra. Vi que el pene de mi marido estaba en erección y el de ella también. Tenían el mismo tamaño aproximadamente.
Llevaba un tanga. En su piel estaba todo el mestizaje de aquella tierra. Vi que el pene de mi marido estaba en erección y el de ella también. Tenían el mismo tamaño aproximadamente.
Un profesor frustrado en su adolescencia encuentra desahogo con Alexandra.
Se agacho delante mía y tomo mi pene en sus manos, le puso crema solar y empezó a acariciarlo muy suavemente, pasándoselo por sus pechos, yo estaba que me moría del gusto, y enseguida me corrí.
Garganta profunda, una experiencia de sexo oral única.
Mis clases no son muy rígidas pero me gusta mantener el orden. Ese día mientras explicaba un tema difícil que requería concentración, noté como Alan uno de mis alumnos se frotaba sus genitales constantemente.
Me estaba dando una gran mamada y pude notar que estaba tan o más excitada que yo porque su pene parecía una manguera por la manera que derramaba líquido preseminal en mi boca.
Judith es mi novia desde hace seis meses y esta imponente; de cara es preciosa y su largo pelo castaño y sus ojos verdes me vuelven loco, del resto del cuerpo mejor ni comentarlo, mide 1,68 m y tiene un tipazo.
Esta historia ocurrió hace unos años atrás, y tiene por protagonista a una tía, que en ese tiempo vivía con nosotros en nuestra casa, ella separada de su marido hacía ya unos cuantos meses, con un niño pequeño.
Todo se arreglo para un lunes por la mañana en que tomaríamos el avión, yo quería ir como Julieta, pero necesitaba una identificación para abordar y tuve que usar jeans y camisa, eso sí por ultima vez.
Mi primera vez con una travesti. No sé por qué, pero siempre me han llamado la atención los penes más no los hombres, por eso nunca había tenido experiencias sexuales con penes.
Carmen es la chica de 32 años de un antiguo relato, aquí ella se transforma en bisexual con mi consentimiento.
Quince minutos de sexo duro con una señora de 50 años que era la madre de mi reciente novia.
Empecé entonces a desnudarla lentamente, y cuando sus dos pechos salieron libres de su prisión, se encontraron con un par de labios que los chupaban una y otra vez.
Fue hace 17 anos, y aun siento como si fuera ayer, cuando fui a parar a casa de mis tíos para pasar los últimos 15 días de mis vacaciones de verano, mis tíos tienen 2 hijos y una hija, y por supuesto, mi relación era con ellos dos, pero mas con el mayor, Jose.
Él me bajó los pantalones y el bóxer y se encontró con mis 19 cm al tope y no dudó un segundo. La chupó como si fuese la última y se notaba que era la primera vez.
Me compré un mini vestido de lycra que se ajustaba como guante a mi cuerpo, una minifalda muy atrevida y un pantalón de esos súper ajustados; también compré algo de lencería muy sugestiva, por aquello que "trabajara" más de una noche.
La llevé hasta el árbol y haciendo a un lado algunos adornos comenzamos a besarnos, yo metí mi mano debajo de su blusa y le comencé a tocar y pellizcar los pezones, algo que la volvía loca, así mientras que con una mano me ocupaba de sus pezones, con la otra empecé a tocar su panochita, que para esos momentos ya estaba algo húmeda.
En aquel instante estaba como drogado. Ella subió su pie y lo apoyó sobre el taburete en el que yo estaba sentado, haciendo hueco entre mis muslos.
Ya el autobús esta llegando a la escuela, ella me mira y me planta un beso rápido en la boca para que nadie se dé cuenta, baja primero del autobús y me hace una seña de que luego me buscará, se abraza a una amiga y se retira riendo.
Empezó a lamer mi oído, mi cuello, bajo los tirantes y empezó a chupar mis senos, estaba súper caliente y me deje llevar, apretaba mis nalgas, su dedo ya buscaba desesperadamente la abertura de mi ano, mi vestido callo al suelo, me acostó en el sillón y empezó su exquisita mamada en mi vagina.