El desahogo de papá
Una relación de pareja que va mal, una nueva compañera de trabajo, y la falta de sexo hacen que nuestro protagonista pierda los papeles con su hijo, o su hijo con el...
Una relación de pareja que va mal, una nueva compañera de trabajo, y la falta de sexo hacen que nuestro protagonista pierda los papeles con su hijo, o su hijo con el...
Esta es una historia de mi primera infidelidad, nunca en mis 15 años le he faltado a mi mujer, ni con el pensamiento, aunque les parezca raro, por lo que creo oportuno indicarles el porque sucedió.
Estas muy húmeda, mi pene entra en tu vagina deliciosa lentamente y poco a poco comienzo a moverme dentro de ti, tus piernas rodean mi cuerpo mientras gimes de placer.
El sudor escurría por mi frente y mi trasero, el cual sentía yo perfectamente pegado a él; su verga hasta el fondo, sus manos gozando de mis nalgas y yo por mi parte, debo confesarlo, muy feliz.
Ella, al darse vuelta noto que mi pija estaba al palo, ni yo, ni ella, lo podíamos creer, creí que me iba a desmayar de la vergüenza, pero de repente, note que en su cara se dibujaba una sonrisa de picara, de calentona, que hasta ese momento no conocía.
Como todos los días saliendo del trabajo me iba a la casa de tía para poder platicar con mi primita, siempre estaba haciendo tarea, y mis tíos trabajando, solo se quedaban sus hermanitos.
Cuando a uno se le pone dura, o a una le pica la raja, necesita de alguien para aliviarse, si no hay del sexo contrario, de tu mismo sexo; si no hay sin vínculos sanguíneos no importa si los tiene, lo que realmente cuenta es lo cachondo que te pongas.
Entre al cuarto de baño donde llene un cubo con agua caliente, cogí dos toallas y de mi bolsa saque una navaja de afeitar y espuma, el primer paso para un buen afeitado es preparar el lugar.
Nuestros cuerpos desnudos pegados en el abrazo y soldados por dos bocas que se devoran entre sí, parecen incendiarse por la temperatura a flor de piel. Bajo mi mano y tomando el sexo de papa lo pongo entre mis piernas, por debajo de mi sexo.
Siempre comentábamos como le iba en la facultad, si estaba contenta, lo mucho que la echaban de menos... y de vez en cuando subía a su casa si es que se habían citado en Internet para charlar.
No tengo mal cuerpo, y desde hace poco comencé con una fantasía, estar con dos hombres. Viendo las historias cachondas de Internet, comencé a interesarme por esto.
Y justo en aquel momento el crío empezó a llorar, es más, pegaba alaridos, como si jamás su madre le hubiera obsequiado una teta.
Chateando con mi mujer conocimos a un hombre de raza negra; luego convencí a mi esposa para que se lo hiciera con él.
Esta historia comienza unos meses después de que me trasladara por motivos de trabajo a una nueva ciudad, mi empresa alquiló un piso en el centro.
En nuestro primer contacto (que fue por teléfono) María me expresaba sus miedos y temores, que a su vez eran lógicos y normales, María no quería recibir palizas y ni ser obligada a nada que ella no quisiera hacer
Yo solo tome mi camisa que ahora olía a mi amiga y mientras con una mano acercaba la camisa a mi nariz con la otra me masturbé de una manera desenfrenada acabe muy rápido divido ala excitación que me había provocado mi camarada
No se si lo que estoy relatando sea una cosa fuera de lo común o este mal, pero lo tenia que decir para liberar mi sentimiento de pecado, lo que si se es que la he gozado con mis hermanitas y no saben cuanto.
Un joven mantiene una relación con una bella joven empleada de limpieza en los vestuarios de un polideportivo.
Me besó en los labios y poco a poco quito la mini bata que traía puesta yo, quitó el sujetador y empezó a lamerme los pezones una y otra vez diciéndome entre palabras lo mucho que yo significaba para él.
Los pelos de mi chochito, negros y fuertes, se estaban empapando de liquido blanco y pringoso, necesitaba masturbarme ya de la forma en que lo hacía siempre, pero aun quedaba un poco para eso.