Comencé a lamer su sexo, y me pasé al ano, lo lamía, lo succionaba, y trataba de introducir mi lengua, le dije que se mojara un dedo en mi cosa y así mojado me siguiera, así que lo hice muy cuidadosamente y no se hizo esperar, de un empujón suave, entro mi dedo y comencé a meterlo y sacarlo , primero lentamente, hasta ir acelerando el ritmo, así estuvimos un momento, nos separamos, nos sentamos y le dije....
Deberás esforzarte mucho para cumplir con todas tus obligaciones a cuatro patas como un perrito, pero pronto te acostumbrarás a desplazarte más rápido gateando y se te olvidará andar.
Alguna tuvo el valor de decirme que estaba muy bueno y que si todo eso que tenía entre las piernas tenía dueño, pero la verdad ha sido esta y ninguna otra por lo general a las mujeres les molesta vernos desnudos.
Se sentó y abrió sus piernas dejándome su vagina como manjar, comencé a chupar esa exquisitez bebiéndome todos los jugos, cuando pase por el clítoris mi mama se retorció expulsando una gran cantidad de líquidos que bebí complacido, era lo más delicioso que había probado, era realmente excitante, mi mamá se había corrido con mis mamadas.
Cuando se sintió satisfecho el desgraciado me levanto a la fuerza tomándome de un brazo y llevándome así desnuda como estaba, con el pelo revuelto y rastros de sangre y semen corriéndome por los muslos empujándome hacia la puerta.
Con total tranquilidad y absoluta privacidad, mi Ama pudo pasar el fin de semana dedicada a lo que le gusta y este esclavo pudo sentirse más realizado y cerca de su verdadera vocación de mamón-cachifa para satisfacerla en todos sus caprichos.
Cada vez que necesité llamarlo, utilicé una fina campanilla traída de Japón, o cual me evitaba tener que gritar y así lo acostumbraba a estar pendiente de los caprichos de su Ama como mi chupón.
Yo respondo a todos los mensajes que me llegan, pero en su caso lo hice con más gusto, porque estaba viajando mucho por aquella época, y aquello podía llenar algo de mi solitario tiempo libre.
Un poco perdido, pero sin dudarlo, fue al cuarto, yo estaba sentada en el borde de la cama, con mis piernas desnudas, y mi sujetador a punto de estallar, mis pezones estaban muy excitados y me los acariciaba con una mano, mientras mi lengua asomaba y se relamía de gusto de lo que me iba a comer.
Después de unos minutos me reincorporo, me limpio un poco con un pañuelo, me visto, y salgo de ahí, con la sensación que cualquiera que se cruza conmigo tiene que darse cuenta, huelo demasiado.
Yo me acerqué a su lado y le ofrecí mi verga hinchada y caliente para que me deleitara con su boquita y lengua, mientras ella disfrutaba de esa golosina que yo sabía le encantaba, intentando desesperadamente obtener todos mis jugos como si fueran maná del cielo.
Sin decir nada, me cogió en brazos, me besó profundamente y comencé a mojarme de nuevo, no podía creer lo que estaba pasando, sólo sabía que iba a disfrutar mucho, así que me dejé hacer lo que Marcos quiso. Me dio la vuelta , y sentí su pedazo de polla dura en mi culito.
Fran se reponía sobre mi culo hasta que finalmente vio a mi hermano. Juan que así se llama mi hermano le hizo un gesto con la mano de que no se saliera y estuviese tranquilo. Yo Estaba agotado y no sabia que iba a pasar.
Migue calentísimo y con una erección descomunal, y sin poder sacar los ojos del culo de Miriam se la llevó aparte y comenzó a besarle y lamerle el culo mientras ella se apoyaba con sus manos en el respaldo de la cama y nosotros veíamos como por sus muslos corrían sus flujos, entre sus gemidos y jadeos.
Estaba toda llena de semen, mojada mi pelo y todo mi cuerpo, fui donde Alberto y le dije que desde ese día podía hacer cualquier cosa conmigo y tomando su cipote lo bese, chupe y mordí, mientras lloraba dándole las gracias.
Los quejidos y suspiros de Andrea no se hicieron esperar, me excitaba sobre manera oír un gemido agudo que salida de lo más profundo de su garganta. Era maravilloso sentir como yo la controlaba. Su cuerpo respondía totalmente a mis estímulos.
Procedí a desabrochar su cinturón y bajarles los pantalones, ante mi apareció una pija en toda su gloria, comencé a darle una mamada de película, Roberto gemía y me apretaba las tetas, no tardó en llegar a un orgasmo inundando mi boca con su leche.
Me abrazo y luego se arrodillo y me bajó los pantalones junto con los calzoncillos hasta los pies y lentamente fue acercando su boca a mi pene pasando la lengua por el glande para posteriormente introducirlo en su boca, al parecer era su primera vez porque me apretaba con sus dientes, hasta que le dije que tenía que hacerlo suave, hasta que aprendió un poco ya que dejó de apretarme, hasta que en cierto momento me dijo quisiera que metas tu pene en mi culo para experimentar esa sensación, que desde hace mucho deseo.
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