Relatos eróticos de El mundo

4,377 relatos

El hipnotizador I

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Mientras esperaba que le llegará una nueva remesa, mi esposa, comprensiva con sus clientes mas asiduos, cumpliendo así las órdenes que le daba Luis, les dejaba que permanecieran con ella en el interior del probador mientras se ponía las pocas prendas que le quedaban por vender.

El golfo I

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Creía que venían, sobre todo Raúl, por mi hija, pero pronto me di cuenta que me prestaban mucha mas atención a mi que a ella. Sobre todo porque en casa suelo vestir con ropas mucho mas ligeras, y sin la odiosa opresión del sujetador, dejando que mis pesados senos se muevan en total libertad.

Liria IV: y Flor

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Abrí los ojos, su braga estaba exactamente frente a mi, ella estaba parada e inclinada apoyando sus brazos sobre el respaldo del sillón, un botón muy brillante y rojo emergía por encima de la tela, un enorme clítoris húmedo esperando ser chupado por mi boca

Internet

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Esta historia comienza con unos contactos entre Carlos y Juan a través del correo electrónico. Ellos dos compartían el mismo tipo de fantasías sobre sus esposas, y cosas de la vida, acabaron descubriendo que sus respectivas mujeres eran muy similares en cuanto a sus actitudes y gustos sexuales.

Un gato y dos tequilas I

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Sin dejar de enjabonarlo, me acerqué a él y le empecé a morder el cuello, lo pegué a mí y ahí pude ver su pija, que hasta entonces había pasado desapercibida por mi. Era hermosa, llena de venas y bien gorda, de unos 16 cm.

Ciberencuentro!

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Se me iluminó la cara de felicidad, el me agarro como si fuera un trapo, colocó mis piernas a la altura de sus hombros y abrió mi culo, para por fin sentir su verga dentro de mi, puso saliva en mi culo y se preparó para penetrarme.

Pensando en ti

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A veces sentada en mi habitación, muchas veces pensé, como sería, que diría, que sentiría, tantas cosas que me pasaban por la mente, trataba de imaginar un rostro, una mirada, una sonrisa, cuantas noches pasé en vela pensando si nunca podría conocer alguien así, me tocaba imaginándome tantas cosas, pero al día siguiente la luz del nuevo día

El mejor amigo de mi familia II

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Mi nieta, en esta postura, podía absorber golosamente el afilado dardo que su tercer amante le introducía cómodamente en la boca. Al tiempo que este, arrodillado sobre la cabeza de su colega, compartía los voluminosos senos con el que le daba por detrás.

Mi esclava traga II

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Entonces le rodeé la cabeza con mi brazo izquierdo y apreté fuerte su cabeza contra mi polla, con mi mano derecha le sujeté el mentón por debajo de la papada, y arqueé mi cuerpo hacia delante pegando mis abdominales a su frente.

Un mundo en especial

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Me gustaría ir a tu casa y cumplir alguna fantasía: ropa especial, aceite en todo el cuerpo, juguetes, crema dulce sobre nuestros mas íntimos rincones, y mientras disfrutamos juntas creyendo estar solas, que tu esposo se haya escondido a mirarnos a espiarnos, sentir como se masturba

El mejor amigo de mi familia I

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Las enormes ojeras que lucía a la mañana siguiente me permitieron comprender que se había pasado bastantes horas pensando en lo que debía hacer; y su forzada sonrisa, la primera que le veía en muchos años, me declaraba vencedor absoluto del primer asalto.

El fantasma I

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Tenía las piernas bastante separadas para no molestarle cada vez que tenía que coger una herramienta de la caja, por lo que me extraño muchísimo notar el intenso roce de su ruda mano en mis sensibles labios menores, mientras sacaba una gran llave inglesa; cuyo áspero mango, al salir, aun rozo más a fondo mi intimidad, deslizándose insidiosamente por la rosada abertura.

El violento deseo de la tarde

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Esas tardes en que yo se los entregaba en cada momento, en cada rincón, cuando aprendió a mamarlos con delicadeza, a veces, y con furia otras, en que me sentí amamantando a un animal joven, hambriento y mío y en que los dos nos dejábamos llevar por este juego diabólico que nos llenaba cada día de un deseo creciente.

La bodega I: La iniciación

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La deliciosa sensación de su saliva inundando mis rincones más profundos la excitación era tremenda, este cincuentón me estaba haciendo volar, sentía como su bigote rozaba mis paredes interiores provocándome un enorme placer, estaba enculado y yo mismo trataba de pegar más mi cola contra su cara, sentí su respiración en mi culo, ese aire caliente que se daba paso en mis entrañas, sus manos acariciando con fuerza mis nalgas, estuve a punto de correrme de no ser por que el me detuvo, dejó de mamarme el culo

Perra guerra

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Aprovechando la confusión y la cortina de humo subí rápidamente al vehículo y me introduje en él por la escotilla, dentro se encontraban tres soldados de artillería, me informaron de que la ciudad estaba prácticamente asegurada y que los núcleos de resistencia habían sido asfixiados, la victoria estaba solo a unos pocos minutos de distancia.

Tres generaciones

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En ese instante su cara estaba llena de sudor, con los ojos hinchados como los de un polluelo que acaba de romper el cascarón, todo mojado, acalorado, con el cabello en el rostro como si hubiese sido depositada en la axila de un gigante; sus mejillas blancas estaban por lo tanto algo manchadas del maquillaje que no soportaba tanta humedad; su respiración tensa, difícil, caliente y teledirigida a mis fosas nasales y a los sensores que tengo en la lengua.

El robo I

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De pie miré como se recuperaba. Poco a poco su respiración se normalizó y nuevamente cubrió sus pechos con una mano mientras con la otra cubría su cara. Tenía mucho tiempo por delante. La agarre por el pelo y la levante del piso.

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