Estaba acercándose hacía mi poco a poco hasta rozar su cuerpo con el mío delicadamente, como quien no quiere la cosa. Yo noté su polla pegada a mi culo, y eso me puso a cien, pero continué haciéndome el dormido. Lentamente comenzó a lamerme la oreja, con delicadeza, besándome la nuca, mientras su polla seguía pidiendo paso.
Le agarré del cuello y lo metí en la habitación y comencé a desnudarlo yo misma. Nuestras bocas no se separaban mientras tanto y pronto se quedó en calzoncillos. Era un hombre compacto, apenas más alto que yo, pero tenía pinta de ser un semental. Su pecho cubierto de bello. Se bajó los pantalones y ví un cipote bastante largo. Me empezó a quitar el camisón. y pronto quedé en bragas.
Nos acariciábamos, las piernas, los muslos, las nalgas de Manuel eran maravillosas a pesar de sus años (tenía unos 45), tenía un culo que no dejaba de pedirme ser penetrado, y fue él quien dijo yo seré el primero para que mi hijo aprenda como se hace, solamente nos miramos y esbozamos una risita cómplice con su hijo y dándose la vuelta me ofreció el culo, me puse a besarle las nalgas, a lamérselas, abriéndoselas encontré su agujero, y me dediqué a meterle la lengua, él rabiaba de placer, mientras Rodrigo nos miraba y se masturbaba.
Después de unos 5 minutos se levantó y me dijo quieres metérmelo, le dije que no que era muy peligroso, no te preocupes me dijo y saco un preservativo de su bolsillo y me lo puso y dándome la espalda se bajó los pantalones y el slip y se sentó sobre mi polla y mientras miraba la película me cabalgaba suavemente.
Me puse a pensar en Emilia. Aunque Kuka encontrara antes las bragas, se las daría a Emilia para que tuviera que comerle el sexo. Mi única alternativa era que no encontraran nada. Emilia era una chica parecida a Kuka de estatura. Su pelo era marrón lacio y era muy morena de piel, de cara redonda y nariz respingona.
El pene de Pablo se le ofrecía a Vilma como un chorizo de cantimpalo que tenía que comerse. Así que se agachó y se metió en la boca aquello, soltando el conejo de Betty para agarrar los testículos de Pablo, Pedro al ver a su mujer echada, con el culo en pompa, reaccionó como un macho prehistórico y se colocó detrás y tras subirle el vestido y subirse él el suyo, la penetró agarrándola de la cintura, y embistiéndola una y otra vez.
La verdad es que no sé qué me paso por la cabeza pero al cabo de una rato no pude aguantarlo más y me levante y empezó a meter mis 17 cm a punto de explotar de placer en su culo y cuando empecé a correrme dentro de él se la saco a Javier lo masturbó violentamente hasta que se corrió y me la metió entera en la boca para llenarme con toda su leche el estómago.
Cada impulso de caderas provocaba en Elizabeth un estremecimiento de placer similar a un orgasmo. Llegó un momento en el que ella no distinguía si se estaba corriendo o sólo era la pericia de su amante. Esto ya no era el clímax, era un sueño, ni en sus mejores fantasías (que habían sido muchas) se hubiera imaginado a un Latín Lover semejante.
Lamía incansablemente los pliegues rojizos de nuestra morenaza, que se proyectaban por encima de un vello negrísimo con forma angular. La misma forma que tenía su clítoris, éste era pellizcado o mordido incansablemente por Liz.
Desde hacía tiempo empezó a gustarme y más después de enterarme que se había divorciado de su marido recientemente, he creído siempre en la fidelidad y aunque tener fantasías sexuales es uno de mis placeres, estoy ya un poco cansado que éstas sean virtuales y sean definitivamente reales.
Mientras mirábamos los originales, mi profesor se me acercaba mucho, como para ver mis trabajos, y poco a poco se iba pegando más a mí, hasta que en algunos momentos sentía su polla pegada a mi culo. Yo estaba muy nervioso y no me atrevía a darme por enterado, pero sentía cómo mi slip se estaba mojando cada vez más y la polla me dolía de tan dura que se estaba poniendo.
Comienzo a moverme muy levemente adentro-afuera, apenas unos milímetros, pero suficientes para que ella se adapte a la nueva situación y le cobre gusto a la cosa. Y en verdad parece que le guste, ya que empieza a moverse ella también. Lo que sí noto, y me vuelve loco, es notar sus senos y su prominente barriga en mi pecho y vientre.
Al llegar a su casa, sin decirle nada la tumbe boca abajo en el sofá y se la metí hasta el fondo, la sensación de su coño caliente y las bolas dentro me provocaba un placer infinito, pero estaba dada y yo quería algo más estrecho así que le saque las bolas chinas y le metí el consolador de un solo golpe, al momento ya tenía mi polla en su culo y ella gemía y se revolvía con rabia. Yo le decía: -Joder guarra como me pones, eres la más puta y viciosa que conozco y tu coño sucio me proporciona gran placer.
Se salió de dentro del chico y me dijo. Ahora te toca a ti hazle gozar de lo lindo, llénale el culo con tu polla. Dirigí mi polla al ojete del chico y ella misma se encargó de meterla, como estaba súper lubricado, entro con bastante facilidad, comencé a darle con ganas mientras ella me empujaba y me decía así rómpele el culo, hazle gozar.
Nos quedamos un rato descansando, con mi culo un poco adolorido pero contento, cuando de pronto Giovanni se levanta y nos dice aún falto yo que acabe y juntándonos con Miguel en la colchoneta se masturba un rato lanzando sus chorros de leche sobre nuestros cuerpos.
Ella se llevó las manos atrás y liberó sus grandes tetas de la opresión a que eran sometidas por el sujetador, quedé maravillado por aquella visión: a pesar de ser grandes, sus pechos eran turgentes, sus pezones hacían visible su excitación, pues apuntaban directamente a mi cara... Se los lamía, mordisqueaba levemente, los chupaba, mientras ella contoneaba su espalda y soltaba algún gemido.
Pero antes que pudiera reaccionar, la Paca había metido aquello entre mis muslos y presionaba. Separé mis piernas y ella ponía una mano sobre mi vientre y separaba mis labios con los dedos, de manera que mi clítoris estaba bien visible. Su boca volvió a apoderarse de él, lamiéndolo y haciendo sentir el objeto que me penetraba a la vez que la electrizante sensación en mi botoncito.
Liza empuñó la polla de Juan y se introdujo por su ya lubricado conejo. Ella se movía con movimientos compulsivos y secos. Juan jadeaba mientras se desembarazaba de su camisa y del sujetador de nuestra protagonista. Sus tetas se bamboleaban frenéticamente con el vaivén de sus caderas. En uno de esos momentos de placer se introdujo el dedo en el esfínter y obtuvo su primer orgasmo.
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