Este sitio contiene relatos eróticos explícitos de ficción. Todos los personajes son mayores de 18 años. Debes ser mayor de edad en tu país de residencia para continuar.
Esa noche fuimos todos a tomar unas copas y al quedar solos tal cual yo quería, me invito a su casa, como la verdad quería sudar, eso hicimos, utilice mi mejor repertorio, primero ya desnudos, me arrodille ante su miembro, mamándolo como su tamaño y mi calentura lo requerían, estábamos fornicando, cuando alguien toco la puerta de la quinta, sobresaltada interrogándolo con mis ojos, encontré un rostro de extrañeza, en el marco de la puerta del dormitorio, estaba una mujer de unos cuarenta años, morocha, ojos moros
Las fiestas habían llegado y cada una de las novicias se fue a su casa de vacaciones, volverían en marzo, el retraso menstrual la llevo a hacer una prueba de embarazo, la prueba era positiva, con la cara desencajada, pidiendo algún tipo de solución a su Dios, por su debilidad, fue directamente a la iglesia a confesarse con el cura, su amigo, el que la había inducido al convento, por supuesto que le dijo , que por favor no abortara
El chico y unos amigos se dieron cuenta de las intenciones lujuriosas que ella llevaba y como su marido se había quedado dormido a causa de su borrachera, decidieron que esa sería la gran noche para desinhibirse.
Me pidió el teléfono, para salir, hasta ese momento no había hablado, fue cuando le dije, vos lo sabes PAPA, al escucharme, me reconoció, creía me iba a pegar, por el contrario, me beso como un amante, nos fuimos a una pieza y esta vez lo cabalgue, otra vez en éxtasis, paso el tiempo mi vagina parecía una doble puerta, para sentir el goce que mi alma pedía, con todo su falo adentro lo besaba y le decía !!bien papi, bien!!
Legamos al taller de los Colombianos, que por cierto por eso me gustaba por que los mecánicos eran colombianos, y salude me llevaron al auto informándome que estaba sincronizado y con los aceites nuevos. Mire a los dos que me decían de el estado de mi auto y les dije: Bueno y yo también necesito que me midan el aceite..uhmmm, me miraron sonrientes y me dijeron: y ese que esta ahí no es su marido, yo les dije que no importaba que el participaría, se miraron sorprendidos y mirando a mi alrededor que nadie me viera les toque sus miembros y camine hacia el cuarto de herramientas.
El sábado, Lover nos pasó a buscar por mi casa, con Ana estábamos vestidas muy sensuales las dos, ella llevaba minifalda azul muy corta y ajustada y un top blanco sin sostén, yo llevaba un vestido negro ajustado al cuerpo, muy corto y tampoco llevaba sostén, llevaba una tanga negra, tipo hilo dental, igual que Ana.
Luego compró una paleta de dulce y la lamía con avidez y dijo: "¿no se te antoja que sea tu verga la que yo estuviera chupando?". Total que le dije que si por la tarde podía verla, pero me contesto que ya eran tres visitas a su casa y que hasta su hijo se podría dar cuenta. Además de las vecinas que son tan chismosas, y para mala suerte no podía dejar mucho tiempo a su hijo por la tarde para que fuéramos a un hotel.
La di vuelta a Graxiela y le ordené que me limpiara bien mi pija con su boca, al terminar me cambié enseguida y decidí irme, pude ver como la colchoneta donde dormía su esposo está llena de mi leche y de sus jugos, ella enseguida volvo leche de su hijo sobre las manchas y salió a limpiarla como para no levantar sospechas.
No creía lo que estaba viviendo y sobre todo que fue gracias a Graciela, para colmo la hija de puta sacó mi filmadora y se puso a filmar, la levanté y me comí los pequeños pezones de Débora, la dí vuelta y me quedó enfrente mío el monumental culito de la nena, que hermoso culo, la muy puta gozaba como loca, me arrodillé y me comí su concha que apenas tenía unos pelos púbicos, me acosté sobre el sillón e hicimos un hermoso 69, todo era grabado por Graciela, todavía era muy estrecho su conchita, aunque ya no más virgen.
Las esclavas esposaron mis extremidades a una cruz en forma de aspas que se encontraba plantada en el centro de la habitación sobre una tarima; pasaron una soga por mi cintura de forma que mis caderas quedaran inmovilizadas sobre el madero y mis genitales sobresalieran generosamente expuestos a una altura de metro y medio del suelo.
Mi jefe luego se retiró y me pidió que acompañara a Richard a su hotel, tuvo la sensación de que me estaba entregando, pero a mí no me disgustó la idea, a esta altura creo que deseaba tener algo con Richard, pero él me pidió primero ir a alguna lugar a beber algo y bailar para conocer un poco la noche de Buenos Aires.
Con estas frases ya no pude más y cuando ya sentía que descargaba toda la crema le hice señas con la cabeza de que ya venía y ella me excitaba más con sus palabras: "ya te vas a venir mi rey, échame todos tus mocos, todas tus cremas para que me los coma" y descargué tanta leche que me dolieron los testículos pero mi comadre jadeaba al lamer y succionar todo ese chorro de leche caliente y siguió lamiendo y limpiando con su boca hasta que la verga se hizo pequeña y pidió un rato de reposo para volver a templarse y meterse en la pepa de mi comadrita.
Llego al auto, que de paso lo había dejado al último, se veía la casa y los cuerpos bailando, como a media cuadra, me senté en el asiento delantero de mi coche, dejando la puerta abierta, prendo un cigarrillo y veo el cielo estrellado, y comienzo a pensar en lo hermoso que sería poder en estos momentos estar cogiendo con Andrea o Fabiana, o sea antes que calmarme, cada segundo me calentaba más.
En cierta oportunidad en la que estábamos tirados en la cama jugando al juego que más nos gusta me dice que debía irme ya que estaba esperando a su masajista, mientras me vestía llegó la masajista... una mujer de unos 54 años, un tanto rellenita, pechos muy voluminosos y caderas bamboleantes; instantáneamente sentí deseos de tener sexo con semejante hembra.
Pasé a su oficina y me saludó muy amable, la única mención a la noche anterior fue preguntarme sí había sido una noche agradable, con mi respuesta de que lo había pasado muy bien, solo quedo ponernos a trabajar y así lo hicimos hasta la hora de almuerzo, entonces me invitó a almorzar, supuse que iríamos con Adriana, pero ella no podía acompañarnos ya que esperaba unas llamadas para Nelson, así que nos fuimos los dos solos, almorzamos en un restaurante cercano, fue muy agradable, Nelson era un hombre muy interesante y su compañía era placentera.
Era una mujer normal, no se podría decir que fuera una de esas hembras voluptuosas o espectaculares, sin embargo había algo en ella que me atraía en forma especial, nuestra relación en el trabajo era esporádica al principio, no trabajamos en el mismo departamento y por tanto nos veíamos solo cuando uno de los dos necesitaba una información del otro, sin embargo a lo largo de los 2 años esto fue cambiando, poco a poco empezó a gestarse una camarería que acabo en un buena amistad
Me hice a un lado y ahí estábamos: calientes y patéticos; yo con zapatos, calcetines y camisa, y ella solo con la blusa medio puesta y el sostén como collar. Estuvimos así cosa de cinco minutos pero mi cerebro pensaba que habría que hacer algo, pues comenzaría mi comadrita a hablarme y decirme cosas de ellos o problemas cotidianos, etc. Y yo lo que quería es estármela cogiendo cada que se pudiera.
Llego el día de la primavera, y mis compañeros me habían invitado a ir a un campamento, pero ese mismo día a la salida de la facultad Natalia dijo las palabras que cambiaron el sentido de mi vida sexual para siempre : 'No queres venir el sábado 21 conmigo a algún lado?'(con una sonrisa complaciente y asomando la punta de su lengua de forma amenazante)...
A mi comadre no sé por qué razones la dejó mi compadre, a quién nunca volvimos a ver, pero eso es lo de menos, pues yo saque mucho partido de que se haya marchado. Desde que conocí me gusto muchísimo, pues tiene una cara de chica de 15 años, pero en ese entonces andaba
Esa misma noche cenamos y ansiosa por ver que se trataba nos metimos en la cama para verlo. Mi dormitorio no tiene las dos camas paralelas sino que están enfrentadas pies con pies, por lo tanto solo se podía ver la tv desde una sola cama. Nos acostamos en la mía y comenzamos a reproducir el vídeo, no podía creer lo que estaba viendo, era un vídeo de zoofilia, mujeres teniendo sexo con todo tipo de animales. Esas imágenes me empezaron a excitar de tal punto que mis pezones se inflamaron dé tal manera que las puntas se notaban claramente debajo de mí top de algodón blanco, no podía sacar mi vista de esas imágenes.
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