Siento cosas por mi abuelo III
No se como confesarle mis deseos a mi abuelo, yo tengo 18 y el 73, pero más allá de la edad, mi miedo es que el no sienta lo mismo que yo y perderlo para siempre o almenos esa relación que tenemos uno con el otro.
Relatos de sexo con maduros, maduras, viejos, abuelos y abuelas y personas mayores.
No se como confesarle mis deseos a mi abuelo, yo tengo 18 y el 73, pero más allá de la edad, mi miedo es que el no sienta lo mismo que yo y perderlo para siempre o almenos esa relación que tenemos uno con el otro.
Sigue tus ideas, busca la felicidad y tu plenitud, sin importar lo que otros piensen de ti. Esa es la filosofía de vida de Sheila, una joven que ha hecho de ello un culto.
El primer relato de como entendí lo que le pasaba a mi cuerpo gracias a un novio de mi mamá.
Bueno, vengo a actualizar algunas cosas que fueron ocurriendo desde la ultima vez y como lo puse a prueba para ver si realmente quiere conmigo.
Recuerdos que surgen cuando recibo una invitación a un evento especial, el festejo de un aniversario en mi primer empleo. Tercera parte y final.
Recuerdos que surgen cuando recibo una invitación a un evento especial, el festejo de un aniversario en mi primer empleo. Segunda parte
Recuerdos que surgen cuando recibo una invitación a un evento especial, el festejo de un aniversario en mi primer empleo.
Hola hoy les contaré la historia donde tuve sexo con un hombre de 54 años ya algo maduro a cambio de que me diera mis gustos.
Regresando a casa en transporte público un desconocido que subió en una de las paradas se paró al lado del asiento que yo ocupaba y su pene quedó a la altura de mis ojos. Me baje con el y fuimos a su casa y tener el mejor sexo
Raudo el entrevistador, pasó su dedo pulgar entre los labios de Fatma para recoger esa gota y llevarla a su boca. Fatma exhaló un gemido casi imperceptible, abriendo sus ojos desmesuradamente. El fino sujetador de raso negro marcó con descaro los gruesos y largos pezones de Fatma.
No la dejé terminar y volví a descargar con fuerza sobre ella. Ahora no dijo nada, simplemente se sujetó con fuerza a mis piernas. Tres azotes más terminaron con esa tanda, mientras mi mano se introducía en su húmedo coño, pude apreciar mis dedos marcados en ese blanco culo.
Sin terminar de quitarme la ropa, me posicioné entre sus piernas y empecé a lamer, ese aún húmedo coño. Abrí sus labios vaginales con mis dedos y me dediqué a su coño por entero. Lo lamía sin prisa de arriba abajo, hasta que me quede a vivir en su clítoris. Los gemidos de la muchacha cada vez eran m
Algunos de ustedes habrán leído uno de mis Relatos donde luego de varias orgias salí embarazada lógicamente sin saber quién era el papa. En esta ocasión, les voy a relatar como, en otra reunión, igual me la metieron entre 12 viejos pervertidos, pero ahora estando embarazada.
Regresaba de la universidad cuando no pude aguantar las ganas, y le pedí al taxista que me ayudara.
En una semana cambió mi vida para siempre. Esa noche, estaba yo tumbada sobre mi cama semidesnuda, mirando esos videos porno que apenas hacía poco acababa de descubrir navegando por internet.
El la sentó en una silla y apartándose de ella un momento, buscó algo en algún sitio. Cuando lo encontró volvió hacia ella y poniéndola las manos a la espalda, ató sus muñecas con unas esposas.
Le di la vuelta a la silla y le ordené poner las manos tras el respaldo. Azoté sus pechos hasta tornarlos de un bonito color carmesí. Macarena gemía y me miraba con los ojos saltones. Su sexo destilaba jugos, pues brillaba como una estrella. Alba permanecía callada y sentada en su silla. Acerqué mi
Ángel, necesito que me follés, perdona si te incomodo, sé que ya no soy la mujer que era, pero de verdad lo necesito. Me levanté y la besé tiernamente, ella también se levantó y me llevó a su habitación. Ahí la desnudé y ella me desnudó, agarró con fuerza mi polla y se puso de rodillas.
Don Fabio y yo tuvimos nuestra primera vez
Me subió la falda el viejo sádico ese y empezó a tocarme