Este sitio contiene relatos eróticos explícitos de ficción. Todos los personajes son mayores de 18 años. Debes ser mayor de edad en tu país de residencia para continuar.
Ángel dio la vuelta a la mujer y llevando el consolador a la máxima potencia, se lo acercó al clítoris. La mujer gimió y se apretó contra él, notando su erección entre los cachetes de su culo. Ángel lentamente fue introduciendo el consolador a la máxima potencia dentro de la mujer, está gimió.
Ángel recogió su bogavante y se sentó en uno de los bancos que aún estaban vacíos. A los pocos minutos una pareja se sentó a su lado, le saludaron en un francés un poco raro y se aplicaron en su comida. La mujer le dijo a su marido que estaba muy bueno el bogavante. Eran españoles, por lo que Ángel
Mi ritmo era fuerte, más fuerte de lo que podía aguantar mucho tiempo, por lo que, viendo mi orgasmo muy próximo, sujeté con fuerza las muñecas de Verónica y le di con todas mis fuerzas hasta correrme. Las dos mujeres gritaron a la vez y a la vez, manaron de sus cuerpos sendos chorros
Ese hombre me tenía todo el día excitada, en la piscina, aunque no llevaba casi nada puesto, tuve que desnudarme pues me consumía el calor. Lo vi mirarme de reojo, pero el muy cabrón no hacía nada.
Ese hombre que me había subyugado desde el primer día que lo vi. Ese hombre con el que jugaba en mi piscina. Ese hombre, ahora me tenía para él, era su juguete, yo que pensé que el juguete era él. Me había puesto en sus rodillas, me había azotado y me había dado uno de los mejores orgasmos
Me levanté y fui a mi neceser, ahí tenía un bote de aceite para bebés que siempre llevo conmigo, es un buen lubricante. Me acerqué a la cama con el bote y lo dejé junto al huevo sobre la mesilla.
El muchacho que habitaba entre mis piernas empezó a engordar y crecer, hasta tal punto que pedía salir a la luz. Sin despegar los ojos de la diosa, saqué al muchacho a la luz del sol y lo blandí ante la diosa con suma paciencia. Cada vez me excitaba más
Ahora la lengua de Ángel la estaba llevando nuevamente a ese mismo estado, solo que ahora ella también podía participar. Chupaba la polla con ansias, con ganas de recibir su premio,
Segunda cita real con la hermosa Elen hembra voluptuosa de (25 años) yo de 52, soy la fruta prohibida y a ella le encanta descubrir y desarrollar su sexualidad, con quien quizá tiene la edad de su padre, pero la mira con ojos de lujuria y deseo.
Esas palabras me encendieron y estiré mi mano para asir su dura polla, pero él me paró, me quitó la mano y la llevó sobre mi cabeza. Aquí, putita, mantén las manos ahí, no las muevas o tendré que dejarte así. Obediente me agarré las manos y las mantuve sobre mi cabeza.
Mi mano incansable repasaba esos labios vaginales totalmente húmedos. Recorría esos pliegues con lentitud, extrayendo gemidos de la boca de Monique, que ahora ya meneaba mi polla arriba y abajo. Los dos nos mirábamos y nos besábamos al ritmo de nuestras manos.
Cuando le clavé mi polla en lo más hondo, Mariela salió disparada y quedó tumbada jadeando sobre la cama. Me duele el coño cabrón y el culo. Tú lo pediste.
Ese meneo suave sobre mi polla que me proporcionaba la morena hacía que mi excitación creciera al máximo. Bajé mi mano buscando las bragas de la rubia, pero para mi sorpresa, no tenía. Metí dos de mis dedos en su coño y los meneé con rapidez. La rubia gemía y movía sus piernas
De esta te has librado, cabronazo. Yo reí ladino, ¿Qué más hubiera querido, que llenar su boquita con mi espuma? Entramos al bar y tomamos unos refrescos, con unas banderillas. Volvimos al auto y fuimos directos hasta casa.
Espero que me regales una buena ración de tu leche. Volvió a su labor excelsa, donde mi polla era tratada como el mejor de los manjares. Subió con su lengua serpenteando por mi tallo, llegó a mi capullo, rebañó las gotitas que se habían escapado y me llevó de nuevo a su garganta.
La muchacha acompañó a Ángel hasta el cuarto y le enseñó las cortinas. Ángel se puso manos a la obra, sin dejar de fijarse que ese pijama al trasluz era totalmente transparente. Claramente pudo observar su coñito y sus pechos. La chica pensando que no se vería nada, había bajado sus brazos
Ángel cerró la puerta del hostal poniendo un cartel donde se leía un número de teléfono, por si querían acceder al hostal. Se encaminó hacia el bar, preparó el whisky y una botellita de agua y procedió a subir a la habitación trescientos trece.
Publicar
¿Qué quieres publicar?
Datos de la nueva serie
Las series o sagas eróticas, son un conjunto de relatos eróticos que tienen un argumento central y que son publicadas por entregas. Crea el titulo y una descripción de tu serie, luego podrás añadir relatos a esta.
Añade el titulo, como si fuera el título de un libro, al que luego añades capítulos.
Describe de forma resumida el argumento de tu serie de relatos, a modo de sinopsis.
0 / 300
Selecciona la serie
Cargando series...
No tienes series creadas todavía. Crea una nueva serie primero.