El sábado a la tarde, la costumbre era ir de compras al Shopping, hacia una semana que no mantenían relaciones, ella le propuso, dejar a Esteban con la abuela e ir a revolcarse a Córdoba Capital, eso hicieron, ella estaba tensa , pero dejo que el avanzara, no fue un gran polvo, pero tampoco pudo decir que no sintió nada.
Cenamos, y a los quince minutos volvieron a apagar las luces, esperé que su marido se durmiera y volví a la carga, nada más que esta vez ella no dormía, me atreví igual a ver que sucedía, comencé acariciándole las piernas, y subía hasta sus bragas, ella abriendo sus piernas.
Como Toni, hizo que me sintiese en la gloria, es increíble como me tocaba, como hacía que yo disfrutase, me pareció a parte del mejor amante que he tenido con mucha diferencia, el más generoso.
Jose Luis me siguió buscando y continuamos así como dos años, después lo deje porque me di cuenta que mi marido no se lo merecía que lo amaba a el, tengo un marido súper especial, el me ama, hace por mi todo por que yo este feliz
Se la saque asustado, su culo estaba mas abierto ahora y ella tenia lagrimas en la cara, armándose de valor se puso de nuevo a cuatro patas y me pidió que lo intentara de nuevo pero que lo hiciera lentamente y con cuidado, le metí el capullo y me pidió que estuviera quieto, poco a poco comencé a metérsela mas y ella a mover sus nalgas, después de diez minutos y mucho esfuerzo todo mi troncho estaba dentro del culo de Mary
Acompañada por una ajustadísima blusa blanca de algodón, algo transparente, sin sujetador, un escándalo para mis pezones. Casi me corro (es un decir) con tantos piropos. En un momento me crucé en el pasillo con Sergio.
En cierto momento, al separar sus nalgas un poco para ayudar a mi polla, vi el ojete de su culo y pensé que seguro que por ahí no había entrado ni una mosca, moje mi dedo en saliva y comencé a acariciarlo con mucha suavidad, ella no dijo nada, no se si por corte o por lo excitada que estaba; con disimulo metí un poco mi dedo en el interior y procedí a masajearlo; vaya vaya, sigue sin decir nada, solo gime que te gime y yo ya tenía mi dedo metido por completo en su culo.
El muchacho tuvo un sobresalto y despues de unos va y ven con mi lengua lo largo de su asta, su excitacion y inexperienca no le permitio’ controlarse mas y sin preaviso, se corrio’ enviando sus multiples y potentes descargas de leche sobre mi cara y mis tetas !
Siempre supe que mi pija era muy pequeña ya que parada no mide más que 4 cm. Pero cada vez que me hacia la paja me salía muchísima leche y pensé que eso seria suficiente. Bueno comenzamos a coger como desesperados y mi pijita apenas entraba en su concha ya que por el tamaño no llegaba a desflorarla. Pero como nos amamos ella se conformaba y hacia lo mejor posible para pasarla bien.
Quería hacerle muchas cosas, pero sólo atinaba a penetrarla. Ella estaba ansiosa, y no hacía mas que mirar a la puerta cerrada. Alguien en algún momento podía entrar, y sorprendernos. Alicia tomó mi pene, lo acercó a su sexo, chorreante, y lo restregué a lo largo de la rajita, volviéndola loca de placer. Tuvo que contener un grito cuando de repente le clavé la polla hasta lo más profundo.
Con la calma que proporciona las vacaciones, me tomé un café, me di otra ducha, y me vestí para salir a comprar y dar una vuelta. Estaba en la puerta de mi casa, cuando sonó el teléfono. Me di la vuelta y lo descolgué.
Llame al timbre, bastante nerviosa y emocionada, y esperé, al cabo de un par de minutos, la puerta se abrió y vi a Laura, estaba medio dormida, despeinada, pero realmente atractiva, llevaba una bata de raso de color crema, cerrada con la ayuda de un cinturón también de raso anudado a su cintura, pero lo suficientemente abierta para adivinar sus pechos firmes y desnudos.
Pareció gustarle, ella se deshacía, parecía que tenía un grifo, nunca había visto una concha tan mojada. Le chupé todo, sus labios la folle con mi lengua, ella curvaba todo su cuerpo sobre la mesa y gemía. Yo jugaba con mi lengua con su bolita y cuando yo hacia la intención de apartarme ella me cogía la cabeza para que no la sacara de su tesoro, sinceramente nunca había visto tanta necesidad de que alguien hiciera lo que yo estaba haciendo.
Subiendo y bajando, subiendo y bajando. No lo podía creer, pero ella me estaba haciendo una lenta pero impresionante paja. Era bestial, me sentía como extasiado, como si me hubiera metido una dosis de L.S.D., solo notaba su mano como acariciaba mi polla, que la tenía dura como el acero. Estoy seguro que si un gato me la hubiese arañado en ese momento, no me hubiera enterado de nada, estaba a punto de estallarme. Me dije para mí mismo, que aquella era la ocasión para ver realizado mi sueño. Así que no me corte un pelo.
Al taxista le dije que me acompañase al lugar donde están todos los trabajadores del hotel, y justo en la puerta me estaba ya esperando el animador, cuando abrió la puerta y entro en el taxi enseguida me pregunto dónde estaba mi marido y diciéndole yo que se había quedado en la habitación se avanzó sobre mí y empezó a besarme apasionadamente como si el mundo se le fuese en ello, el conductor del taxi ya un poco mosca nos dijo que si íbamos a ir a algún sitio o solo queríamos darnos el lote allí dentro.
Tres meses atrás me senté frente a la compu y escribí esto; en parte como ejercicio de exorcismo y en parte con la vaga intención de alguna vez publicarlo aunque, luego, me dio vergüenza hacerlo y sólo lo guardé para mí.
En un momento, cerró sus ojos y se dejó llevar por las caricias de aquellos hombres de cuerpos esculturales, podía ver como disfrutaba la sensación que provocaban en ella cuando la recorrían con sus manos, y rozaban sus cuerpos desnudos contra el de ella. Los tres estaban sudando ofreciendo un espectáculo de piel morena entrelazada que escurría pequeñas gotas haciéndola cada vez más seductora.
Él se arrepentía de no haber sabido como retenerla a su lado. Siempre ha sido bastante egoísta en esto de los sentimientos. Pero la verdad es que envidiaba a su marido por tenerla.
Me quitó la mano del coño y se echó sobre mí tapándome con su cuerpo. Aceleró sus movimientos. No respondió a mis súplicas y sentí su leche caliente inundar mi sexo.
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