Pero no todo lo investigado, conocido derivó en placeres encontrados, aunque sí quedó para siempre una imagen, una voz sonora, unos ojos que brillaban vivos, expresivos, gritando: ¡ basta ya!. Letras de canciones - con temas críticos- la fábrica, el trabajo, la rueda dejó de ser madera hace tiempo para no cesar de girar. Palabras y más palabras, frases entrecortadas, nerviosas, impregnaron nuestro recuerdo, sólo eso que no es mucho y nada más".
Pocos segundos después, ante los admirados ojos de Jaime, el pezón de un pecho se exhibía fuera del escote. Esto no fue todo. Al seguir frotando, cada vez con más fuerza, también empezaba a salirle el otro. Jaime dejó de mirar con el rabillo para girar el cuello y observar con descaro. Pilar parecía estar ensimismada con su espalda.
Pero el verano es tiempo de cambio y lo que en un principio fue indiferencia y desdén , luego se transformo en admiración y es que a ella le encantaba ver a David no solo goleando y siendo la estrella de cada partidillo, sino observarle atentamente cada gesto, cada movimiento de éste en pos de un balón, con los músculos tensos y el trasero prieto.
Lucía una minifalda espectacular y un top que dejaba ver su ombligo y su vientre liso, pude observar con más proximidad el volumen de sus pechos, qué maravilla, estaban operados, sin duda, pero qué preciosidad, tan alta como yo, en este momento lo pude comprobar y con unas sandalias de tacón corto que realzaban aun más su figura y su cuerpo de pecado.
Elena se dedica a los testículos, como despertando al semen de su cuna y acariciándolo a través de la piel dura de los huevos. Yo me deleito sintiendo mi masculinidad acariciada, besada y contenida en todas sus partes, cuatro manos y dos bocas...
Tus jadeos comienzan a ser notorios y provocan en mí un efecto multiplicador del placer que, ya de por sí, estoy sintiendo... "Me corro, cariño" exclamo... y casi sin darme tiempo a añadir nada más, tú, como si eso hubiera sido la señal que esperabas: "Sííí, sigue... por favor... no pares... Aahh!! Ambos nos corremos casi al unísono y quedamos derrumbados sobre la encimera de la cocina... Siempre me han gustado estos "polvos mañaneros"...
Juan era un hombre muy atractivo, 1.80 de altura, de contextura física grande, les aseguro que sus cejas en composición con sus ojos claros hacían una bomba explosiva que insinuaba sexo y derroche de pasión. Su pelo era largo y enrulado, su piel blanca y lisa. Sus piernas eran grandes y fornidas. Todo un toro.
Sus labios estaban húmedos. Seguro que la excitaba mi forma de hacerlo. -Por favor... -, Fue casi un susurro, mientras que cerraba sus piernas lo más que podía de poco servía, pues mi mano estaba bien enterrada en su panocha, mis dedos frotaban una y otra vez su clítoris a través de la pantaleta.
Me acerque a su carita empecé a besarla lentamente pasando mi lengua por sus labios, juntando mis labios a los suyos ella dejo entreabrir su boca dejando entrar mi lengua húmeda que comenzó a buscar la de ella, jugando, como peleándose las dos, nuestras salivas se mezclaban y yo comencé a sentir que mis braguitas se mojaban que rico mi amor.
Se levantó completamente y se bajó su ropa interior, la tiró por ahí. Se volvió a sentar y metió su mano por debajo del mí bóxer y agarró de nuevo fuertemente mi miembro. Volvió a agarrar mi barbilla y acercó su cuerpo a mi cara. Soltó mi verga y cogió la suya. La acercó a mi boca.
Ahora el que sudaba a mares era yo, el placer intenso que Begoña me proporcionaba apenas puede ser expresado con palabras, por momentos la totalidad de mi sexo descansaba en el interior de su boca, captando el calor de su lengua y de su paladar, era como disfrutar del vértigo de una montaña rusa, como la caída libre de un paracaidista, como rozar las nubes con las yemas de los dedos...
La sensación era extraña, muy morbosa y excitante, miré a Rafa y pude observar que su cara expresaba excitación y no podía ocultar el bulto en su pantalón. Un hombre estaba viendo a mi mujer cómo me chupaba la polla desnuda y se estaba excitaba con ella. Podía ver su cara de deseo. Estaba fuera de mi.
Durante los juegos en la piscina aprovechaba para acariciar la suave piel de Susana así como para que se diera algún roce casual tocando discretamente sus bien formados pechos o su perfecto culo, de tal manera que siempre, al terminar los juegos, me iba a mi habitación a hacerme unas cuantas pajas para aliviar la situación.
Traté de moverme, de apartarme, esa fue mi primera reacción pero sus manos me lo impidieron, me agarró fuerte los brazos y sus suaves labios recorrieron mi cuello. La idea de irme se había borrado de mi mente, dejé que fuese él quien moviese mi cuerpo a su antojo.
Me obliga a masturbarlo con los pies mientras me decía que no había podido dejar de pajear por mi culpa. Me chupo el chorlito, el ano, las tetas y los pies, y me obligo a lamerle sus pies y ano varias veces. La verdad es que me gusto, pero si hubiera sido mas joven...
Estaba bromeando con el ejercicio que estaba realizando y de pronto la toque la pierna, el rápidamente me quito la mano de su pierna y me dijo que si yo era marica que era lo que me pasaba, se la volví a tocar y se enfado mucho, lo dejamos hasta allí.
Cuando fui consciente de su situación ya era tarde , hizo que me echara sobre mi abuela que gemía como una loca, unto algo en mi culo y de un golpe seco, introdujo su polla en mi culo, yo chillé y un dolor enorme recorrió todo mi cuerpo.
Cierto que me hizo avanzar muchísimo, al tenerlo cerca me desinhibía al punto que adoptaba por completo la iniciativa; mis manos cobraban vida propia y recorrían, palpaban y acariciaban por completo su delgado pero firme cuerpo, haciendo malabares para meterse por debajo de sus odiosos jeans, de modo tal que no fuéramos descubiertos por las otras parejas o los mirones que rondan los pastizales.
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